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El Partido Conservador británico sopesa sancionar a Johnson por atizar la islamofobia

Una investigación dilucidará si el artículo del exministro compararando a las mujeres que usa burka con “buzones” rompió el código de conducta 'tory'

Boris Johnson, en una reunión en Holanda el pasado junio.
Boris Johnson, en una reunión en Holanda el pasado junio. REUTERS

El exministro británico Boris Johnson afronta una investigación auspiciada desde sus propias filas conservadoras a raíz de sus comentarios comparando a las mujeres que usan burka con “buzones de correos”. Ante el alud de críticas que le acusan de atizar la islamofobia para apuntalar sus aspiraciones al liderazgo tory, el partido gobernante ha decidido designar un panel que determinará si el antiguo titular de Exteriores ha roto el código de conducta, lo que entrañaría posibles sanciones.

La decisión ha sido anunciada esta tarde, después de que el Partido Conservador admitiera haber recibido un “considerable volumen de quejas del público” desde que el diario Daily Telegraph publicara el lunes una columna firmada por Johnson en la que consideraba “absolutamente ridículo que la gente opte por aparecer en público con aspecto de buzones de correos”. El exministro, que sin embargo se declara contrario a la prohibición del burka, también comparaba esa prenda con la iconografía de los ladrones de bancos.

El panel independiente que escrutará esas palabras y examinará las quejas debe presentar sus conclusiones a la gestora del partido, que tiene la potestad de expulsar a Johnson, limitarse a suspenderlo de militancia o bien adoptar otras medidas de menor calado. La formación ha declinado comentar los detalles de la investigación.

El código de conducta de los tories exige a sus miembros “predicar con el ejemplo para incentivar el respeto y la tolerancia”, un ideario que según la baronesa Warsi (la primera voz conservadora en clamar en alto contra el artículo a principios de semana) no solo se ha transgredido, sino que Johnson ha ido más allá al “incitar potencialmente a un delito de odio”.

El creciente coro de críticas entre las huestes conservadoras contrasta con el dictamen de los votantes del partido que, según todas las encuestas, no ven necesario que Johnson presente una disculpa (la última, de Sky News apunta un apoyo al exministro en este asunto del 48%, frente a un 45% que sí lo censura). Desde el entorno del aludido —quien permanece de vacaciones en algún lugar de Europa no desvelado— se ha replicado que la polémica viene siendo explotada por los detractores del Brexit para mermar la figura de un político contrario a hacer concesiones en las negociaciones con Bruselas.

Ese argumento euroescéptico fue esgrimido por Boris Johnson para presentar su dimisión como responsable de la diplomacia británica el pasado julio, y ahondar desde entonces en su propósito de acabar desbancando a la primera ministra, Theresa May. Teniendo muy presente esa ambición, una de las dirigentes conservadoras más populares y potencial rival de Johnson en una futura disputa por el liderazgo del partido, Ruth Davidson, ha sido especialmente contundente en su censura al exministro. La dirigente de los tories escoceses, contraria además al Brexit, espetaba este jueves a su colega de partido que cuestionar el burka equivale a cuestionar también “el derecho de los cristianos a llevar el crucifijo”.

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