Estados Unidos concluye que el agente de la CIA Robert Levinson murió bajo custodia iraní

Teherán dice desconocer el paradero de Levinson, desaparecido desde 2007

Foto archivo de 2012. Un póster del FBI muerta la imagen del exagente Robert Levinson.
Foto archivo de 2012. Un póster del FBI muerta la imagen del exagente Robert Levinson.Manuel Balce Ceneta / AP

El Gobierno estadounidense ha concluido que Robert Levinson, el exagente del FBI que desapareció en Irán en 2007 mientras trabajaba para la CIA en una operación no autorizada, está muerto. Así lo ha comunicado este jueves la familia Levinson a través de una declaración en un sitio web dedicado al rehén. “No sabemos ni cuándo ni cómo murió, solo que fue antes de la pandemia de Covid-19”, rezaba el mensaje. Altos funcionarios de Seguridad Nacional le mostraron pruebas contundentes del fallecimiento de Levinson a sus familiares en la Sala de Situación de la Casa Blanca, según informa The New York Times citando una fuente anónima que participó en el encuentro. El Gobierno iraní ha negado en reiteradas ocasiones saber el paradero del exagente.

“Recientemente recibimos información de funcionarios estadounidenses que nos ha llevado a ellos y a nosotros a concluir que nuestro maravilloso esposo y padre murió mientras estaba bajo custodia iraní”, dijo la familia en su declaración. “Secuestraron a un ciudadano extranjero y le negaron los derechos humanos básicos, y su sangre está en sus manos”, agregaron. “Irán siempre ha mantenido que sus funcionarios no tienen conocimiento del paradero de Levinson y que no está bajo custodia iraní”, tuiteó este miércoles Alireza Miryousefi, portavoz de la misión de Irán en Naciones Unidas. “Esos hechos no han cambiado”, agregó.

Irán ha rechazado este jueves las alegaciones de que el exagente del FBI haya muerto bajo su custodia. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Abbas Musavi, ha insistido en que Teherán no tiene pruebas de su paradero o de si está o no vivo desde que se fue del país. “Según documentos válidos, Levinson salió de Irán hacia un destino desconocido y el secretario de Estado norteamericano reconoció este hecho”, ha dicho Musavi citado por los medios estatales.

Esa ha sido la posición oficial iraní desde 2018 cuando, tras años de negar tener conocimiento del asunto, el Ministerio de Exteriores dijo que el estadounidense había “viajado a Irán en algún momento y se había ido” y que carecía de información sobre lo que hubiera podido sucederle a partir de ese momento.

“En los últimos años, Irán ha intentado averiguar su estado pero no pudo encontrar ninguna pista de que estuviera vivo”, ha recordado Musavi. “Si Estados Unidos está seguro de la muerte de Levinson, puede anunciarla sin utilizarlo políticamente ni explotar los sentimientos de la familia de Levinson”, ha añadido.

Un puñado de extranjeros, la mayoría con doble nacionalidad, han sido encarcelados o dados por desaparecidos en Irán desde hace años. Fuentes diplomáticas occidentales siempre han visto esas detenciones, que las autoridades iraníes justifican por “atentar contra la seguridad nacional” o “espionaje”, como una medida de presión en sus negociaciones.

Ante el brote del coronavirus que está viviendo Irán, Washington advirtió hace unas semanas que considera a los gobernantes iraníes responsables si alguno de sus ciudadanos muere bajo custodia. Entre los 85.000 presos que han obtenido un permiso carcelario por la pandemia se encuentra el exmarine Michael R. White, de 48 años, que el verano pasado fue condenado a 10 años de cárcel. Pero aún quedan al menos tres estadounidenses en prisión: el hombre de negocios Siamak Namazi, de 45 años, y su padre, Baquer de 83, y el conservacionista Morad Tahbaz, de 64.

Según el FBI, Levinson fue el rehén que más tiempo ha estado retenido en la historia de Estados Unidos: 13 años y seis días se cumplen este martes desde su desaparición, pero no se sabe cuándo murió. Las últimas pruebas de que Levinson estaba vivo las recibió su familia a finales de 2010 y principios de 2011, cuando les hicieron llegar fotos y un vídeo en el que aparecía Levinson visiblemente envejecido, con un cartel colgado del pecho que decía: “Este es el resultado de 30 años trabajando al servicio de EE UU”.

Levinson desapareció en marzo de 2007 durante una visita a la isla de Kish para reunir información sobre el programa nuclear iraní. El estadounidense trabajaba para la CIA en una operación subversiva que no contó con la aprobación necesaria. La Agencia negó durante años que el exagente del FBI hubiese viajado a Irán en una operación de Langley y defendía que era un ciudadano normal que desapareció durante un viaje de negocios. Sin embargo, una investigación periodística de la agencia Associated Press reveló en 2013 que Levinson trabajaba para la CIA en una operación no autorizada. Parte de las consecuencias del escándalo fue el despido de tres veteranos analistas, sanciones contra otros siete, y el pago de dos millones y medio de dólares a la esposa y sus siete hijos.

“Aquellos que son responsables de lo que le sucedió a Bob Levinson, incluidos aquellos en el Gobierno de Estados Unidos que durante muchos años lo dejaron atrás en reiteradas ocasiones, finalmente recibirán justicia por lo que han hecho”, reza la declaración familiar. En el texto agradecieron al presidente Donald Trump y a varios cargos de su Administración por haber hecho “todo lo posible” para volver a reunir a la familia. También solicitaron a las autoridades estadounidenses y del mundo que “continúen presionando a Irán para que envíe de regreso a Bob, y para garantizar que los funcionarios iraníes involucrados sean responsables”.

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