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NORBERT WALTER-BORJANS Y SASKIA ESKEN

El Robin Hood de los impuestos y la diputada digital

Norbert Walter-Borjans ha declarado la guerra al fraude fiscal y Saskia Esken quiere renegociar el pacto de la coalición de Gobierno

Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken celebran su triunfo en la sede del partido socialdemócrata en Berlín.
Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken celebran su triunfo en la sede del partido socialdemócrata en Berlín. EFE

Norbert Walter-Borjans, a veces llamado el Bernie Sanders de Colonia, inicia hoy, a sus 67 años, una segunda vida política tras ganar la carrera para liderar el SPD. Este doctor en economía estaba felizmente retirado desde hace dos años, cuando decidió dar el salto a la política nacional.

También conocido como Nowabo, fue un ministro regional de Finanzas muy popular en Renania del Norte-Westfalia, el gran Estado alemán, y ha hecho de la guerra a los defraudadores de impuestos su bandera. Propone una reforma fiscal, que permita una justicia distributiva y que haga que las grandes fortunas no encuentren resquicios legales para rebajar su contribución.

Lo dice, pero a diferencia de sus rivales, puede presumir de haberlo hecho. Nowabo fue ministro de Finanzas en Renania del Norte Westfalia entre 2010 y 2017. Durante su mandato al frente de Finanzas, oficiales alemanes compraron hasta once CD piratas con datos de 12.000 presuntos defraudadores alemanes con la idea de recuperar los millones escondidos en un banco suizo. La información reportó al fisco alemán más de 6.000 millones de euros, y él fue apodado como el Robin Hood de los impuestos. Aquellas peripecias las cuenta en el libro que publicó el año pasado bajo el título Impuestos: el Gran Bluff, con el que ha recorrido el país.

Arremete sin complejos contra “el páramo neoliberal” y cuestiona la sacrosanta ortodoxia presupuestaria alemana. “Hay que cuestionar el schwarze Null [déficit presupuestario cero al que se ha comprometido el Gobierno]”, decía en una entrevista reciente con este diario.

Walter-Borjans no es joven, ni tiene un especial carisma, pero se ha labrado en esta campaña un considerable predicamento entre los más jóvenes. Las poderosas juventudes socialdemócratas, los Jusos, le han respaldado y han lanzado una campaña muy dinámica en las redes.

Al contrario que su rival, Olaf Scholz, el vicecanciller alemán, Nowabo se ha mostrado reticente a pensar en una posible candidatura a la cancillería en las próximas elecciones. Consideró recientemente que en un partido con un 14% en las encuestas de intención de voto pensar en la cancillería no es la prioridad. Algunos analistas le achacaron falta de ambición y pensaron que le pasaría factura en la contienda por la presidencia del SPD, pero se equivocaron. Lo cierto sin embargo es que la salida de Merkel al final de su cuarto mandato y la falta de un candidato claro en las filas conservadores abre un amplío horizonte político en Alemania.

Su pareja en el tándem político es Saskia Esken, de 58 años. Se trata de una experta en temas digitales y pertenece al ala izquierda del partido en el Bundestag. Habla sin excesivos miramientos y en esta carrera por la presidencia del SPD ha acaparado a menudo el protagonismo durante las intervenciones, a pesar de ser en principio el rostro menos conocido del tándem. Su tono y sus posiciones, en ocasiones alejadas del consenso del partido, la convierten en una figura que polariza y genera no pocos detractores. Un ataque furibundo contra Scholz en la recta final de la campaña la obligó a disculparse vía Twitter.

Esken procede del pujante Estado de Baden-Württemberg y entró en el partido con 30 años. Cuenta que recibió en casa una educación en la que le inculcaron el trabajo a favor de los más necesitados. Le gusta recordar que antes de ser programadora informática, trabajó de casi todo, como mensajera y como camarera entre otras ocupaciones, lo que asegura, le ha permitido conocer de cerca las desigualdades que lastran el mercado laboral. En 2013 entró en el Bundestag, donde recientemente se mostraba en una entrevista con este diario muy relajada, pero dispuesta a librar hasta el final la batalla por el SPD. Cuentan que fue Esken la que convenció a Nowabo para concurrir a la presidencia del SPD.

En el Parlamento votó en contra de la reforma europea de derechos de autor y la instalación de los llamados filtros de carga para controlar la publicación de contenidos en Internet. Se opuso también al endurecimiento de la ley de asilo. Defiende una subida del salario mínimo y fuertes inversiones públicas para paliar las carencias del país.

Esta política es probablemente la más crítica de los cuatro con la gestión de la gran coalición y la permanencia del partido en la alianza. Aún así, no ha defendido abiertamente una ruptura y una salida anticipada del Ejecutivo. Quiere renegociar el llamado contrato de gran coalición para incluir más demandas sociales. Si los conservadores no acceden, entonces tendrán que romper, aventura.

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