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López Obrador, borrón y cuenta nueva

El líder de la izquierda mexicana dice que “no le importa mucho” la corrupción antes del 1 de julio y compara su llegada al poder con la Independencia... Pero sin violencia"

López Obrador durante un evento con estudiantes en Monterrey
López Obrador durante un evento con estudiantes en Monterrey REUTERS

Hace seis años, o doce, la presencia de Andrés Manuel López Obrador en los estudios de Televisa para ser entrevistado por los siete principales periodistas de la cadena hubiera supuesto uno de los puntos álgidos de su campaña. El momento más tenso y en el que más se jugaba. Televisa era enemigo de su causa, la mano que movía el fraude electoral y el ariete mediático al servicio de la mafia del poder, tras su controvertido papel en los últimos comicios.

Sin embargo, su paso ayer por los estudios de Chapultepec, siguiendo las invocaciones históricas del propio Obrador, le hizo lo mismo que el viento a Juárez; nada. O todo lo contrario, reforzó su imagen de político moderado y lo colocó “en el hábitat de los socialdemócratas del mundo y no en el del populismo caudillista sudamericano”, escribió Raymundo Riva Palacio, uno de los periodistas presentes en la mesa.

Gran parte de la diferencia entre estos y aquellos tiempos son los 18 puntos que lleva de ventaja en las encuestas y la pregunta con la que arrancó la entrevista. En 2012 fue ¿qué hará si pierde? y la noche del jueves ¿qué hará cuando gane?.

Durante hora y media López Obrador pasó el trago sin renunciar a ninguna de sus banderas: no al aeropuerto, no a las reformas de Enrique Peña Nieto y duras críticas a los grandes empresarios.

Como Juárez al separar Iglesia y Estado ahora es necesario separar política y economía"

El tabasqueño, de 65 años, citó en varias ocasiones a Benito Juárez, “al que tanto quiero” y puso como ejemplo de gobierno su gestión al frente de la Ciudad de México. Reveló que la violencia, que alcanza cifras récord de homicidios en el país, es lo que más le preocupa.

Sobre el combate a la corrupción, eje de su campaña, insistió en que será implacable desde el primer día. “Somos el país más corrupto de América”, resumió.

La entrevista coincidió con el punto álgido en el enfrentamiento que mantiene con algunos de los grandes empresarios del país. El líder de la izquierda mexicana insistió en que “se enfrenta a una mafia", en referencia al Consejo Mexicano de Negocios (CMN) cuyas empresas emplean —según sus cifras— a 1,5 millones de personas, y quienes acusaron a Obrador de “calumnias” en un desplegado publicado el jueves en todos los periódicos.

A todos ellos, entre los que están los dueños de leche Lala, Cinépolis o la minera Grupo México, de estar en campaña y de sentirse “dueños del país”. “Es un grupo que se ha hecho inmensamente rico a costa del sufrimiento de la gente. Como hizo Juárez al separar Iglesia y Estado ahora es necesario separar el poder político del económico”, zanjó. Ni Carlos Slim, el empresario más grande de América Latina, se libró de los ataques y dijo que “lo habían embaucado”.

Sin embargo, fue más suave al referirse a la corrupción de los últimos gobiernos, principalmente de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, y reiteró que no habrá caza de brujas. En su línea reconciliadora defendió que, en materia de corrupción, todo lo sucedido antes del 1 de julio (día de las elecciones) “no me importa mucho”. “Quiero mirar hacia adelante y no en la persecución. No impulsaré nuevos procesos , pero tampoco frenaré los que están en marcha”, dijo. Entre las investigaciones abiertas Obrador citó la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y a la constructora Odebrecht.

López Obrador
López Obrador REUTERS

En lo económico definió su programa como de libre mercado, con un banco central independiente y la libre fluctuación para el peso. Obrador recalcó también en que no habrá expropiaciones y se centrará en el consumo interno. “Es una vergüenza que el maíz sea originario de México y seamos el país que más maíz compra del mundo” criticó.

Sobre su dimensión histórica, Obrador, que busca la presidencia por tercera ocasión, reiteró que no buscará la reelección y comparó su llegada al poder “con la Independencia, la Reforma y la Revolución…Pero sin violencia". Como parte troncal de esa transformación que impulsa el candidato de Morena incluyó la derogación de las reformas energética y educativa, para lo que necesita mayoría en el Congreso.

López Obrador se refirió también a dos personajes cuya sombra sobrevuela permanentemente sobre su campaña: la lideresa sindical Elba Esther Gordillo, hoy en prisión domiciliaria acusada de corrupción, y el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez. Sobre la primera dijo que “es corrupta” pero que fue utilizada. Sobre Chávez dijo que era una “calumnia” que lo compararan con él y que se trata de un personaje “polémico” al que nunca conoció. Aunque admitió que Venezuela era un “desastre” se resistió a llamarlo dictador a pesar de las preguntas del entrevistador.

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