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¿Por qué es importante el Fondo de Solidaridad de la UE después de una catástrofe natural?

Este Fondo representa lo que debe ser la esencia del proyecto común: una Europa solidaria con quien más lo necesita y unida en la diversidad

Canal construido con fondos comunitarios tras las riadas de 2010 en Ribeira brava (Madeira).
Canal construido con fondos comunitarios tras las riadas de 2010 en Ribeira brava (Madeira). EL PAÍS

El Fondo de Solidaridad representa lo que debe ser la esencia de la Unión Europea (UE): una Europa solidaria con quien más lo necesita y unida en la diversidad. Se trata de un instrumento que permite reaccionar financieramente en situaciones de catástrofes graves en los Estados miembros o en países en proceso de adhesión. Desde 2002, el año en que se creó, ya se han beneficiado de la intervención de este fondo 24 países, con un total de más de 5.000 millones de euros. Mi país, Portugal, ha recibido ayuda en cuatro ocasiones y obtuvo un total de 134,4 millones de euros.

El Fondo de Solidaridad de la UE, junto con el denominado “fondo de catástrofes”, que incluye medidas específicas para una asistencia adicional a los Estados miembros afectados por catástrofes naturales, representa una importante ayuda en lo que siempre es un proceso lento de reconstrucción que, para muchas personas y familias, implica un nuevo comienzo forzado de sus vidas. Por supuesto, en estas situaciones dramáticas, todos desearíamos que el importe fuese más elevado y que se pudiese disponer de él de manera más rápida, pero estas son las reglas, ya que es necesario que la Comisión evalúe si se reúnen las condiciones para la movilización del Fondo y determine el importe de la posible aportación financiera. Debemos garantizar la transparencia y la distribución equitativa entre todas las regiones afectadas.

Sin embargo, no dejaremos de luchar en el Parlamento Europeo por una mayor dotación para este fondo, así como para la adaptación de sus reglas y procedimientos administrativos con el fin de permitir una movilización flexible, sobre todo en situaciones en que la recopilación de información sea difícil debido a la magnitud de la catástrofe natural. En este contexto, subrayo la importancia de mantener las condiciones específicas de acceso al Fondo de Solidaridad aplicables a las regiones ultraperiféricas, con el fin de capacitarlas para la gestión de su elevado grado de exposición a catástrofes naturales.

Como complemento de estos fondos, señalo la reciente propuesta de la Comisión, en la que el Parlamento Europeo estuvo activamente involucrado, relacionada con un nuevo Mecanismo de Protección Civil de la UE que permitirá tomar medidas de prevención y de respuesta en situaciones de catástrofe. Este mecanismo constituye un ejemplo concreto más de la solidaridad de la Unión.

La idea central es adaptar el Mecanismo de Protección Civil de la UE, creado en 2001, de modo que complemente los sistemas de los Estados miembros. La propuesta de la Comisión implica la inversión en la prevención y la preparación de activos mediante la creación del sistema rescEU, que consiste en una reserva de medios humanos y materiales de respuesta a situaciones de catástrofe, coordinada y financiada por la UE. La dotación prevista para el periodo 2018-2020 es de 280 millones de euros, mientras que, ahora mismo, dispone solo de 50 millones de euros. Es una oportunidad única para garantizar no solo la ayuda en situaciones de emergencia y escenarios de catástrofe, incluso de terrorismo, sino también una mejor formación, prevención y preparación de las fuerzas de seguridad y de los ciudadanos europeos para convivir con una naturaleza que, claramente, se está transformando.

Liliana Rodrigues es eurodiputada por Madeira.

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