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El Papa ordena investigar a fondo los abusos del excardenal McCarrick

El Pontífice fue acusado este verano de encubrir al excardenal estadounidense

McCarrick
Theodore McCarrick, en Baltimore en 2011. AP

El Vaticano ha asumido seis años después del nombramiento del papa Francisco que el tema central sobre el que girará este pontificado serán los abusos a menores y el cambio de rumbo obligado en el encubrimiento sistemático de la Iglesia.El excardenal estadounidense Theodore McCarrick, a quien Francisco retiró del Colegio Cardenalicio en una histórica decisión el pasado julio, se ha convertido en un personaje central en la imagen de este lucha. El prelado abusó, presuntamente, de decenas de jóvenes, pero la Santa Sede nunca clarificó durante cuánto tiempo ni si, como señaló el exnuncio Carlo Maria Viganò este verano, los tres últimos papas conocieron e ignoraron los hechos. Francisco ha anunciado ahora que reabrirá las investigaciones sobre el caso, aunque emerja una verdad “poco coherente” con el discurso actual del Vaticano.

Las acusaciones sobre McCarrick llevaban años sonando en los círculos vaticanos hasta que, en julio pasado, la Santa Sede informó de que el Papa le había expulsado del Colegio Cardenalicio. Una medida con pocos precedentes en la historia —no sucedía desde hacía prácticamente un siglo—, que derivó en su reclusión hasta el juicio canónico sobre las acusaciones de abuso que pesan en su contra. McCarrick, que negó los hechos que se le imputaban, vive ahora en un monasterio franciscano en Kansas. Poco después de aquello, sin embargo, un arzobispo exnuncio en Washington, Carlo Maria Viganò, escribió una carta pública de 11 páginas donde acusaba al Papa de encubrir los abusos del cardenal y, y de pasada, salpicaba por el mismo motivo a sus dos predecesores: Juan Pablo II y Benedicto XVI. La misiva causó una tormenta sin precedentes en el Vaticano y ha obligado a revisar el caso con un celo insólito hasta la fecha.


La Santa Sede ha comunicado ahora que hará públicas las conclusiones de su investigación, pero seguirá aportando nuevas informaciones obtenidas del estudio de sus archivos para “situarlos en su contexto histórico y valorarlos con objetividad”. Es decir, habrá que aclarar, como señalaban las voces críticas, hasta qué punto se conocían las acusaciones que pesaban sobre el cardenal y qué hizo el Vaticano al respecto. “La Santa Sede es consciente que el examen de los hechos y de las circunstancias podría hacer emerger algunas decisiones que no serían coherentes con el acercamiento actual a estas cuestiones. Pero, como ha dicho el Papa, ‘seguiremos el camino de la verdad, nos lleven donde nos lleve”, señalan en el comunicado.

El Papa había declinado hasta ahora responder a las acusaciones vertidas por el arzobispo Viganò sobre el grado de conocimiento que tenía de la conducta de McCarrick. Un hecho que en las últimas semanas ha afectado seriamente a su popularidad en EE UU, epicentro de la oposición a esta papado. Francisco no lo ocultó este sábado y señaló que es plenamente “consciente de la confusión que estas acusaciones están causando en los fieles”.

Pero la preoucpación es creciente también en EE UU. El presidente de su conferencia episcopal, Daniel Di Nardo, consciente del daño que el caso estaba produciendo en el país, había pedido públicamente una investigación al Papa sobre el caso McCarrick. “El Papa renueva la invitación a unir fuerzas para combatir la grave plaga de los abusos dentro y fuera de la Iglesia para prevenir que tales crímenes vuelvan a perpetrarse y se dañe a los más inocentes y vulnerables”, señala el comunicado, recordando que en el mes de febrero están llamados los presidentes de las conferencias episcopales mundiales para tratar la cuestión en el Vaticano.

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