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Michael Berkowitz | presidente de 100 Ciudades Resilientes

“La reconstrucción de Ciudad de México es una oportunidad para transformar sus barrios”

La organización estadounidense trabaja en la capital mexicana para mejorar su respuesta ante los desastres

Michael Berkowitz, presidente de 100 Ciudades Resilientes, en Ciudad de México.
Michael Berkowitz, presidente de 100 Ciudades Resilientes, en Ciudad de México.

Michael Berkowitz (Nueva York, 1970) sabe del caos en las grandes ciudades del mundo. Es neoyorquino y también el presidente de la organización 100 Ciudades Resilientes —una iniciativa de la Fundación Rockefeller— que ha visitado las urbes más habitadas del mundo para ayudarlas a encontrar la forma más adecuada para enfrentar la adversidad. La semana pasada viajó a Ciudad de México para conocer de cerca la reconstrucción de la capital mexicana tras el terremoto de septiembre de 2017. La sismicidad y la sobrepoblación de la Ciudad de México, con más de ocho millones de habitantes, llamaron desde 2014 la atención de los herederos filantrópicos de la familia Rockefeller y desde entonces han trabajado en estrategias para mejorar las condiciones de la ciudad de cara al futuro. Berkowitz reconoce que las urbes que entienden la necesidad de resolver sus problemas en un esquema integral, y no como incidentes aislados, tienen mejores oportunidades para sus habitantes.

P. ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta Ciudad de México en temas de resiliencia?

R. El reto esencial en resiliencia es actuar en una forma más inclusiva, integrada y consciente de los riesgos. Se trata de cómo las ciudades pueden abordar sus problemas y cómo es la forma en la que quieren cambiar. En el caso de Ciudad de México los desafíos son el riesgo sísmico, el sistema de distribución de agua, las inundaciones, el crecimiento urbano, la movilidad y la contaminación del aire. La oportunidad está en pensar en todas estas cosas juntas.

P. 100 Ciudades Resilientes ha visitado algunas zonas sobrepobladas de Ciudad de México, ¿qué han observado allí?

R. La organización visitó Iztapalapa, una zona que está en riesgo porque el suelo está abierto en algunos de sus barrios. Allí la gente no solo es vulnerable a los terremotos, sino que hay una variedad de amenazas. Muchos edificios tienen que ser demolidos y hay que reflexionar sobre cómo se va a volver a construir una vez que se conocen los riesgos sísmicos. Además es necesario hacer estructuras donde la gente quiera vivir y donde se considere la densidad poblacional. No es fácil. El reto es cómo introducir la innovación y trabajar con los vecinos sobre lo que necesitan.

P. ¿Cómo fue la respuesta de Ciudad de México al terremoto de septiembre?

La gente todavía no vuelve a sus casas casi seis meses después del terremoto, estoy seguro de que incluso el Gobierno sabe que esto debe mejorarse

R. Obviamente la ciudad enfrentó mejor el terremoto de septiembre que el de 1985. La ciudad está en una mejor posición y fue ambiciosa en términos de respuesta pero tuvo que ver con cómo está construida la ciudad y cómo se administra. La gente todavía no vuelve a sus casas, viven en tiendas de campaña y en estructuras temporales, casi seis meses después del terremoto, estoy seguro de que incluso el Gobierno sabe que esto debe mejorarse. Hubo estructuras que colapsaron y mataron a personas en una de las mayores ciudades de América Latina y eso no debería de pasar. Hay que mejorar la ciudad para que sobreviva a lo que sea que llegue, una inundación, una crisis económica o una ola de calor.

P. La reconstrucción ha demorado y todavía hay edificios dañados. ¿Qué puede aprender Ciudad de México de esto?

R. Esos edificios que están cerca del colapso, que no van a volver a ser ocupados, son una oportunidad. Porque van a derrumbar unos cientos de edificios en una ciudad con millones de construcciones y es una oportunidad para cambiar los barrios, volverlos inteligentes, verdes y resilientes. Pueden transformar la ciudad en una forma muy diferente.

P. ¿Cómo puede la ciudad anticipar problemas como la escasez de agua cuando ya está en una situación crítica?

R. Si solo pensamos en reparar el sistema hídrico estamos perdiendo la oportunidad de atender otros problemas. El sistema de aguas de Ciudad de México tiene problemas por el crecimiento urbano y porque hay demasiado concreto donde solía haber lagos y acuíferos. Hay un sistema que probablemente necesite inversiones para hacerlo fuerte y eficiente. Las oportunidades están allí. Hemos visto en otras ciudades programas con plantaciones para retener la lluvia, casas con sistemas de captura de agua pluvial o reciclaje hídrico. Hay muchas técnicas interesantes que a nivel local que Ciudad de México puede usar para reducir las inundaciones y también obtener fuentes de agua.

P. Ustedes proponen un enfoque interdisciplinario hacia la resiliencia, ¿cómo lo puede hacer esta ciudad?

R. No será fácil arreglar los problemas de Ciudad de México pero definitivamente hay ejemplos sobre cómo una ciudad puede entrar en el camino correcto. Empiezas con un plan estratégico a largo plazo pero cuando un Gobierno nuevo llega hay que mirar si la nueva administración va a quitar todo, sin importar si es una buena o mala idea, porque no es su idea o de su partido. Lo vi en Medellín (Colombia), los últimos dos alcaldes Aníbal Gaviria y Federico Gutiérrez, no son del mismo partido y tampoco son cercanos. Aún así hicieron una transición muy metódica y lógica. Gutiérrez tomó las políticas públicas de Gaviria con él y lo hizo para hacer las cosas mejor para la ciudad. Las cosas que van a hacer de las Ciudad de México un lugar mejor para vivir no van a pasar en uno o dos años, incluso ni en cuatro u ocho años.

P. La política no se tiene que entrometer...

R. La política siempre va a estar allí pero la pregunta es cómo hacemos para que los proyectos importantes y a largo plazo continúen y tengan una vida. Vamos a comenzar con una comisión que va a hacer recomendaciones sobre cómo reconstruir la ciudad, pero el final del año habrá un nuevo gobernante. Y si esta nueva persona se deshace de todo sin ni siquiera analizar si es una buena o mala idea y solo porque pasó en la administración de Mancera, Ciudad de México va a volver al principio. Si hay cordialidad en la transición eso va a ayudar a construir una ciudad más sustentable.

P. ¿Cuáles son las coincidencias que encuentra en las ciudades latinoamericanas en el tema de la resiliencia?

R. Son ciudades empoderadas, tienen un buen sentido de las necesidades sociales, pero no tienen mucha cooperación con el sector privado como otras ciudades. Hay muchos peligros: terremotos, inundaciones, violencia. La resiliencia es algo que los alcaldes latinoamericanos han entendido. Tal vez por el legado de la corrupción hay una mayor reticencia a trabajar con el sector privado y eso no debería ser. Ciudad de México, por ejemplo, es mucho más habitable gracias al sector privado. El Gobierno ofrece muchas de las condiciones pero al final del día es importante donde es que las empresas, de cualquier tamaño, hacen negocios y ponen sus mayores esfuerzos.

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