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La revuelta del #yosoygay derrota a la censura china en Internet

Una red social ha levantado el bloqueo a contenido homosexual tras varios días de protestas, en plena campaña del Gobierno para intensificar el control sobre la Red

Manifestación a favor del colectivo LGTB en Nanjing, el domingo.
Manifestación a favor del colectivo LGTB en Nanjing, el domingo. AP

Cómo se va a desarrollar la “nueva era” que el presidente Xi Jinping ha prometido para China no lo sabe exactamente nadie. Pero algo sí se puede decir con seguridad: en Internet, amenaza con ser mucho más uniforme y aburrida. Desde que Xi fue confirmado para liderar el país al menos cinco años más, los censores han llevado a cabo una intensa campaña de limpieza que desde la semana pasada ha llegado al frenesí. Desde las bromas a las noticias curiosas, de la información sobre feminismo al contenido gay: todas ellas han recibido avisos de la censura. Aunque el público no se ha quedado de brazos cruzados, y con sus protestas ha logrado levantar algunas prohibiciones.

Es el caso de la información de contenido homosexual. El viernes, Weibo, el Twitter chino, anunció una campaña de tres meses en la que “limpiaría” sus páginas de contenido pornográfico, violento y gay para crear “un entorno armonioso”. Sina Weibo, la compañía responsable de esta plataforma, alegaba que una directiva oficial consideraba la pornografía, el sexo violento o las relaciones homosexuales como “relaciones sexuales anormales”. Durante el fin de semana, las redes sociales ardieron en protesta.

La etiqueta traducible como #yosoygay registró cerca de 300 millones de visitas, antes de ser bloqueada este domingo. Algunos usuarios dirigieron cartas abiertas a los directores de Sina, mientras que otros instaban al público a deshacerse de sus acciones de la compañía. Incluso el Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista, se mostró en un editorial contemporizador y pidió tolerancia para los homosexuales.

Finalmente, este lunes la presión popular ha hecho que Sina dé un paso atrás y anuncie que no atacará los cómics o vídeos de contenido homosexual. “Les agradecemos todos sus comentarios y sugerencias”, ha indicado en un brevísimo comunicado.

“Claramente, han cedido gracias a la presión de las redes sociales”, opina Xiong Jing, directora del digital Voces Feministas. “Esta presión social es positiva. La gente puede expresarse, no solo la comunidad gay, sino los jóvenes, que tienen una mente mucho más abierta”, dice Xiong, cuya revista —la más activa en la defensa de la causa feminista en China— se encuentra censurada desde el Día de la Mujer, el 8 de marzo, mientras se celebraba el cónclave que reeligió a Xi para que permanezca en el poder sin límite de tiempo.

“Es posible que Weibo entendiera mal las normas sobre lo que se puede publicar”, apuntan por su parte desde el Centro LGBT en Pekín, una ONG muy activa en la defensa de los derechos de los homosexuales. “En Weibo, la gente puede expresarse y parece que quiere proteger a la comunidad gay”.

La movilización de la comunidad gay, que en los últimos años ha estado defendiendo sus derechos por diversas vías, incluidos los tribunales, no ha sido la única, pero sí la más organizada y la que ha conseguido resultados más concretos.

La semana pasada, la empresa tecnológica Bytedance, una de las más innovadoras de China, y propietaria de algunas de las páginas web más populares del país, recibió una serie de duros reveses. Primero fue su agregador de noticias, Toutiao (Titulares, en mandarín), que ya había sido objeto de la ira de la Agencia Estatal para la Prensa, la Publicidad, la Radio, el Cine y la Televisión (SAPPRFT) en diciembre, cuando fue denunciada por carecer de los permisos correspondientes. El pasado lunes, quedó bloqueado durante tres semanas” para regular la distribución de noticias de manera legal”.

Dos días más tarde caía Neihan Duanzi, otra de las webs de Bytedance, una popularísima página dedicada al intercambio de chistes y memes. El jueves quedaba en entredicho también Huoshan Douyin, especializada en la trasmisión en directo de vídeos musicales. El propietario de la tecnológica, Zhang Yiming, publicó una disculpa pública con aires de autocrítica de los tiempos de la Revolución Cultural: “Nuestro producto tomó el mal camino, y el contenido que aparecía era incompatible con los valores socialistas principales, que no guiaba a la opinión pública de manera adecuada, y yo soy personalmente responsable”.

La campaña intensifica un control cada vez más fuerte sobre Internet en este lado del Gran Cortafuegos cibernético, en especial desde que el año pasado se aprobó la nueva Ley de Ciberseguridad. En enero, la Administración del Ciberespacio de China anunció una lista de 462 páginas y nombres que podrán crear servicios de distribución de noticias. Quienes actúen por su cuenta sin figurar en esa lista tendrán que pagar una multa de más de 4.000 euros.

Según explica el analista David Bandurski en su página web China Media Project, el caso de Bytedance y la carta de Zhang ponen de relieve “la profunda tensión en China ahora mismo entre la innovación tecnológica y la reforma económica, por un lado, y la urgencia de los controles políticos por el otro. Aquí tenemos un especialista en tecnología celebrando la innovación y al mismo tiempo disculpándose por sus delitos políticos”.

Los usuarios de Neihan Duanzi no se quisieron despedir en silencio de lo que para ellos era mucho más que una simple aplicación. Los miembros del Club de Amigos de Duan y los usuarios de Douyin no solo compartían chistes, sino creaban grupos para reunirse en la realidad, compartir cervezas y sentirse parte de una comunidad. Contaban con palabras, signos y pegatinas para reconocerse los unos a los otros, en persona o en medio del tráfico. Organizar pitadas conjuntas se había convertido en uno de sus pasatiempos, para molestia de las autoridades.

Esta capacidad de movilizarse y ponerse de acuerdo fuera del control del Partido, más que el contenido de unos chistes más bien ingenuos, es lo que los analistas calculan que ha podido motivar la orden de cierre. Según ha aparecido en vídeos de los que es imposible verificar la autenticidad, el cierre pudo recibirse con alguna de esas pitadas. Aunque la mayor parte de sus usuarios se limitan a lamentarse. “Es demasiado doloroso hablar sobre la felicidad que he perdido”, dice uno de ellos, Xiao Lei, en la única frase que accede a pronunciar en una entrevista.

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