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Donald Trump: “La OTAN es más fuerte desde que soy presidente”

El mandatario recibe al secretario general Stoltenberg en la Casa Blanca y celebra el compromiso de aumentar el gasto militar de los socios europeos, pero señala que no es suficiente

Stoltenberg (izquierda) con Trump en la Casa Blanca.
Stoltenberg (izquierda) con Trump en la Casa Blanca. AP

El presidente Donald Trump ha recibido este martes en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y ha celebrado que los países miembros han “mejorado mucho” en el reparto de las cargas económicas de la alianza militar atlántica. Ha anunciado que habrá un aumento del gasto militar de 100.000 millones de dólares por parte de los socios europeos para el fin de 2020, pero ha advertido de que algunos países deberían gastar todavía más en defensa. En concreto, ha señalado a Alemania, país que, asegura, “todavía no paga lo que tendría que pagar”. En una breve comparecencia conjunta en la Casa Blanca, el presidente ha vuelto a quejarse de que Estados Unidos contribuye desproporcionadamente a una organización que “básicamente es para la defensa de Europa”. “Protegemos a países que luego se aprovechan de nosotros en el comercio”, ha señalado. Pero ha calificado de "excepcional" su relación con el secretario general, quien ha agradecido al presidente su “firme compromiso” con la alianza. “La OTAN es más fuerte desde que yo soy presidente”, ha concluido Trump.

La OTAN celebra su 70º aniversario y ha escogido como escenario de sus fastos la casa de uno de sus críticos más notorios: el presidente Donald Trump. Tras la reunión de este martes con Trump, Stoltenberg tiene previsto mañana dirigirse conjuntamente a las dos Cámaras del Congreso, un honor reservado a los grandes líderes y que nunca antes ha recibido un secretario general de la Alianza. El gesto del país anfitrión marca un cambio de tono, pero no oculta los importantes desafíos que la nueva realidad geopolítica impone al proyecto, sometido a los impredecibles vaivenes de su más importante miembro, que presiona a sus socios europeos a aumentar su gasto de defensa hasta un 2% de sus PIB, con la amenaza de romper la cuerda transatlántica.

Alérgico al multilateralismo y receloso de lo que considera un trato injusto por parte de unos aliados que se resisten a comprometer más gasto, Trump ha arremetido contra la OTAN desde que era candidato a presidente, cuando la calificó de “obsoleta”, palabra que después matizó. En su visita a la sede de la OTAN en mayo de 2017, evitó mencionar su compromiso con el deber de defensa colectiva entre los aliados plasmado en el artículo 5 del Tratado, precepto que solo se ha invocado tras los atentados terroristas en Nueva York y Washington en 2001. En la memoria de todos están también las críticas que lanzó Trump, en la cumbre de la OTAN de julio del año pasado en Bruselas, contra sus socios europeos y, en particular, contra Alemania, a la que acusó de ser cautiva de Rusia, por su supuesta dependencia energética de Moscú.

Los 29 aliados, que estarán representados en Washington por sus ministros de Exteriores y no por jefes de Gobierno, abordarán el jueves las contribuciones de los distintos aliados, hablarán de “todos los elementos de la amenaza de Rusia” y, según un alto cargo del Departamento de Estado, en conferencia telefónica con periodistas con la condición de anonimato, tratarán de acordar un paquete de medidas para reforzar la presencia aliada en la región del mar Negro.

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