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Los exitosos laboratorios de nuevos políticos en Brasil

34 de los parlamentarios elegidos en otoño fueron apadrinados y formados por grupos que prometen renovación financiados por donantes. Tabata Amaral, la última sensación, es un experimento

La diputada brasileña Tabata Amaral, el pasado 5 de mayo, en São Paulo.
La diputada brasileña Tabata Amaral, el pasado 5 de mayo, en São Paulo. EFE

Brasil la descubrió en marzo. Con 25 años, carita de niña buena y sin alzar la voz, Tabata Amaral protagonizó un duelo memorable en una comisión parlamentaria con el entonces ministro de Educación, Ricardo Velez. Un filósofo y ensayista de 75 años elegido para el cargo por recomendación del gurú ideológico del presidente Bolsonaro, que enseña filosofía por Internet desde EEUU. “Ya han pasado tres meses señor ministro… no es posible que, después de un trimestre (en el cargo), usted presente un Power Point con 2-3 puntos por cada área de educación. Esto no es planificación estratégica. ¡Esto es una lista de deseos!”, le espetó aquella diputada novata. Como si fuera la más adulta de la sala, añadió: “Me pregunto si el señor estudió para esta reunión”. Ella, que siempre fue una alumna aplicada, evidentemente sí. Inmediatamente, comentaristas e internautas la encumbraron como la nueva revelación política de Brasil. Y lo es. Una Ocasio Cortez brasileña. Pero Tabata –como la conocen popularmente- es también un experimento político.

La elección de Amaral como diputada federal en otoño fue la culminación de una minuciosa estrategia para llevar al Congreso otro tipo de diputados, distintos de los caciques y aparateros de toda la vida. Tras superar un test de ética, ella y otras 132 personas que jamás habían ostentado un cargo público seleccionadas entre 4.000 aspirantes fueron formadas durante seis meses en sanidad, educación, gestión pública, economía, liderazgo… con la vista puesta en llegar al Congreso, según una estrategia que ideó el empresario Eduardo Mufarej e implementa a través del grupo RenovaBR. Diez de ellos están entre los 594 parlamentarios elegidos en otoño para las dos Cámaras. Pertenecen a varios partidos. De izquierdas y derechas. El fenómeno de los apadrinados por grupos que dicen promover la renovación en la tan aborrecida política brasileña es tal que suman 34 diputados y senadores, de los que 16 son debutantes, como Amaral, la joven que puso en aprietos al anciano ministro.

Son grupos heterodoxos que nacieron o crecieron al calor de las investigaciones anticorrupción y las consiguientes protestas. Unos solo forman novatos, otros también políticos, los hay que apelan a todas las ideologías con el extremismo como única línea roja… incluso hay uno centrado en crear cantera en las favelas. RAPs (red de acción por la sostenibilidad), con 19 parlamentarios el más exitoso, es la creación de Guilherme Leal, copropietario del gigante de la cosmética verde Natura y fracasado candidato a la vicepresidencia. Ocupa Política impulsó a cuatro diputadas del izquierdista PSOL que contribuyen a que el Congreso se parezca un poquito más al Brasil mestizo de la calle. Renovación y honestidad resumen el mantra compartido.

La iniciativa que alumbró a Amaral destaca porque la ideología no es parte de su temario. “Renova no tiene programa político, nuestra misión es atraer a gente talentosa a la política porque en estos 30 años la sociedad brasileña le ha dado la espalda. Necesitamos nuevas referencias, no importa si son de izquierda o de derecha, para que la gente vuelva a creer en la política”, explica ante un café expreso Mufarej, un emprendedor que se hizo rico en el mundo financiero.

Aspirantes a diputados formados por RenovaBR posan ante el Congreso en Brasilia en una foto cedida por el grupo.
Aspirantes a diputados formados por RenovaBR posan ante el Congreso en Brasilia en una foto cedida por el grupo.

La propia Amaral no tenia partido, lo buscó una vez embarcada en esta aventura. Eligió uno de izquierdas con el que ha tenido roces porque defiende la necesidad de reformar las pensiones, el proyecto estrella del Gobierno Bolsonaro. “Son gente que tiene fe en la política como una misión, no como un negocio”, dice Mufarej. RenovaBR, a la que se dedica ahora a tiempo completo, se financia gracias a los donativos de casi 500 individuos, incluidos empresarios a título personal, y organizaciones filantrópicas enumerados en su web. El presupuesto ronda los 3,5 millones de euros en dos años.

El politólogo Fernando Limongi, de la escuela de economía de la Fundación Getulio Vargas, sostiene que bajo la fachada de renovación de estos grupos a menudo está la vieja política de siempre con un nuevo disfraz. “Lo que están haciendo algunos empresarios es driblar al sistema. Como no pueden financiar campañas (el Supremo prohibió en 2015 las donaciones de empresas), financian indirectamente la creación de líderes políticos”, explica por teléfono. Con un añadido, dice: aplican a la política un discurso empresarial, entregado a la eficacia y los resultados. “Al final acaban considerando que, si gobernasen ellos, todo sería genial”.

Visto el éxito en las elecciones generales, han puesto la vista en las próximas municipales. Rodrigo Cobra, 28 años, dirige el proceso de RenovaBR para elegir entre los 31.000 inscritos a los mil que formarán -esta vez online- con idea de convertirlos en alcaldes y concejales. “La honestidad es innegociable”, asegura. Otra clave es su historia vital. Que hayan afrontado, y superado, desafíos.

Y ahí Amaral encaja a la perfección. Como Barack Obama, el muchacho hijo de un keniata ausente y una señora de Kansas. O Alexandria Ocasio-Cortez, una camarera de origen portorriqueño. Criada en la periferia de São Paulo, la diputada brasileña es hija de una empleada del hogar y de un conductor de autobús que murió a causa de las drogas, como ella misma reveló en su intenso intercambio con el ministro. Por cierto, destituido poco después. Brillante, sus éxitos en las olimpiadas matemáticas infantiles le abrieron la puerta a un colegio privado y, con una beca, saltó a Harvard, donde estudió Astrofísica y Ciencia Política. De vuelta a casa, se convirtió en activista por la educación. Varios de los novatos de la acompañan en el Congreso pasaron por Yale, Georgetown u Oxford.

Cobra detalla que, superados los test de actualidad y descartados los que muestran un perfil autoritario o extremista, les forman también en empatía, liderazgo o resistencia… Los apadrinados no gobiernan (por ahora) pero sí legislan. Y mantienen una relación estrecha con sus mentores. Así lo cuenta una de ellos. “A veces les llega un proyecto de ley y me llaman, a ver qué opino, que si presentan una enmienda…”, revela Ana Carla Abrão, socia de la consultora Oliver Wyman y antigua secretaria de economía del estado de Goias, tras grabar una clase de gestión pública para los aspirantes a las municipales de 2020.

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