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La Justicia de Marruecos disuelve una asociación cultural de espíritu crítico

Racines emitió en YouTube un programa donde se analizaba el discurso que pronunció el rey en Alhucemas en 2018

Manifestantes en Alhucemas, en julio de 2017.
Manifestantes en Alhucemas, en julio de 2017.

El Tribunal de Apelaciones de Casablanca ratificó este martes 16 de abril una sentencia emitida en diciembre que condenaba a disolver la asociación cultural Racines. La agrupación cedió su sede para la emisión de un debate, difundido en YouTube en agosto de 2018, bajo el título: “La epopeya de los nihilistas”. El programa giró en torno al discurso del rey pronunciado en Alhucemas el 30 de julio de ese año. En aquella alocución el monarca criticó a los “negativistas, nihilistas y mercaderes de ilusiones” que atentan contra la seguridad del Estado.

El monarca pudo referirse de forma implícita a algunos de los cientos de manifestantes detenidos por las protestas de Alhucemas. Justo un mes antes del discurso del rey un tribunal de Casablanca había condenado en primera instancia a 53 activistas rifeños con penas que iban desde un año hasta dos décadas. Varios de ellos, como Nasser Zafzafi, el líder de las protestas, fueron acusados de poner en riesgo la seguridad del Estado. Las manifestaciones habían comenzado en Alhucemas en octubre de 2016, tras la muerte de un vendedor de pescado que murió triturado en un camión de basura cuando intentaba impedir que le confiscasen su mercancía. Ese incidente desencadenó ocho meses de manifestaciones que terminarían con cientos de rifeños en la cárcel y otros tantos emigrados hacia Europa.

Ese era el contexto en el que se difundió en Internet el programa titulado "Una cena y dos idiotas". Seis invitados y dos animadores charlaban alrededor de una mesa donde se veían botellas de agua y de cerveza. Varios comensales indicaron que todo el mundo había esperado en vano que el rey anunciase desde Alhucemas una amnistía para los presos rifeños. Después, el debate giró en tono distendido sobre varios temas como la libertad de expresión en el país.

La primera sentencia de finales de 2018 culpaba a Racines de haber organizado una “actividad que incluía entrevistas sembradas de desacatos evidentes a las instituciones” y “a la religión musulmana”. Varios amigos de Racines organizaron una campaña donde expresaron su apoyo 200 intelectuales marroquíes y extranjeros, como el estadounidense Noam Chomsky, la escritora franco-marroquí Leila Slimani y el director de cine británico Kean Loach.

Este diario contactó el pasado febrero con Aadel Essaadani, coordinador general de la asociación, quien declaró que la sentencia había sido provocada simplemente por el excesivo celo de un funcionario de Interior. “Racines", señaló entonces, "no es una asociación políticamente peligrosa para justifica una reacción que venga más arriba del tribunal. El trabajo que hace Racines va en el mismo sentido que promueve el Estado marroquí. Trabajamos por una sociedad sin extremismo ni radicalismo, por la puesta en práctica de mecanismo de rendición de cuentas que permitan un servicio público eficaz. Ese es el sentido de los discursos del rey”.

Consultado de nuevo este jueves, Aadel Essaadani muestra su asombro por la ratificación de la condena: “Esta sentencia representa algo inédito. Jamás se había disuelto una asociación por razones políticas, ni siquiera durante los años del plomo de Hassan II. No hay separación de poderes”. El coordinador cree que la intención no ha sido tanto condenar a Racines, como “dar un ejemplo al resto de la sociedad civil marroquí”, indicó a este diario.

“Ha bastado la iniciativa de un funcionario [del Ministerio del Interior] para anular todo el trabajo de una asociación que existe desde hace diez años y que es reconocida en Marruecos y fuera del país”, señaló Essaadani al sitio Yabiladi. Han comenzado por los periodistas y ahora atacan a la sociedad civil. Esto es condenar a otras estructuras al silencio, para que no les pase lo que nos ha pasado a Racines”.

“Es más fácil gobernar a ciudadanos que se autocensuran”, prosigue Essaadani. “Toda democracia funciona gracias al contrapoder de la sociedad civil (…) Cuando se analiza los discursos del rey encontramos esa defensa en materia de rendición de cuenta y de valoración del servicio público. Pero cuando se hace una evaluación, las administraciones intentan hacernos callar, contra la voluntad del rey”.

El Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), organismo oficial que en España podría equipararse al Defensor del Pueblo, no ha emitido ningún comunicado. No obstante, este diario preguntó en febrero a la presidenta del CNDH, Amina Bouayach, sobre la primera sentencia condenatoria y señaló: “Yo, personalmente, no estoy de acuerdo con la apreciación del juez. Espero que en segunda instancia, el tribunal tome en consideración las disposiciones constitucionales y los compromisos de Marruecos en materia de derechos humanos”.

El coordinador general de Racines concluye: "Marruecos ha ratificado casi todas las convenciones internacionales que reconocen el derecho de asociación y de libertad de expresión, mencionados igualmente en la Constitución de 2011”. Sin embargo, concluye Essaadani: “La aplicación de esos principios permanecen aún en el dominio de la ficción, aunque sean indispensables para cualquier rendición de cuentas y evaluación de las políticas públicas".

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