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Amnistía denuncia que Arabia Saudí está torturando a los activistas detenidos

La organización denuncia golpes, descargas eléctricas y abusos sexuales a las mujeres que defendieron el derecho a conducir

Protesta frente al Consulado saudí en Estambul (Turquía), el pasado 25 de octubre.
Protesta frente al Consulado saudí en Estambul (Turquía), el pasado 25 de octubre. REUTERS

Descargas eléctricas, golpes y abusos sexuales, la lista remite a las torturas de las que suelen ser objeto los prisioneros en las dictaduras más represivas. Según denuncia Amnistía Internacional (AI) es el tratamiento que están recibiendo los activistas de derechos humanos en Arabia Saudí, incluidas las mujeres que lucharon por el derecho a conducir y que han sido detenidas desde el pasado mayo, poco antes de que a las saudíes se les permitiera ponerse al volante. Varios de ellos aún no han sido formalmente acusados ni tienen acceso a un abogado defensor.

“Los activistas han sido repetidamente torturados con descargas eléctricas y latigazos, lo que ha dejado a algunos incapaces de andar o de permanecer erguidos”, asegura AI en un comunicado difundido en su web. A uno de ellos lo colgaron del techo. Otros tienen un temblor de manos permanentes y marcas por todo el cuello. “A una de las mujeres detenidas ha sido al parecer acosada sexualmente de forma repetida por interrogadores enmascarados”, añade el texto.

La organización explica que ha obtenido estos testimonios de tres fuentes distintas y que son consistentes en el relato de los abusos. La situación es tan desesperada que una de las activistas ha intentado suicidarse en varias ocasiones dentro de la cárcel de Dhahban. Allí se encuentran, entre otros, Loujain al Hathloul, Eman al Nafyan, la veterana Aziza al Yusef, Samar Badawi, Nasima al Sada, Mohamed al Rabea o Ibrahim al Modeimigh, que fueron detenidos el pasado mayo. Todos ellos fueron mantenidos en celdas de aislamiento e incomunicados durante los tres primeros meses de su detención. Además, los responsables de la prisión han advertido a los detenidos que no hablen del maltrato ni siquiera a sus familias.

“Apenas unas semanas después del brutal asesinato de Jamal Khashoggi, estos espeluznantes informes de tortura, acoso sexual y otras formas de maltrato, si se verifican, exponen violaciones de derechos humanos aún más escandalosas por parte de las autoridades saudíes”, ha declarado Lynn Maalouf, directora de investigación de Oriente Próximo de AI.

Amnistía recuerda que la tortura y el maltrato no son nuevos en las cárceles y centros de detención saudíes, algo que viola los compromisos internacionales de Arabia Saudí, que ha firmado la Convención contra la tortura y otros castigos crueles, inhumanos o degradantes. Con anterioridad, numerosos detenidos han denunciado la extracción bajo tortura de confesiones que luego eran utilizadas para condenarles, sin que el sistema judicial examinara las acusaciones. Arabia Saudí justifica esos excesos en la aplicación de la ley islámica (sharía).

Pero además en el caso de los activistas, observadores y organizaciones de derechos expresan serias dudas sobre los delitos que se les han atribuido. Las autoridades saudíes, incluido el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, durante su última entrevista, les acusan de “traición” y de ayudar a “servicios de inteligencia extranjeros”, sin que hayan aportado ninguna prueba. Su caso ya motivó la preocupación del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos.

Desde mayo, al menos otra media docena se ha sumado a la lista de detenidos, incluida la profesora Hatoon al Fassi, que la semana pasada fue reconocida con el Premio a la Libertad Académica de la Asociación de Estudios de Oriente Próximo. En su última conversación con EL PAÍS, nada más obtener su carné de conducir saudí, Al Fassi ya confío a este diario su temor a ser encarcelada. Era una de las pocas activistas conocidas fuera del país que aún estaba en libertad. El alcance de la represión ha tenido consecuencias inmediatas sobre la ya limitada libertad de expresión, haciendo más difícil que los saudíes informen sobre detenciones o abusos.

Amnistía pide la inmediata liberación de los activistas detenidos y responsabiliza a las autoridades saudíes de su bienestar. “No sólo han sido privados de su libertad durante meses por el solo hecho de expresar sus opiniones de forma pacífica, sino que están siendo sometidos a un terrible sufrimiento físico”, denuncia Maalouf.

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