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Crecimiento: verde que te quiero verde

Los países de Latinoamérica buscan fortalecer su crecimiento, pero ¿cómo hacerlo sin generar costos adicionales por la degradación ambiental?

El crecimiento verde es una herramienta central para el desarrollo sostenible.
El crecimiento verde es una herramienta central para el desarrollo sostenible.

¿Qué tienen en común la ganadería sostenible, la lechería orgánica y el turismo de aventura? Estas tres actividades son solo un ejemplo de las potencialidades “verdes” de América Latina y el Caribe.

En un contexto de volatilidad comercial, shocks financieros y desastres climáticos, los países de la región están buscando nuevas formas de fortalecer el crecimiento económico y generar nuevas oportunidades para sus comunidades.

La buena noticia es que hay un camino para mejorar los indicadores económicos sin generar costos adicionales por la degradación ambiental, asegurando que el crecimiento no se transforme en un callejón sin salida para las futuras generaciones.

Marianne Fay, economista jefe del área de desarrollo sostenible del Banco Mundial, explica en esta entrevista los desafíos y oportunidades de los países de América Latina frente al llamado crecimiento verde.

Pregunta. ¿Qué es el crecimiento verde y por qué los países están adoptando este tipo de estrategias?

Respuesta. Si bien hay definiciones muy sofisticadas, al final es un concepto bastante simple. Es un crecimiento sustentable desde el punto de vista del medio ambiente, que consta de tres características principales: es eficiente en términos de costos, es limpio al minimizar la contaminación y es resiliente al apreciar el rol del capital natural en la prevención de los desastres naturales. 

Son las mismas comunidades las que impulsan este tipo de políticas, ya que no solamente quieren más crecimiento económico, sino que también desean una mejora de su calidad de vida. Las personas quieren vivir en un lugar donde los chicos puedan jugar en la calle sin sufrir un ataque de asma por la contaminación del aire, o no enfermarse por tomar agua del grifo. A nivel político y económico, la adopción de estas políticas no es sencillo ya que se necesitan herramientas específicas: datos concretos que guíen el proceso de decisión, herramientas financieras que generen los incentivos adecuados y fiscalización constante para monitorear los avances.

P. ¿Qué políticas concretas se están desarrollando en América Latina y el Caribe?

R. Hay un gran número de países en todo el mundo que están adoptando estas políticas de crecimiento verde. En América Latina, Colombia, Chile, Guyana, Costa Rica y Uruguay son los primeros países en adoptar este tipo de estrategia de manera visible.

En Colombia, el gobierno y la sociedad civil trabajó en conjunto para fijar tres ejes de acción prioritarias. La estrategia de crecimiento verde buscó impulsar nuevas fuentes de crecimiento sostenible, hacer un uso eficiente de los recursos naturales y desarrollar el capital humano necesario para esta actividad.

Para Uruguay, el crecimiento verde no es un tema nuevo. De hecho, el modelo de crecimiento uruguayo depende de su tierra fértil, de la abundancia de recursos hídricos, de la riqueza maderera y el potencial turístico. El Banco Mundial apoyó un análisis técnico junto con el gobierno para potenciar las ventajas comparativas con las que cuenta el país, lo que busca aumentar la calidad de lo que allí se produce. Esto también incluyó un estudio para atender el problema de contaminación en la cuenca del río Santa Lucía, desde la cual se abastece de agua potable a la ciudad de Montevideo y a gran parte del sur del país. Trabajamos para consolidar herramientas que apoyen a mejorar los indicadores ambientales a través de la planificación y coordinación junto con las instituciones locales y los líderes políticos.

P. ¿Cuál es el impacto que tiene una estrategia de crecimiento verde para las personas que viven en las áreas más afectadas por el cambio climático?

R. Hacia 1940, el 75% de la superficie de Costa Rica estaba cubierta por bosques. Sin embargo, la expansión de la ganadería y la red de transportes llevó a que, a fines de 1980, este porcentaje se redujera hasta el 21%. Esto provocó problemas de inundaciones, de erosión del suelo y de escasez energética que afectaron a la población. Hacia 1990, una estrategia de crecimiento verde auspició la regeneración de los bosques, mejorando la resiliencia ante los fenómenos climáticos extremos.

Para proteger a la población, es necesario desarrollar políticas que permitan un crecimiento verde que asegure una mayor resiliencia del capital natural. Por ejemplo, un mejor manejo de la tierra permite proteger a quienes viven más cerca de las zonas inundables.

P. ¿Cuál es el impacto económico para los comerciantes y empresarios locales?

R. Un crecimiento sustentable genera mejores oportunidades económicas para todas las personas. Siguiendo el ejemplo de Costa Rica, a partir del establecimiento de políticas amigables con el medio ambiente, la cantidad de turistas ha aumentado un 4300% y la industria turística equivale al 13% del PIB del país. Esto genera industrias que compiten por la calidad, lo que permite crear buenos empleos. Lo mismo sucede en otras actividades como la agricultura, donde políticas que permitan un desarrollo verde de los suelos generan un aumento en los ingresos de los pequeños agricultores.

P. ¿Y cuál es el rol de la sociedad civil para ayudar a instalar este tema y a que realmente se ejecuten estas decisiones?

R. La demanda por políticas más sustentables debe venir de la sociedad civil. Si no existe demanda, es muy difícil que los políticos generen este debate. Esta discusión no debe estar guiada por el miedo, sino por las oportunidades que se pueden generar. Los países tienen la chance de innovar, crear nuevos mercados, desarrollar nuevas industrias sin dañar el capital natural con el que cuentan. El desafío, tanto de la sociedad civil como de la clase dirigente, es escoger las prioridades adecuadas, balanceando el impacto local inmediato con el mediano y largo plazo.

Leandro Hernández es productor digital del Banco Mundial.

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