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Berlusconi entorpece el pacto entre la Liga y el M5S

Italia sigue sin encontrar una solución al bloqueo 40 días después de las elecciones

Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, ayer en el Palacio del Quirinal.
Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, ayer en el Palacio del Quirinal. AP

Han pasado 40 días de las elecciones e Italia sigue sin un horizonte claro de Gobierno. Después de la segunda ronda de consultas con los partidos, el presidente de la República, Sergio Mattarella, no ha visto este jueves a un candidato claro para generar consenso. El Movimiento 5 Estrellas (M5S), que figura en todas las quinielas para formar un Ejecutivo, habló claro a la Liga: solo pactará si abandonan a Berlusconi. Pero Matteo Salvini se resiste a vender tan barato a su socio. El tiempo corre, y la sombra de un conflicto bélico en Siria ha despertado cierta impaciencia.

El principal problema —también protagonista— sigue siendo Forza Italia y, especialmente su histórico líder, Silvio Berlusconi. El M5S no quiere salir en ninguna foto con el ex Cavaliere. Sería un tiro en el pie, piensan. Alessandro Di Battista, uno de los hombres fuertes de los grillinos, lo calificó el miércoles como “el mal absoluto de Italia”, difícil retroceder ahora. Pero la Liga, pese las fuertes discusiones mantenidas en el seno de la coalición de centroderecha, se resiste a dejarlo caer. Al menos tan rápido y a un precio tan bajo. Porque sin Forza Italia, Salvini tiene solo el 18% de los votos y se pondrían en brazos del M5S como un socio júnior. La cabeza de Berlusconi es la única manera de compensar esa carencia.

De momento, a falta de acuerdos, cuentan cada vez más los gestos. Y este jueves, a diferencia de la última ronda, los representantes de la coalición de centroderecha —Berlusconi, Salvini y Meloni— visitaron a Mattarella unidos. En una puesta en escena algo cómica diseñada por el dueño de Mediaset para demostrar que todavía tiene algo que decir, Salvini fue el encargado de leer un texto en el que reivindicaba el derecho de la coalición a liderar un Gobierno que partiese de una alianza con el M5S y a proponer a un primer ministro “duradero y de perfil alto”. Es decir, si recibiese el apoyo de los grillinos, renunciaría y señalaría a un tercer nombre.

Es una novedad importante. Pero insuficiente para pensar que no vaya a romperse esa alianza cuando el tiempo apremie y el apoyo de M5S o PD —que este jueves se ratificó en su voluntad de pasar a la oposción y esperar el desgaste del resto— no llegue. Más después de ver como Berlusconi, en una de sus calculadas salidas de tono, estuvo gesticulando durante mientras Salvini leía el comunicado y, al final, cogió el micro justo cuando sus dos socios se alejaban para lanzarle a la prensa que Movimiento 5 Estrellas no conoce “el ABC de la democracia”. Poco a poco, si no quiere volver a elecciones, el líder de la Liga solo podrá dejar caer al ex Cavaliere. La cuenta atrás ha empezado.

Porque Mattarella condiciona su intervención rotunda —podría proponer un Gobierno técnico o de concentración— a una necesidad extrema del país. Y la sombra de la escalada bélica en Siria entre Rusia y EE UU ha puesto de nuevo la pelota en su tejado. Primero porque el país necesitará un Ejecutivo que se posicione claramente. Y segundo, porque Liga y M5S tienen inquietantes acercamientos distintos respecto a los aliados que debe mantener Italia en un asunto de este tipo. Este viernes se espera que analice la situación en una rueda de prensa. Pero, tarde o temprano, llegará el momento del Presidente.

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