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La foto que retrata el drama de Alhucemas

Un año después del inicio de las protestas en el Rif los impulsores del Movimiento están presos, exiliados o lejos de los focos

Varios activistas del Movimiento de protestas del Rif (Hirak), durante una reunión celebrada el 7 de mayo en una playa de Alhucemas.
Varios activistas del Movimiento de protestas del Rif (Hirak), durante una reunión celebrada el 7 de mayo en una playa de Alhucemas.

La imagen que ilustra este artículo fue tomada el 7 de mayo, en la playa de Sfiha, a ocho kilómetros de Alhucemas, enfrente del llamado peñón de Alhucemas, perteneciente a España. Las protestas del Rif se habían iniciado siete meses atrás, el viernes 28 de octubre de 2016, cuando murió triturado en un camión de basuras un vendedor de pescado que trataba de impedir que le confiscasen su mercancía. Miles de personas en todo Marruecos se echaron a la calle ese fin de semana para protestar contra la hogra, término árabe que designa la humillación del poderoso hacia el débil. Ese día nació el Movimiento de protesta del Rif, conocido en árabe como Hirak. Buena parte de sus impulsores están en esa foto. Llegaron a las diez de la mañana a la playa y regresaron a Alhucemas por la noche.

Aunque la prensa marroquí silenció en los primeros meses las protestas, en su mayor parte pacíficas, el Movimiento consiguió que se le sumaran miles de personas en el Rif. Pedían mejoras sociales, una universidad, un hospital especializado en combatir el cáncer, y la derogación de un decreto que calificaba la región de Alhucemas como zona militarizada. Poco a poco fue emergiendo la figura de un líder, Nasser Zafzafi (en la foto, el primero empezando por la derecha), un desempleado de 38 años que hablaba sin pelos en la lengua sobre la inoperancia de los responsables políticos. En el momento en que la foto fue tomada la vida parecía sonreírles a ellos y a Alhucemas. Habían atraído la atención de los medios internacionales y creían que buena parte de sus reivindicaciones serían atendidas.

El 29 de mayo, solo tres semanas después de esa foto en la playa, comenzaron las detenciones masivas en el Rif. No hay cifras oficiales sobre el número de presos a causa de las protestas. Varias asociaciones de derechos humanos cifran las detenciones en más de 300. Hoy en día, los principales activistas del Movimiento se encuentran en la cárcel, en el exilio o alejados de los focos. El Gobierno ha prohibido cualquier manifestación en Alhucemas para conmemorar el primer aniversario de la muerte del vendedor de pescado. Los activistas que se encuentran en Alhucemas y en el exilio debatían esta semana sobre cómo dejar constancia de sus reclamos sin infringir la ley. “No queremos más presos en las cárceles”, señala Reda Benzaza, quien ejerció de portavoz hasta que comenzaron las detenciones y se encuentra ahora en el exilio.

La vida de los activistas que salen en la foto se entrevera con la historia reciente del Rif. A continuación, repasamos de izquierda a derecha la trayectoria de todos.

Nabil Ahamjik

Desempleado, de 34 años. Es licenciado en Económicas por la universidad marroquí de Uchda. Se le consideraba el segundo líder del Movimiento, detrás de Nasser Zafzafi. Era quien coordinaba las asambleas y proponía los lemas que se coreaban en las manifestaciones. Fue detenido el 5 de junio, una semana después que Zafzafi. Se encuentra en la cárcel de Ukacha, en Casablanca.

Brahim Benali

Es panadero de formación de 23 años. En una asamblea comentó que su jefe le dijo: “O panadería o las protestas”. Los activistas se reunieron con su jefe y llegaron a un acuerdo para que le dieran una indemnización por el despido. Sigue viviendo en Alhucemas.

Jauad al Sabri

32 años. Aparece con camiseta roja. Estaba desempleado, aunque trabajaba como fotógrafo sin remuneración en el sitio digital Rif24, el medio en el que se difundían las actividades del Movimiento. Fue detenido el 6 de junio junto a su colega Mohamed Asrih, el director de la publicación. Se encuentra desde entonces en la cárcel de Ukacha, en Casablanca.

Rachid Gared

Aparece descalzo y con camiseta blanca en el centro de la foto. Tiene 26 años y trabaja en una empresa que fabrica puertas y ventanas de aluminio. Colaboraba con el medio digital Rifsat. Hacía vídeos y fotografías de las movilizaciones. Sigue viviendo en Alhucemas.

Mohamed Ahamjik

40 años. Viste una sudadera azul. Es hermano de Nabil, el segundo del movimiento. En un primer momento ejerció como portavoz de los familiares de presos. Pero las familias se han dividido a causa de varias razones. Una de ellas tiene que ver con el empleo del dinero recibido desde los rifeños que viven en Europa para ayudar a financiar los desplazamientos.

