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Merkel promete una inyección de inversiones en su visita a Líbano

La canciller alemana reitera su apoyo al país árabe con propuestas concretas pero sin un monto preciso para los refugiados

Angela Merkel y primer ministro libanés, este viernes en Beirut.
Angela Merkel y primer ministro libanés, este viernes en Beirut. AFP

Con un apretón de manos y reiteradas promesas para reforzar la cooperación económica y en materia de refugiados se ha despedido este viernes la canciller alemana, Angela Merkel, de su homologo libanés, Saad Hariri.

Merkel aterrizó en Beirut en la tarde del jueves en una gira de dos días procedente de Jordania. Le ha acompañado una nutrida comitiva de empresarios alemanes dispuestos a reactivar las inversiones germanas en Líbano. Este parece haber sido el punto más productivo de una agenda donde se ha hablado de inversiones, del apoyo a la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (Unifil) y, sobre todo, de refugiados.

“Se ha acordado establecer una oficina en Beirut para canalizar y agilizar las inversiones procedentes de Alemania”, ha declarado este viernes la canciller durante una rueda de prensa en el Gran Serrallo de Beirut. Merkel ha asegurado que durante su visita se han cerrado varios acuerdos con el objetivo de reforzar las infraestructuras libanesas en los ámbitos de energía, agua y en la gestión de desechos.

Más ambigua se ha mostrado a la hora de hablar de refugiados. Si bien ha alabado el “tremendo esfuerzo” que realiza Líbano en su acogida de refugiados sirios y asegurado que Alemania seguirá contribuyendo en materia de ayuda humanitaria, no ha especificado monto alguno. “Alemania no está en situación de recibir a más refugiados”, ha agregado.

A Merkel y Hariri les une la espinosa crisis que la política migratoria ha generado en sus respectivos países. La canciller se enfrenta en casa al ultimátum sobre política migratoria librado por su ministro de interior, el conservador Horst Seehofer. Mientras que Hariri hace frente a la formación de un nuevo Gobierno en el que el dossier de los refugiados ha desatado simultáneamente una crisis interna e internacional para con la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Alemania se impone como el país europeo con el mayor número de refugiados acogidos. Líbano es el país con mayor densidad de refugiados del mundo con 1,5 millones de sirios, un cuarto de la población total del país. Hariri cifra en 16.000 millones de euros la factura económica para Líbano fruto del impacto de la guerra siria y la consiguiente llegada de refugiados. La postura libanesa es clara: pide inversiones para generar puestos de trabajo y ayuda para sufragar los gastos de los refugiados.

La visita de Merkel se produce en plena guerra retórica protagonizada por el ministro de Exteriores libanés, Yebran Basil, y ACNUR. Basil ejerce como portavoz de la corriente política libanesa que aboga por el progresivo retorno de los sirios a su país, ya que creen que el país es incapaz de seguir haciendo frente al peso de los refugiados, mientras que los responsables de ACNUR consideran que el retorno debe ser decisión propia de cada uno, y no una imposición política.

“La cuestión de los refugiados sirios se engloba en la crisis humanitaria y Líbano se compromete a seguir respondiendo con humanidad”, ha afirmado hoy un conciliador Hariri, rebajando la tensión provocada por su ministro. Tras reunirse con los responsables de ACNUR en Líbano, Merkel se ha posicionado a favor de un retorno de los refugiados que, ha matizado, tendrá lugar “cuando llegue el momento y se presten las condiciones de seguridad necesarias para ello”.

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Precisamente el jueves, el Fondo Fiduciario de la UE para Siria ha aprobado un paquete de ayuda de 165 millones de euros, el mayor hasta la fecha, para apoyar a los refugiados que se encuentran en Líbano y a la población de acogida. 100 millones serán destinados a reforzar el sistema educativo libanés, donde la mitad del cerca de medio millón de menores refugiados sirios se encuentra escolarizada.

Tras visitar un colegio en Beirut en el que comparten pupitres sirios y libaneses, la canciller alemana ha alabado “los esfuerzos de los profesores” en la inclusión de los estudiantes sirios. Por su parte, el primer ministro libanés ha recordado hoy la necesidad de fomentar la creación de puestos de trabajo. Una propuesta que se ha acompañado de medidas concretas expuestas el pasado mes de abril en la conferencia de los Cedros que tuvo lugar en París.

El Fondo Monetario Internacional advirtió de que “Líbano necesita un reajuste fiscal inmediato y sustancial para mejorar la sostenibilidad de la deuda pública”, casi el 150% del PIB. “Líbano está al borde del colapso económico”, advierten políticos y expertos. La contienda siria ha lapidado los ingresos del sector turístico libanés mientras que la acogida de los sirios ha acabado por colapsar las ya deficientes infraestructuras. La crisis económica libanesa se ha visto agravada por la recesión que viven los países del Golfo tras la caída del precio del barril de crudo, reduciendo drásticamente las remesas enviadas por los expatriados libaneses.

La crisis en la gestión de desechos provocó protestas masivas en 2015. El anuncio de una subida de impuestos devolvió en 2017 a los libaneses a la calle. Tras lograr evitar milagrosamente y durante siete años el desborde del conflicto sirio a suelo libanés, es en el plano interno y en clave económica donde se juega la supervivencia el futuro gobierno de unidad.

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