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El riesgo inesperado de un Brexit ‘por accidente’ hace saltar las alarmas en la UE

Los Lores debaten este lunes una ley que amenaza con bloquear el proceso y, según teme Bruselas, puede desencadenar una salida descontrolada del Reino Unido

Theresa May, este domingo en Londres a la salida de un servicio religioso. En vídeo, May defiende la negociación con los laboristas.

Las prisas, el desconcierto y las sospechas mutuas entre el Parlamento británico y el Gobierno de Theresa May amenazan con arruinar los intentos de última hora para evitar un Brexit salvaje el próximo viernes. La ley impulsada conjuntamente la semana pasada por laboristas y conservadores para obligar a la primera ministra a pedir una prórroga a Bruselas, que debe pasar este lunes el visto bueno de la Cámara de los Lores, torpedea la capacidad negociadora de May, arrebata la última palabra a la UE y puede provocar un Brexit por accidente que ha hecho saltar las alarmas en Bruselas.

La UE y el Reino Unido aseguran que están perfectamente preparados para un Brexit sin acuerdo, aunque ambas partes insisten en que no desean ese desenlace y harán todo lo posible por evitarlo. El descontrol en Londres sobre el proceso ha generado un nuevo riesgo: el escenario de un Brexit por accidente asusta en Londres y, sobre todo, en Bruselas, porque es el único en el que la UE no dispone de ningún instrumento para evitarlo.

Tantas veces ha girado May en su estrategia del Brexit que el Parlamento ya no se fía. Da igual que la primera ministra anunciara el miércoles su intención de pedir una nueva prórroga a la UE hasta el 30 de junio, o sus esfuerzos por acordar una postura conjunta con el líder de la oposición, Jeremy Corbyn. La diputada laborista Yvette Cooper y el conservador Oliver Letwin siguieron adelante la semana pasada con su propuesta de ley. El texto, aprobado en la Cámara por un solo voto de diferencia, obliga a la primera ministra a pedir más tiempo a la UE, pero impone una serie de condiciones que torpedean las negociaciones previstas entre Londres y Bruselas en la recta final hasta el Consejo Europeo del miércoles. Porque obliga a May a someter a votación en Westminster la nueva fecha. Y si la UE no la aceptara, e impusiera otra, los diputados británicos deberían dar su visto bueno al cambio.

Los 27 se han visto obligados a replantear su estrategia y a incluir entre los posibles escenarios de la cumbre el grave riesgo de un Brexit accidental (una salida brusca a pesar de que ninguna de las dos partes la desee).

Bruselas teme que si la ley sale adelante se pueda desencadenar el más fatal de los desenlaces, con una salida abrupta del Reino Unido a causa de un bloqueo parlamentario en Westminster y poco margen de maniobra antes del viernes.

La nueva amenaza de un Brexit por accidente ya fue abordada el pasado viernes por los embajadores de los 27 socios de la UE en Bruselas, según fuentes comunitarias. “Nos inquieta mucho la propuesta de [la diputada laborista Yvette] Cooper”, reconoce una fuente que asistió a esa reunión. Los diplomáticos se reunirán de nuevo mañana por la noche para analizar, entre otras cosas, el escenario del no acuerdo por accidente si la ley de Cooper sale adelante en la Cámara de los Lores (los Comunes la aprobaron con el apoyo de laboristas, liberales y nacionalistas escoceses, entre otros).

La cumbre europea extraordinaria del miércoles, en principio, debe pronunciarse sobre la solicitud de prórroga cursada por May, que ha pedido retrasar al 30 de junio la fecha del Reino Unido a cambio de participar en las elecciones al Parlamento Europeo. Hasta ahora, May podía aceptar o rechazar la prórroga que se pacte en la cumbre europea sin consultar al Parlamento.

Grave restricción

Fuentes del Gobierno británico consultadas por EL PAÍS admiten el problema: “Nos decepciona que los diputados hayan escogido respaldar esta propuesta de ley. La primera ministra ya había diseñado un claro proceso por el que podíamos abandonar la UE con un acuerdo, y ya se ha comprometido a solicitar una prórroga más amplia. Si la ley resultara finalmente aprobada [en la Cámara de los Lores] impondría una grave restricción en la capacidad del Gobierno de negociar una extensión y poder reflejar esta nueva fecha en un texto legal antes del 12 de abril”, dijeron fuentes de Downing Street.

La cuenta atrás hacia el precipicio ya no se mide en días, ni siquiera en horas. Por eso esas mismas fuentes recuerdan que el debate de la ley Cooper-Letwin sigue hoy su proceso parlamentario en la Cámara de los Lores, con lo que todavía hay esperanza de que la forma final que se dé al texto elimine los obstáculos para obtener el resultado perseguido por una mayoría de diputados británicos: una ampliación del plazo que evite el caos de un Brexit salvaje.

La nueva incógnita ha introducido una cuña contra May entre los más duros de los 27, encabezados por Francia y con España como lugarteniente. “No queremos pactar nada que no sea digerible en Londres”, concede un diplomático de ese grupo, en el que también militan Bélgica, Eslovenia y Chipre.

El caos parlamentario aboca al descontrol del proceso

La primera prórroga del Brexit se pactó el pasado 21 de marzo. May solicitó un aplazamiento hasta el 30 de junio, pero la UE le ofreció un doble calendario mucho más exigente y condicionado. El Brexit se produciría el 22 de mayo si el Parlamento británico aprobaba el acuerdo de salida antes del 29 de marzo. En caso contrario, como ha ocurrido, se concedía de plazo a May hasta el 12 de abril para que aclarase el camino a seguir o afrontase un Brexit sin acuerdo.

La primera ministra, que aguardó entonces fuera de la sala del Consejo Europeo a que los 27 pactasen esas condiciones, aceptó la propuesta cuando le fue presentada por el presidente del Consejo, Donald Tusk. En esa ocasión, May podía dar el visto bueno sin necesidad de consultar al Parlamento de su país. La ley Cooper-Letwin, sin embargo, acaba con ese margen de discrecionalidad de la primera ministra. Y somete la prórroga al control de un Parlamento que en las últimas semanas ha sido incapaz de lograr una mayoría suficiente para casi ninguna medida sobre el Brexit, salvo para aprobar el proyecto Cooper y rechazar la salida sin acuerdo. Contra todo pronóstico, los dos votos positivos han aumentado el riesgo de un resultado negativo.

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