Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las facciones de la guerra en Yemen dan pasos hacia un cese de las hostilidades

El rey Salmán, el Gobierno internacionalmente reconocido y los rebeldes Huthi respaldan las negociaciones de la ONU

Rebeldes Huthi, este lunes en un puesto de control en Saná. En vídeo, riesgo de hambruna generalizada en Yemen por la guerra.

Los esfuerzos internacionales para que cesen las hostilidades en Yemen están tomando impulso por primera vez en cuatro años. En el plazo de apenas 24 horas, los rebeldes Huthi han anunciado que suspenden sus ataques de misiles contra Arabia Saudí, el Gobierno yemení apoyado por Riad ha comprometido su presencia en las conversaciones de paz que promueve la ONU, y el rey Salmán ha expresado su apoyo a una solución política del conflicto. Aún es pronto para cantar victoria, pero fuentes diplomáticas vinculadas al proceso esperan que se logre “bajar presión a la olla” y sea posible sentar a hablar a los implicados.

El rey Salmán, este lunes en Riad.
El rey Salmán, este lunes en Riad. REUTERS

Son los primeros gestos positivos después de que la hambruna que amenaza a los yemeníes y el asesinato de Jamal Khashoggi hayan sacudido a la opinión pública internacional. De todos ellos, el más novedoso es sin duda el paso dado por los Huthi, cuya toma del poder en Saná en 2014 sirvió de pretexto a Arabia Saudí para lanzarn 2015 su intervención militar en apoyo del presidente Abdrabbo Mansur Hadi. Lo que el príncipe Mohamed Bin Salmán, hijo del rey y ministro de Defensa saudí, pensó que iba a ser un paseo que le ayudaría a bruñir su imagen de líder, se ha convertido en un desastre humanitario sin precedentes.

Desde el principio todos han apoyado de boquilla los esfuerzos de paz de la ONU. Pero en la práctica las negociaciones chocaban con la dificultad del proceso. ¿Quién da el primer paso para rebajar las tensiones? La resolución 2216 de la ONU, adoptada el 14 de abril de 2015 apenas dos semanas después de que Arabia Saudí (apoyada por Emiratos Árabes Unidos y, en menor medida, otros países árabes) iniciara su campaña, respalda la legitimidad del Gobierno de Hadi y exige el desarme de los Huthi, dejando escaso incentivo a ese grupo para aceptarla.

“Anunciamos nuestra iniciativa para parar los ataques con misiles y drones sobre los países agresores”, afirma Mohamed Ali al Huthi, el presidente del Comité Supremo Revolucionario de Ansarullah (nombre del partido-milicia conocido coloquialmente como Huthi por la tribu que inició el movimiento). La decisión, explica, responde a una petición en ese sentido del enviado especial de la ONU, Martin Griffiths. Además, el grupo se muestra dispuesto a un alto el fuego más amplio “si hay voluntad de paz” por la otra parte.

Poco antes, el Gobierno yemení había remitido una carta a Griffiths, en la que expresaba su respaldo a los esfuerzos de paz y avanzaba que “enviará una delegación a las consultas destinadas a encontrar una solución política” al conflicto. Llama la atención ese anuncio antes incluso de que se conozcan las fechas y el contenido de la cita, que el diplomático británico intenta cuadrar para el 3 de diciembre en Estocolmo.

Griffiths, que se hizo cargo del dosier yemení la pasada primavera, fracasó en su primer intento de reunir a las partes en septiembre en Ginebra. Ahora intenta capitalizar el llamamiento al cese de las hostilidades lanzado por EEUU después de que el asesinato de Khashoggi haya elevado el escrutinio internacional sobre Arabia Saudí.

Respaldo del rey Salmán al heredero

Á. E.

El rey Salmán de Arabia Saudí ha respaldado este lunes al aparato judicial de su país, bajo la lupa tras su controvertida gestión del caso Khashoggi. “El reino se fundó sobre los principios islámicos de justicia e igualdad, y nos sentimos orgullos de los esfuerzos del poder judicial y de la fiscalía en el cumplimiento de la tarea que se les ha encomendado”, ha manifestado el monarca en su discurso de apertura del Consejo Consultivo (un protoparlamento de designación real que asesora al Gobierno).

Era la primera intervención pública del rey desde el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el Consulado saudí en Estambul. No ha mencionado el asunto, pero sus palabras, y el respaldo que ha dado a las reformas económicas y sociales promovidas por su hijo y heredero, el príncipe Mohamed, reafirman el cierre de filas de la familia real en torno a éste. Aunque tanto el Gobierno turco como la CIA se han declarado convencidos de que el heredero fue el responsable último del crimen, el fiscal general del reino le exoneró por completo en las conclusiones de su investigación que hizo públicas la semana pasada. Mohamed, que gestiona el día al día del país, también estuvo presente durante el discurso.

Aunque inicialmente la coalición respondió reanudando el asalto a Hodeida, el último gran puerto en manos de los Huthi, desde mediados de la semana pasada las fuerzas progubernamentales han detenido la ofensiva (no obstante en la noche del lunes se reavivaron los combates en algunos barrios). Es muy significativo porque esa ciudad se ha convertido en el foco central de la guerra desde que el resto de los frentes se estabilizó tras la conquista de Mareb el año pasado. No ha habido un anuncio formal de alto el fuego, pero las recientes declaraciones de portavoces saudíes y emiratíes a favor de nuevas conversaciones parecen fruto de los esfuerzos diplomáticos.

En ese contexto, adquiere especial relevancia el apoyo a “una solución política en Yemen” expresado por el rey Salmán de Arabia Saudí durante su discurso de apertura del Consejo Consultivo (Shura). El rey Salmán ha precisado no obstante que la implicación del reino en el conflicto “no fue una elección, sino un deber” para hacer frente a la milicia Huthi. Riad considera que los rebeldes son un instrumento de Irán, su rival geoestratégico.

Aún quedan muchos escollos por resolver. Pero si se logra sacar adelante la cita de Estocolmo como intenta el enviado de la ONU se habrá dado un paso que puede ser crucial para los millones de yemeníes amenazados por la hambruna. “Existe una oportunidad para alcanzar una tregua humanitaria”, estima un ex embajador yemení sin hacerse demasiadas ilusiones.

El comunicado de Ansarullah no aclara si va a participar en las conversaciones. En septiembre se negaron a ir a Ginebra porque los saudíes no autorizaron el traslado de 50 heridos de guerra, algo que se les había prometido. El enviado de la ONU dijo el viernes ante el Consejo de Seguridad que tenía “garantías firmes” de ambas partes de que acudirían a la cita de Suecia. Dados los recelos de los Huthi a tomar un avión que pueda ser interceptado por Arabia Saudí (que controla el espacio aéreo yemení), Griffiths dio a entender que estaba dispuesto a llevarles en el suyo propio.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información