Karima Mhaouel

Aparece con pañuelo verde en la foto y tiene 43 años. Trabajaba como limpiadora en el colegio español de Alhucemas, el Melchor de Jovellanos. Está separada y tiene tres hijos. En diciembre de 2016, dos meses después de que comenzasen las protestas, le tocó el gordo de Navidad. Con el dinero compró un piso en Granada, donde estudian sus hijos. Pero ella siguió trabajando de limpiadora y no dejó de acudir a las protestas. “El día en que nos hicimos esa foto estábamos muy contentos. Habíamos debatido durante toda la tarde sobre las próximas actividades que íbamos a hacer para ayudar a la gente. Creíamos que el país iba a responder, que iban a llegar las mejoras al Rif”, señala.

Tras ser arrestado Nasser Zafzafi el 29 de mayo, Karima Mhaouel decidió esconderse en una casa de una localidad cercana a Alhucemas. “La casa estaba al lado de la carretera, había policías por todas partes. A pesar de eso, cuando se convocaban manifestaciones yo me ponía una especie de burka y me unía a las protestas. En la casa estuve un mes y una semana”.

Finalmente, el lunes 25 de julio decidió escapar hacia España de forma clandestina a través de la frontera entre Nador y Melilla. “Fui en taxi hasta Nador. Había varios controles policiales desde Alhucemas. Me puse un doble velo sobre la cabeza y fingí que estaba enferma, para que los policías no me molestasen. Una vez en Nador pasé entre las porteadoras que van hacia Melilla y no necesitan enseñar el pasaporte. Hasta el último momento, cuando llegué al puesto de policías españoles, creía que me iban a agarrar y me iban a detener. Yo seguía caminando hacia adelante, sin mirar atrás y finalmente pude salir de Marruecos”.

Esta semana el rey destituyó a tres ministros y varios altos cargos por su mala gestión en la puesta en marcha de proyectos prometidos en Alhucemas desde 2015.

“Destituyen a los ministros”, alega Mhaouel. “¿Pero por qué no sueltan a nuestros hermanos y nos dejan volver a nuestra tierra? Somos gente de libertad. Ninguno de nosotros es malo ni robó nunca nada”.

Bilal Azouz

Aparece con barba y camiseta negra. Tiene 28 años y reside en Bruselas. No acudió a la última gran manifestación ilegal en Alhucemas, celebrada el pasado 20 de julio.

Miloud Aboud

Sudadera blanca, 42 años. Vive en Imzuren, localidad próxima a Alhucemas. Se encuentra en libertad, pero perseguido judicialmente, como decenas de activistas. Ese jueves compareció ante el juzgado de Alhucemas. La vista del juicio ha sido aplazada hasta el 7 de diciembre.

Nasser Zafzafi

Desempleado de 38 años. La Fiscalía ordenó su detención después de que interrumpiera el discurso de un imán que estaba criticando a los activistas del Movimiento en la mezquita de su barrio. En un primer momento se refugió en una casa próxima a Alhucemas, pero fue detenido al cabo de 48 horas y trasladado a la cárcel de Ukacha. Ha permanecido aislado durante estos cinco meses de prisión. Durante su encierro fue difundido un vídeo degradante donde se le obliga a desnudarse para mostrar que no hay signos de torturas en su cuerpo. Ningún responsable penitenciario ni policial ha sido sancionado por la filmación y difusión de ese vídeo.

Sobre él pesan acusaciones de haber atentado contra la seguridad del Estado que podrían acarrearle penas de varias decenas de años. Su juicio, junto al de decenas de activistas rifeños, se inició este martes, horas antes de que el rey destituyera a tres ministros. Zafzafi pidió la palabra y el juez se la denegó en dos ocasiones. A gritos, Nasser dijo que las fuerzas de seguridad le habían intentado violar. También alcanzó a gritar el lema que ahora está en circulación entre los miembros del Movimiento: “Antes muertos que sometidos”. A su llamamiento se sumó buena parte de la sala, repleta de familiares, y algunos abogados de la defensa.

Aunque Zafzafi demostró una gran disposición de ánimo, en Alhucemas ya hace tres meses que no se registran manifestaciones. “Ha habido un momento de inflexión importante en la lucha”, asume Reda Benzaza. “Esa inflexión se produjo con el asesinato de Imad El Attabi [un rifeño de 24 años que entró en coma tras recibir un impacto en la cabeza durante la represión de la manifestación del 20 de julio. Falleció 19 días después]. A partir de ese momento muchos jóvenes decidieron emigrar y continuar la lucha desde Europa. No queremos que esta lucha pacífica nos lleve a más asesinados ni a más gente en las cárceles. No hemos dado un paso atrás, sino que nos hemos replanteado la estrategia de lucha.

Adil Elbahri

Autor de la foto. Es un informático de 28 años que trabajaba en una empresa de topografía y colaboraba con Rif24. Desde el 21 de julio, tras pasar varias semanas escondido en el Rif, cruzó la frontera de forma clandestina y se exilió en España. “Aquella tarde en la playa”, comenta, “todos teníamos mucha ilusión. El Ramadán iba a llegar dentro de poco y Nasser dijo que podíamos ir algún día a romper el ayuno en esa playa. En ninguna de las cabezas entraba que el Estado utilizase la estrategia de las detenciones y encarcelamientos para terminar con las protestas. De la noche a la mañana todo se volvió oscuro”.

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