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EE UU y México pactan acelerar la renegociación del TLC para lograr un acuerdo “lo antes posible”

El comercio centra el encuentro entre Enrique Peña Nieto y Michael Pence en el marco de la cumbre de las Américas de Lima: "La negociación avanza a buen ritmo"

Peña Nieto y Pence, este sábado en Lima.
Peña Nieto y Pence, este sábado en Lima. REUTERS

Estados Unidos, México y Canadá pisan el acelerador en la negociación del mayor acuerdo comercial del planeta, que une a los tres países desde hace casi un cuarto de siglo. El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto; el vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence; y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sostuvieron este sábado en Lima sendas reuniones bilaterales —"muy productivas", según la delegación estadounidense— en las que dialogaron sobre los avances en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y acordaron acelerar los plazos para poder alcanzar un acuerdo "lo antes posible". Los equipos negociadores de EE UU y México —los países a los que más les urge cerrar un acuerdo pronto, para adelantarse, respectivamente, a las elecciones de mitad de mandato y presidenciales— ven una alta probabilidad de lograr un principio de acuerdo antes de la primera semana de mayo.

"Las negociaciones avanzan a buen ritmo y seguiremos trabajando para lograr un acuerdo benéfico para los tres países. Que lo que alcancemos en este acuerdo signifique un ganar-ganar-ganar", subrayó Peña Nieto en un encuentro con medios de comunicación tras su cara a cara con el número dos de Trump. "Acordamos convocar a los equipos negociadores para acelerar sus trabajos y esperamos que, en próximas semanas, eventualmente podamos llegar a un acuerdo", añadió, sin querer fijar una fecha límite concreta para el fin de las negociaciones. El encuentro celebrado este jueves es el de mayor nivel entre ambos países de cuantos se han celebrado hasta la fecha.

Las conversaciones para la actualización del TLC han entrado en su fase más decisiva. A diferencia de lo ocurrido en los primeros meses de negociación, Washington empieza ahora a mostrarse dispuesto a ceder en uno de los puntos clave para que el acuerdo pueda fraguar: las reglas de origen en la industria automotriz, la de mayor volumen de intercambios entre México y EE UU. Los equipos técnicos de los tres países celebran estos días en Washington la octava ronda de negociaciones en un clima notablemente más optimista que hace solo un mes.

Los mandatarios de EE UU y México no tocaron en su reunión uno de los puntos que más ampollas han levantado en su relación bilateral, deteriorada desde que Trump es presidente: la construcción, a instancias del magnate republicano, del polémico muro en la frontera de ambos países. Ante ese constante desagravio, exacerbado la semana pasada por la decisión del presidente estadounidense de desplegar la Guardia Nacional en el límite entre ambos países, Peña Nieto incidió este jueves en su reciente mensaje de defensa de los valores nacionales ante la agresión de su vecino del norte.

"A México solo le interesa una relación con EE UU que tenga como premisa el respeto a la soberanía y a la dignidad de los mexicanos; la cooperación constructiva para lograr acuerdos, superar diferencias y enfrentar retos comunes; y las medidas acordes a una buena vecindad", subrayó el presidente mexicano. Ese mismo mensaje fue trasladado poco después por el presidente mexicano a un grupo de legisladores estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, con los que se reunió en la capital peruana. "Prevalece un ánimo por tener una actitud constructiva", añadió el presidente mexicano. "[Pero] advertidos claramente de demandar el respeto a la dignidad de los mexicanos. He notado una actitud receptiva".

Pence, por su parte, se limitó a dar cuenta en su cuenta de Twitter de la "importante conversación" con el jefe de Estado mexicano. "Reconocí a México por su activo liderazgo en confrontar la deteriorada situación en Venezuela y acordamos trabajar juntos con otros socios regionales en la restauración de la democracia venezolana", subrayó en referencia a la parte de la conversación en la que hablaron sobre la grave crisis que atraviesa el país sudamericano. Más efusivo se mostró al referirse a su reunión con Trudeau: "[Ha sido] genial conversar con el primer ministro en la cumbre de las Américas sobre comercio, seguridad y democracia en el hemisferio. Discutimos sobre el progreso que estamos logrando en un acuerdo sobre el TLC, lo antes posible, un tratado que asegure un comercio justo y recíproco". La voluntad, al menos públicamente, es hoy más clara que nunca antes. Que cristalicen o no las conversaciones depende de la disposición de las tres partes a ceder. "Todo depende de la variable política: si hay acuerdo entre ministros, habrá nuevo TLC", subraya un alto representante de la industria mexicana en las negociaciones.