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La aviación israelí mata a dos adolescentes en bombardeos contra Hamás en Gaza

Tras el ataque israelí más importante desde la guerra de 2014, las facciones palestinas anuncian una tregua

El Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás) y la Yihad Islámica han anunciado la noche de este sábado una tregua en el lanzamiento de proyectiles de mortero y cohetes sobre Israel alcanzada gracias a la mediación de Egipto y del enviado especial de la ONU para la región, Nickolay Mladenov. "Si Israel no ataca, nosotros tampoco lo haremos", ha asegurado el portavoz de la organización Fawzi Baroum, tras alabar el esfuerzo egipcio para que regresase la calma a Gaza. El anuncio ha llegado después una jornada en la que el Ejército israelí ha castigado con dureza a los islamistas bombardeando, en menos de 24 horas, 40 objetivos de Hamás en la Franja de Gaza en respuesta a más de un centenar de proyectiles lanzados a Israel desde el territorio mediterráneo palestino. En uno de esos ataques, el que tenía como objetivo un edificio de los islamistas en la populosa plaza de al-Katiba, en el oeste de la ciudad de Gaza, murieron dos adolescentes, Amir Alnemra (15) y Luay Khalil (16). "Hamás utilizaba ese edificio como escenario para el entrenamiento militar de sus hombres", ha asegurado a EL PAÍS un portavoz del Ejército.

Según los datos facilitados por el Ejército israelí, también destruyeron el cuartel general de Hamás en Beit Lahia, al norte de la franja; un centro de entrenamiento utilizado por los islamistas en el campo de refugiados de alShati, situado también al norte; dos túneles y más de una decena de instalaciones de Hamás de otro tipo entre las que había varios depósitos de armas. Una oleada de ataques de la fuerza aérea israelí, considerada la mayor ofensiva diurna desde la guerra de 2014 y que se produce en respuesta a una noche en la que las sirenas de alerta en las comunidades israelíes fronterizas apenas cesaron de sonar.

De acuerdo con el Tsahal (Ejército), una veintena de los cohetes lanzados desde la Franja de Gaza fue interceptado por el sistema defensivo Cúpula de Hierro, pero un número sin determinar de proyectiles cayeron en territorio israelí forzando a las autoridades hebreas a cerrar una de las playas israelíes cercanas a Gaza y a advertir a la población de que extremase las precauciones. Al menos cuatro de los proyectiles impactaron en la localidad de Sderot causando tres heridos leves y daños materiales en una vivienda y una sinagoga que se encontraba vacía.

Según el portavoz del Ejército israelí, Ronen Manelis, la operación militar tiene principalmente tres objetivos: terminar con el lanzamiento de cometas y artilugios incendiarios desde Gaza, terminar con los ataques con cohetes y poner fin también a las manifestaciones en la frontera. “Son tres factores graves que no vamos a permitir que continúen”, dijo el militar. La televisión pública israelí informó anoche de que ante la violencia de los acontecimientos, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, convocó de urgencia a su gabinete de seguridad para valorar la posibilidad de “reanudar los asesinatos selectivos de dirigentes de Hamás” como medida para parar los ataques contra el territorio hebreo.

Precisamente la escalada de este fin de semana se produce después de que las, ya habituales, manifestaciones del viernes en la frontera con Israel se tornaran particularmente violentas este viernes al caer la tarde. En ellas murió un adolescente palestino de 15 años por disparos de los soldados hebreos y también un militar israelí tuvo que ser evacuado en helicóptero al resultar herido por el lanzamiento de una granada. “Una línea roja”, en palabras del portavoz del Ejército, quien aseguró que los soldados israelíes están preparados “para cualquier futuro escenario violento”.

Estas protestas se producen regularmente desde el pasado 30 de marzo, en el marco de la conocida como la Gran Marcha del Retorno. Según el Ministerio de Salud en Gaza 145 palestinos perdieron la vida en ellas y más de 7.000 resultaron heridos, la mitad de ellos de bala. Fue una situación que llegó a colapsar el pasado mes de mayo los hospitales de Gaza, cuando se vivió una de las mayores explosiones de violencia por el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. A finales de ese mes Hamás anunció una tregua, pero la calma nunca llegó a la Franja.

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