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Corbyn pide elecciones anticipadas si el plan de May para el Brexit fracasa

El líder laborista cierra el congreso de la formación evitando pronunciarse sobre un segundo referéndum

Corbyn, durante su discurso, este miércoles en Liverpool.

Jeremy Corbyn ha logrado cerrar el congreso anual del Partido Laborista sin pronunciarse explícitamente sobre si está a favor de un segundo referéndum sobre el Brexit. "Respeto la decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea. Lo que no puedo respetar es la conducta del Gobierno conservador desde que se tomó esa decisión", ha dicho el líder laborista en su discurso ante el plenario del congreso, que finaliza este miércoles en la ciudad de Liverpool. Corbyn ha reclamado a la primera ministra, Theresa May, que convoque elecciones anticipadas si su plan para el Brexit fracasa.

La dirección del partido ha logrado el respaldo mayoritario de los delegados a su estrategia en este asunto, que Corbyn ha detallado en parte de su intervención. "Queremos el mejor Brexit posible, para proteger los empleos y el nivel de vida de los ciudadanos. Por eso votaremos en el Parlamento en contra del plan de Theresa May o de lo que quede de él tras las negociaciones con Bruselas", ha dicho Corbyn. Los laboristas exigen un acuerdo que mantenga a Reino Unido dentro de la unión aduanera de la UE, que proteja los empleos, los derechos laborales y los altos niveles de regulación y homologación de calidad de mercancías que ahora existen. No solo eso. Quieren un Brexit que impida el establecimiento de una nueva frontera entre la República de Irlanda y el territorio británico de Irlanda del Norte. Solo si se cumplieran todas esas condiciones, ha dicho Corbyn en lo que ha sonado más a un acuerdo de colaboración imposible que a un apoyo real, estaría el Partido Laborista dispuesto a respaldar en las Cámaras británicas el acuerdo que May lograra con Bruselas, si es que finalmente logra alguno.

"Es inconcebible que Reino Unido se vaya sin ningún tipo de acuerdo", ha anunciado Corbyn, "así que si eso ocurre presionaremos para que se celebren unas nuevas elecciones generales". Ha sido en ese momento cuando los delegados han estallado en aplausos. El líder del partido ha aprovechado el estruendo para bajar el tono y añadir una frase final con la que tranquilizar a los que siguen defendiendo un nuevo referéndum: "Si eso falla, todas las opciones se pondrán sobre la mesa". Ha sido la única concesión de Corbyn a los que, como su ministro en la sombra para el Brexit, Keir Starmer, piden que se contemple la posibilidad de volver a consultar a los británicos si quieren o no irse de la UE.

Corbyn ha acusado al Gobierno conservador de haber empobrecido a los ciudadanos y arruinado los servicios públicos tras ocho años de austeridad impuesta. Ha anunciado un "plan radical" para reconstruir Reino Unido y ha defendido que solo el laborismo representa "el nuevo sentido común de nuestros tiempo y estamos dispuestos a ponerlo en práctica".

Como ya había anticipado dos días antes su mano derecha y responsable de las propuestas económicas del partido, John McDonnell, Corbyn ha confirmado que el Partido Laborista establecerá, si llega al Gobierno, la obligación de que las grandes empresas creen un fondo de propiedad para entregar parte de sus acciones y sus dividendos a los empleados.

Como suele ocurrir en estos discursos de cierre de congreso —más en uno en el que los laboristas creen que tienen el poder al alcance de su mano—, Corbyn ha llegado al estrado con un manojo de promesas y anuncios: más asistencia a los trabajadores para el cuidado de niños hasta cuatro años, más construcción de vivienda pública, renacionalización de servicios esenciales y mayores cargas fiscales para los que poseen una segunda vivienda. "Uno de cada cinco ciudadanos residen en viviendas consideradas inhabitables y cerca de 120.000 niños en este país permanecen en alojamientos temporales", ha denunciado Corbyn.

El líder laborista ha dedicado buena parte de su discurso a intentar dejar atrás las acusaciones de antisemitismo que ha sufrido durante el verano. Ha prometido a las organizaciones judías reforzar su seguridad y combatir cualquier muestra de racismo contra ellas, a la vez que acusaba a los conservadores de hipócritas por jalear este asunto mientras "trabajan en crear un ambiente hostil para todas las comunidades de inmigrantes en Reino Unido". Pero Corbyn no ha querido dejar de denunciar los abusos de Israel contra la comunidad palestina. "25 años después de los Acuerdos de Oslo la tragedia palestina continúa. Apoyamos la solución de los dos Estados, pero anuncio que si llegamos al Gobierno reconoceremos desde el primer día al Estado palestino", ha dicho entre aplausos.

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