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Los tachones de colores y otras claves antes de leer el ‘informe de Mueller’ sobre la trama rusa

El documento, fruto de casi dos años de investigación sobre la posible conspiración entre Trump y el Kremlin, consta de más de 400 páginas y será censurado en algunos pasajes

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El fiscal general de EE UU, William Barr, en el Senado el pasado 10 de abril. AFP

El Departamento de Justicia de Estados Unidos hará pública este jueves una versión editada (es decir, con pasajes censurados) del informe que el fiscal especial Robert S. Mueller ha elaborado tras dos años de investigación sobre la trama rusa, que abarca la injerencia electoral de Moscú para favorecer la victoria de Donald Trump en las presidenciales de 2016 y la posible coordinación con el magnate neoyorquino o su entorno en dicha estratagema. Es difícil encontrar un informe que haya despertado tanta expectación como este desde el famoso escándalo de Bill Clinton y Monica Lewinsky, pese a haberse desvelado ya la principal incógnita, que Mueller no ha hallado pruebas de conspiración entre Trump y el Kremlin.

¿Pero no se había publicado ya el ‘informe Mueller’? No. El pasado 22 de marzo, un viernes, el fiscal especial entregó al Departamento de Justicia su informe sobre la trama rusa, un documento de unas 400 páginas que el fiscal general, William Barr, pasó el fin de semana analizando junto a un reducido equipo. El domingo por la tarde, día 24, Barr hizo pública una carta de cuatro páginas dirigida al Congreso en la que resumía las principales conclusiones de las pesquisas. Los investigadores no hallaron pruebas, según Barr, de conspiración entre Trump y Moscú, pero ni acusaban ni exoneraban al presidente de otro posible delito, el de obstrucción a la justicia por torpedear esta investigación. El departamento consideró, con los datos recogidos por Mueller, que no había tampoco caso de obstrucción.

¿Qué se ha investigado? Los servicios de inteligencia de Estados Unidos concluyeron en enero de 2017 que el presidente ruso, Vladímir Putin, orquestó una campaña de injerencia en las elecciones presidenciales estadounidenses en 2016 para favorecer la elección de Trump frente a Hillary Clinton. El fiscal especial se ha encargado de esclarecer si hubo algún tipo de coordinación entre el republicano y Moscú y, fruto de las pesquisas, se ha topado con otros posibles delitos.

¿En qué aspectos del documento hay que fijarse? No deben esperarse sorpresas en cuanto a acusaciones, ya que la carta de Barr aclaró que no había más imputaciones, aparte de la treintena ya conocida. Sin embargo, la ambigüedad de los investigadores sobre la obstrucción a la justicia invita a pensar que la actuación de Trump durante la investigación resulta cuestionable, empezando por el despido en mayo de 2017 del director del FBI, James Comey. El relato de ese aspecto resulta uno de los elementos más candentes, así como la retahíla de contactos entre colaboradores de Trump (incluido su yerno, Jared Kushner, o su hijo mayor, Donald) y personas cercanas al Kremlin. Toda una serie de episodios que, sin ser constitutivos de delitos, pueden poner a la Casa Blanca en una situación incómoda.

¿Por qué habrá pasajes tapados en distintos colores? Barr avanzó que el informe no se hará público de forma íntegra, sino que habrá “redacciones”, es decir, información censurada, alegando diferentes motivos legales o de seguridad. Para distinguir por qué se priva de la lectura de cada elemento, los editores del texto han usado cuatro colores diferentes que ilustran los diferentes motivos: incluir material de inteligencia que puede poner en peligro fuentes o aliados; dar información que se ha presentado ante un gran jurado y, por tanto, está sujeta a secreto judicial; afectar a las investigaciones en marcha en Nueva York y recoger datos que pueden vulnerar el derecho a la privacidad de terceras personas citadas en el documento. La amplitud de razones para ocultar texto indica que lo hecho público este jueves puede ser mucho menos que lo que demandan los demócratas.

¿Se puede obligar a la Administración a revelar todo el informe? Si las cuatro páginas de la carta del fiscal general Barr supieron a poco, o a casi nada, después de dos años de investigación sobre algo tan explosivo como la posible conspiración de un presidente de EE UU con Rusia, un informe Mueller plagado de omisiones garantiza una batalla judicial y política. Los demócratas pueden reclamar mediante citación el documento íntegro desde el mismo viernes a través del Comité Judicial de la Cámara de Representantes. Ante la probable negativa de Barr, el pulso en los tribunales demorará cualquier proceso.

¿Cómo se ha elaborado la investigación? El fiscal especial Mueller ha contado con un equipo de casi 20 abogados con el apoyo de unos 40 agentes del FBI, analistas de inteligencia, forenses contables y otros investigadores. Durante un periodo de 22 meses, desde mayo de 2017, cuando el caso pasa a manos de Mueller, emitieron hasta 500 órdenes de registro, entrevistaron a otros tantos testigos y sacaron adelante un total de 2.300 citaciones. Trump, que no ha dejado de calificar la investigación de “caza de brujas” desde el principio, se ha dedicado también a atacar la credibilidad del equipo responsable, a los que se ha llegado a referir como”13 demócratas enojados”.

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