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Arabia Saudí denuncia el sabotaje de dos petroleros en aguas de Emiratos Árabes

El incidente se produce en un momento de repunte de la tensión con Irán, con el envío de varios buques estadounidenses a la zona

El barco noruego 'MV Andrea Victory', tras el incidente, visto desde el puerto emiratí de Fujairah. En vídeo, declaraciones del ministro británico de Exteriores sobre el conflicto entre EE UU e Irán.

La tensión en el golfo Pérsico ha dado este lunes un nuevo grave paso con la denuncia por parte de Arabia Saudí de un presunto ataque contra dos de sus petroleros cerca de las costas de Emiratos Árabes Unidos. Horas antes, las autoridades emiratíes habían informado de un sabotaje a cuatro barcos en sus aguas territoriales y cerca del estrecho de Ormuz. Aunque ambos Gobiernos han evitado atribuir responsabilidades, muchas miradas se han dirigido hacia Irán. La UE ha aprovechado una inesperada visita a Bruselas del secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, para reclamar contención a Washington.

Arabia Saudí denuncia el sabotaje de dos petroleros en aguas de Emiratos Árabes

El confuso incidente denunciado por emiratíes y saudíes, que coincide con un aumento de la presencia militar norteamericana en la zona, pone de relieve el riesgo que supone la polarización regional alentada por Washington.

El ministro saudí de Energía, Khalid al Falih, ha revelado este lunes que dos petroleros de su país habían sido atacados el pasado domingo frente a la costa de Fujaira, uno de los siete emiratos de la federación de EAU, cuando “se disponían a entrar en el golfo Arábigo” (como los árabes denominan al Pérsico). Ese día el Ministerio de Exteriores emiratí denunció “actos de sabotaje” en sus aguas territoriales contra cuatro navíos comerciales sin indicar ni su nacionalidad ni la naturaleza de los ataques.

Tal admisión no despejó sin embargo el desconcierto suscitado por las falsas noticias de explosiones en el puerto de Fujaira difundidas desde webs proiraníes y que fueron negadas con firmeza por las autoridades de ese emirato, que alberga uno de los mayores centros de repostaje para barcos del mundo y una terminal de carga de crudo. Estas instalaciones se encuentran fuera del golfo Pérsico, en el mar de Omán, justo a la entrada del estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte del crudo que se consume en el mundo y un tercio del que se distribuye por vía marítima.

En un comunicado difundido por la agencia estatal SPA, Al Falih ha dicho este lunes que no se produjeron víctimas ni derrame de petróleo u otros productos químicos, pero que el suceso causó “daño significativo a las estructuras de los dos barcos”. Fuentes marítimas consultadas por Reuters los identificaron como los petroleros Amjad y Al Marzoqah, pero ni la naviera quiso hacer declaraciones, ni las fotografías del primero distribuidas por la agencia France Presse o las imágenes del segundo difundidas por Sky News Arabia, permitían ver los desperfectos.

Sin embargo, la consignataria del Andrea Victory, de bandera noruega, ha admitido que su buque estaba entre los afectados. "El capitán informó de que la tripulación no resultó herida, pero que había un agujero en el área del casco del tanque de popa. El barco no corre peligro de hundirse", ha informado Thome Ship Management en un comunicado. Un vídeo difundido en las redes sociales mostraba el boquete que, a primera vista, parecía resultado de haber chocado con una mina o el impacto de un proyectil. El diario emiratí The National identificaba el cuarto navío como A Michel, registrado en Sharjah, otro emirato.

Aunque ni Arabia Saudí ni EAU han explicado exactamente qué pasó, Estados Unidos ha reconocido este lunes las incidencias y ha situado las coordenadas de dónde habían sucedido, al norte de Fujaira. A petición de Emiratos, también ha enviado “un equipo de experimentados investigadores” para determinar lo ocurrido, según informo un portavoz militar estadounidense a la BBC. Además, su Administración Marítima ha pedido a los barcos que extremen la precaución al cruzar por esa zona. Ese departamento advirtió a principios de mes que los navíos comerciales norteamericanos, incluidos los petroleros, que navegaran por aguas de Oriente Próximo podrían ser objeto de ataques por parte de Irán.

A nadie le pasa desapercibido que este incidente se produce en medio del creciente antagonismo entre Washington y Teherán. Estados Unidos, que el año pasado abandonó el acuerdo nuclear firmado en 2015, ha intensificado sus sanciones a Irán con el objetivo de impedir por completo sus exportaciones de petróleo, y enviado un portaviones, bombarderos y misiles a la zona. Arabia Saudí y Emiratos, inveterados rivales de la República Islámica, han respaldado con entusiasmo esas medidas de su aliado. Desde la otra orilla del Golfo, los responsables iraníes, que el año pasado ya hablaron de interrumpir el suministro de petróleo de sus vecinos si se les impedía exportar el suyo, han vuelto a amenazar con el cierre de Ormuz.

La Unión Europea ha aprovechado la inesperada visita a Bruselas del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, para alertar del "riesgo de escalada militar" en la región. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha afirmado que los incidentes de los petroleros confirman su "preocupación" por el riesgo de un aumento de las tensiones "en una zona que no necesita ningún otro factor de desestabilización" y ha llamado a la "máxima moderación".

La visita de Pompeo ha sido recibida con desasosiego por los Veintiocho. Además de Mogherini, el titular de Exteriores estadounidense se vio con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y los ministros de Francia, Alemania y el Reino Unido (los tres países que, junto a EE UU, China y Rusia firmaron el acuerdo nuclear con Irán). "Dejé claro una vez más que nos preocupa el desarrollo y las tensiones en la región, que no queremos una escalada militar", ha afirmado el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, tras su encuentro con Pompeo. Su homólogo británico, Jeremy Hunt, ha expresado del mismo modo la "inquietud" de su Gobierno por el "riesgo de que se produzca un conflicto por accidente a raíz de la escalada de tensiones".

Para la UE, el pacto nuclear es la pieza clave para la seguridad de la región. No solo porque mantiene el control sobre Irán para que no desarrolle armamento nuclear. También porque, como ha apuntado Hunt, permite frenar una eventual espiral que lleve a los países de su entorno a emprender esa misma carrera. "La posición americana de aumentar las presiones y las sanciones no nos conviene", ha avisado el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian. "Le hemos trasladado que estamos viviendo un momento crucial y delicado. Y que la actitud más oportuna y responsable debería consistir en mostrar el máximo de moderación", ha sostenido Mogherini tras la reunión.

Los Veintiocho lamentan los últimos envites del presidente iraní, Hasan Rohaní. Aun así, han reiterado que, si Teherán cumple con los acuerdos, la UE hará lo propio. Por ello, los países miembros debatieron cómo acelerar la puesta en marcha del mecanismo financiero que debe permitir proteger las inversiones europeas en Irán. Las primeras operaciones, ha anunciado Mogherini, podrían iniciarse en cuestión de semanas. El ministro de Exteriores, Josep Borrell, ha anunciado que España está estudiando la posibilidad de formar parte de esa "empresa financiera" en cuyo accionariado ahora están los tres firmantes del pacto. "España va a hacer todo lo posible para evitar que se vaya al traste definitivamente un acuerdo tan laboriosamente construido, del que depende en buena medida nuestra seguridad en la región", ha sostenido Borrell.

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