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“Estamos volviendo a una Rusia grande”

Las promesas de estabilidad y el nacionalismo, las razones de los electores para apoyar a Putin

Una ciudadana sostiene una bandera rusa, durante las celebraciones de la jornada electoral, este domingo en Moscú. FOTO: AP / VÍDEO: ATLAS

El colegio deportivo número 33 de Moscú parece adornado como para un día de fiesta. Una veintena de globos y cadenetas adornan la puerta de entrada este domingo. Y la imagen se repite en el interior, muy cerca de las urnas donde Natalia, de 70 años, acaba de depositar su voto, un hombre entrega chapas a quienes acaban de votar. “Vamos a mejor y yo voto por tiempos mejores”, asegura la ingeniera y economista jubilada, que prefiere no dar su apellido. Su papeleta ha sido para Vladímir Putin. Natalia, gorro y abrigo de piel y pendientes de ámbar naranja, se lamenta de que pensiones como la suya cada vez dan para menos, sobre todo en Moscú, porque los precios están subiendo, pero tiene esperanzas de que el líder ruso, que sumará otros seis a los 18 que ya lleva en el poder, pueda solventar el problema.

A esta jubilada no le preocupan las crecientes tensiones de Rusia con Estados Unidos y la Unión Europea. Tampoco la crisis entre Moscú y Londres por el caso del espía Serguéi Skripal. “Todo es parte del juego. No pasa nada, todo se resolverá. Es una manera de presión de estos países contra Rusia, una nación fuerte”, apostilla Vasily, programador de 30 años, que, como otros 56,2 millones de votantes (según datos de la Comisión Electoral de este lunes) también se ha acercado para votar por Putin. De hecho, la crisis abierta con Occidente ha espoleado aún más su decisión. “Todos buscamos estabilidad y yo he votado para no ir a peor”, explica este hombre alto y corpulento, nacido y crecido en Moscú.

A la salida de este centro electoral, especializado en educar a jóvenes atletas, una organización social había instalado una tienda en la que vendía fruta, embutidos y dulces a un precio mucho más atractivo que en las tiendas. A pocos metros, dos voluntarios se ofrecían para dar unos cuantos toques con un balón de fútbol, para entretener a los niños de quienes habían acudido a votar. Reclamos para animar a acudir a las urnas.

Pocos de los que acudieron a votar reconocían haber apostado por otro candidato que no fuese el antiguo espía del KGB, de 65 años. Mijaíl, arquitecto de 61 años, sí comentaba a quien quisiera escucharle que había votado a Pavel Grudinin, millonario del Partido Comunista. “Putin se centra demasiado en la política exterior y necesitamos a alguien que fomente la política interna, que dedique todo su tiempo en arreglar los problemas de Rusia”, afirmaba el arquitecto, que acudió a votar con su esposa y su nieta.

En los últimos meses de campaña, el presidente ha alardeado de la anexión rusa de Crimea para espolear los ánimos nacionalistas de los rusos. Hasta el día elegido para las elecciones tenía este significado: era el cuarto aniversario de la anexión de la “reunificación”, como lo define el Kremlin. Y como colofón final, miles de personas se han reunido muy cerca de la Plaza Roja de Moscú y a unos pasos de Parlamento en un concierto organizado por un sindicato de trabajadores de Moscú para conmemorar la fecha: el evento Sesbastopol - Crimea - Rusia. “Estamos volviendo a una Rusia más grande. Y el retorno de Crimea es un ejemplo de ello”, aseguraba Ilya, de 40 años, agitando una bandera de Rusia.

Poco después, ante los asistentes enfervorecidos a pesar de los -12 grados que se registraban en esa zona de Moscú, el presidente Putin hizo una aparición estelar "Rusia está condenada al éxito. Debemos mantener la unidad", dijo el lider Ruso, que permenecerá hasta 2014 en el poder. "Muchas gracias por el apoyo. Muchas gracias por el resultado. Vosotros sois nuestro equipo y yo soy miembro de vuestro equipo y todos los que votaron hoy forman nuestro gran equipo nacional", gritó.

Equipada con un abrigo de plumas gris, gorro y capucha, Natalia Ratiati, aplaude al presidente Putin. Ha llegado con varios compañeros de trabajo desde la región de Sverdlovsk. Comenta que es un gran día para Rusia. A su lado, un hombre agita dos banderitas, la de Rusia y la de esa región un poco al Este de Moscú. El líder ruso acaba de terminar su discurso, su primera intervención después de que se conociese que es el gran vencedor de la jornada. Los asistentes al gran acto nacionalista le corean: "¡Rusia, Rusia, Rusia!".

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