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España tiende puentes con Centroamérica ante la ausencia de líderes de peso de la región

El rey Felipe VI y el presidente del Gobierno Pedro Sánchez se reúnen con varios mandatarios centroamericanos para impulsar la cooperación

Pedro Sánchez y el rey Felipe VI, este viernes en la Cumbre Iberoamericana en Guatemala.
Pedro Sánchez y el rey Felipe VI, este viernes en la Cumbre Iberoamericana en Guatemala. EFE

España aprovechó su presencia en Centroamérica para afianzar sus vínculos más allá de la Cumbre Iberoamericana, que termina este viernes en Antigua (Guatemala). El objetivo es impulsar una subcomunidad de intereses dentro de la gran comunidad iberoamericana. El Hotel Porta Antigua, donde se alojaba Felipe VI, fue el escenario del encuentro, que duró algo más de una hora, entre el jefe del Estado, el presidente Pedro Sánchez y un grupo de mandatarios centroamericanos, entre los que se encontraban Jimmy Morales (Guatemala), Juan Carlos Varela (Panamá), Juan Orlando Hernández (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y el ministro de Culto de Nicaragua. 

Durante el encuentro, los mandatarios centroamericanos, el presidente y el monarca español afrontaron temas como la migración, el cambio climático y la sequía que expulsa a miles de personas cada año o la integración económica en la región que pretende crear un espacio único para personas y mercancías.

El jefe del Gobierno remarcó a Jimmy Morales "el apoyo y compromiso" de España con Guatemala y le trasladó su disposición a mantener la colaboración en la lucha contra la corrupción y la pobreza. Sánchez también aludió al Acuerdo de Asociación Unión Europea-Centroamérica y manifestó su deseo de que España pueda ser “en un futuro no lejano en el principal socio comercial de Guatemala”.

En estas bilaterales, como en el desayuno con los jefes de Estado centroamericanos, estuvieron también presentes la crisis migratoria que vive la región, la situación de Venezuela y Nicaragua, así como los interrogantes que se abren con los cambios antitéticos en las presidencias de México y Brasil, a las que se incorporan Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro.

Durante este diálogo, España expresó su deseo de “acompañar el movimiento integrador que se da en Centroamérica”, señalaron fuentes de Moncloa presentes en el encuentro. Los países del conocido como Triángulo centroamericano, Guatemala, El Salvador y Honduras, trabajan en la integración comercial para crear un área de libre comercio. Actualmente ya hay una unión aduanera, pero se trabaja para lograr un mercado único de 32 millones de personas.

Con esta reunión, la delegación española se vincula a la región para ejercer mayor predicamento; es la que mejor ha respondido a cada convocatoria de la Cumbre Iberoamericana, ante la ausencia de líderes de peso como Mauricio Macri de Argentina, Sebastián Piñera de Chile o Iván Duque de Colombia y la presencia de otros dos presidentes a las puertas del adiós como Michel Temer o Enrique Peña Nieto.

Los tres países, Guatemala, Honduras y Nicaragua, ocupan los puestos 12, 18 y 19, respectivamente, de entre los 22 países iberoamericanos en cuanto a ingreso del PIB

Paralelamente, la estrategia española de aumentar los lazos con Centroamérica se enfrenta a una convulsa región que avanza en la integración regional en medio de una crisis política.

El anfitrión, Jimmy Morales, señalado de corrupción por financiación ilegal de su campaña, gozó de una tregua temporal frente a sus homólogos en medio de las críticas de la comunidad internacional por la renovación del acuerdo de colaboración con la Comisión contra la impunidad (CICIG) de Naciones Unidas. El presidente de Honduras, por su parte, dirige un país polarizado tras su polémica reelección de hace un año y el salvadoreño Sánchez Cerén dejará el cargo dentro de seis meses.

En la reunión se hizo también una mención directa a uno de los temas que ocupa las portadas de la prensa mundial; a la caravana de migrantes que llegó a Tijuana esta semana después de un mes recorriendo Centroamérica y México. Las partes expresaron su preocupación por los Derechos Humanos, y lo que sucede en las fronteras cuando los miles de migrantes se acumulan deseando pasar. Durante la sesión plenaria, la caravana estuvo presente en las intervenciones de los mandatarios. El anfitrión Jimmy Morales, como país expulsor de migrantes, dijo que trabajan para conseguir que “migrar sea una opción y no una obligación” y el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, como país de tránsito, pidió unirse al pacto mundial de migraciones que se firmará el mes que viene en Marruecos.

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