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El enemigo número uno en Siria

Así es Hayat Tahrir al Sham, el mayor grupo armado del país y objetivo prioritario en la guerra en Idlib

El líder de Hayat Tahrir al Sham, Abu Mohamed al Julani, en 2016.
El líder de Hayat Tahrir al Sham, Abu Mohamed al Julani, en 2016. AP

Es o no es Al Qaeda. La cuestión corre en paralelo al ascenso del grupo alzado en armas más fuerte de la contienda siria. Hoy maniobra en la provincia de Idlib bajo el nombre de Hayat Tahrir al Sham (HTS), con el veterano yihadista Abu Mohamed al Julani al frente. Son los más temidos, el enemigo público número uno del régimen de Bachar el Asad y sus aliados rusos e iraníes. Si Idlib cede en una eventual guerra abierta será porque HTS pierde en el frente o se dispersa al otro lado de la frontera turca. Superan en número a sus adversarios en la provincia y a los restos del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) agazapados en la orilla oriental de Éufrates. "Qué hacer con HTS", dice en un intercambio de mails el analista sueco y experto en Oriente Próximo Aron Lund, "será una cuestión clave en el intento de Rusia y Turquía por desarrollar el acuerdo del 17 de septiembre". Ese pacto prevé imponer una zona de desmilitarización en Idlib de la que los hombres de Al Julani estén fuera antes del 15 de octubre.

El último documento elaborado por el comité del Consejo de Seguridad de la ONU que investiga a Al Qaeda y publicado este verano afirma que existen lazos entre el mando central de la red dirigida hoy por el egipcio Ayman al Zawahiri y HTS. En concreto señala que los veteranos Mohamed al Masri y Saif al Adel, históricos de Al Qaeda desde tiempos de Osama bin Laden, hoy residentes en Irán, han maniobrado en este sentido en el noroeste de Siria. La llegada desde Afganistán de efectivos de la red terrorista, según prosigue el informe, han permitido a Al Julani arrebatar territorio en Idlib a Ahrar al Sham, otra de las formaciones de milicianos más destacadas en la provincia.

El documento matiza no obstante que el antiguo médico egipcio Al Zawahiri, que envió a Al Julani de Irak a Siria al inicio de la revuelta anti-Asad, ha mostrado sus discrepancias con los métodos del líder de HTS, centrado en asegurar el territorio y su gobernanza ─como hiciera el ISIS en el periodo 2014-2017─ en lugar del terrorismo internacional. Al Julani habría optado por dejar a un lado el soñado emirato en Al Sham (la Gran Siria) ─no obstante, donde gobiernan manda la ley islámica o sharía─ para acumular aliados yihadistas en la provincia y hacer frente al régimen. "HTS se ha posicionado como una organización siria con agenda siria", afirma Naama Mozes, analista del Instituto de Investigación de Oriente Próximo (MEMRI, en sus siglas en inglés). "Al menos a nivel declarativo, Al Julani trata de distanciarse de la corriente yihadista global".

Sea o no Al Qaeda, HTS forma parte de las listas de grupos terroristas de EE UU, la ONU e incluso Turquía -ha cometido atentados desde que operaba bajo la marca Frente al Nusra, aunque no con la frecuencia del ISIS-. Según manifestó recientemente el enviado de Naciones Unidas para Siria, el diplomático ítalo-sueco Staffan de Mistura, HTS contaría con alrededor de 10.000 hombres. Entre ellos hay extranjeros y europeos, como admitiera recientemente el ministro de Exteriores francés, Jean Yves Le Drian, preocupado por el contingente de yihadistas franceses en Idlib. HTS controla un 60% de la provincia, con el paso de Bab al Hawa, fundamental en el cruce de milicianos, como joya de su gobierno en la frontera. Y mantienen, como también hiciera el ISIS, una red de extorsiones en las rutas comerciales y secuestros que llenan sus arcas, además de aportaciones privadas de simpatizantes del integrismo suní desde el exterior. Todo esto de acuerdo con la información recabada por el comité de monitoreo de la ONU.

Sacar a HTS de la zona de desmilitarización, continúa en su análisis Aron Lund, será cosa de Turquía. "Hasta ahora, Tahrir al Sham no se ha mostrado muy partidario de la idea, pero Turquía podría guardar algún as en la manga", señala el analista sueco. Efectivamente, Ankara es el interlocutor, aunque por el momento parece más cercano a mantener el hilo con los islamistas de Ahrar al Sham, el grupo fuerte, junto a las brigadas Noureddine al Zengi, de la coalición de nuevo cuño Frente de Liberación Nacional (FLN), comandada por Fadlallah al Hajji, ligado a los Hermanos Musulmanes. Esta nueva agrupación, según las estimaciones de Naam Mozes, superaría en número a HTS, aunque no en control del territorio y unidad entre sus afiliados. Estas dos alianzas colaboran no obstante en un centro de mando coordinado en su batallas contra Damasco. "Aún así, Turquía podría instruir al FLN para volverse en contra de HTS", continúa Mozes.

El triángulo de siglas -se estima que Idlib cuenta con entre 20.000 y 30.000 milicianos- lo completaría el Partido Islámico del Turkestán, formado por yihadistas uigures, asentado en la estratégica localidad de Jisr al Shugour, no muy lejos de la frontera turca y con una muy buena posición para mantener contactos con Ankara.

Lejos quedan los días en que Al Julani, que rondará los 40 años y por el que Washington ofrece 10 millones de dólares, aparecía en una entrevista a cara tapada frente al periodista sirio de Al Yazira Tayseer Allouni. Era el año 2013. Hoy, el barbudo se muestra al descubierto, se deja fotografiar por su aparato mediático y aparece en los medios. Su grupo, HTS, es el más numeroso en el frente rebelde sirio, pero además es el que contiene más efectivos en el mundo yihadista en el radar de Al Qaeda. Es la culminación, señala el experto estadounidense Bruce Hoffman en un análisis de marzo, de tres años en los que Al Qaeda ha "aniquilado" al moderado Ejército Libre Sirio y todo grupo que pudiera desafiar las "aspiraciones regionales" de la red terrorista.

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