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Turquía se posiciona para lanzar la ofensiva final sobre la ciudad de Afrin

Miles de civiles kurdos huyen del cantón sirio, que ya se ha quedado sin agua corriente ni electricidad

Miles de civiles han huido en las últimas horas de ciudad de Afrin ante el inminente ataque de las tropas turco-árabes, que han tomado posiciones en los arrabales de la localidad. Imágenes distribuidas por las agencias de noticias y en las redes sociales muestran camionetas transportando a familias enteras sobre colchones y otros enseres, coches cargados hasta los topes y mujeres, ancianos y niños sobre los remolques de tractores con los que pretenden escapar de los bombardeos turcos y de los combates, en muchos casos a través de caminos de tierra pues las principales carreteras están cortadas.

Civiles que huyen de la ofensiva turca contra la ciudad de Afrin acogidos en un refugio de la localidad chií de Nubol, a 26 kilómetros de Alepo, adornado con carteles de milicias y grupos favorables al régimen de El Asad.
Civiles que huyen de la ofensiva turca contra la ciudad de Afrin acogidos en un refugio de la localidad chií de Nubol, a 26 kilómetros de Alepo, adornado con carteles de milicias y grupos favorables al régimen de El Asad. AFP

“Espero que Afrin caiga esta tarde”, afirmó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, este miércoles, aunque posteriormente fue corregido por fuentes de Presidencia según las cuales quiso decir que “Afrin será completamente sitiada esta tarde”. El mandatario turco prometió que los civiles serán tratados “con el mayor cuidado” y se les permitirá abandonar la ciudad mediante un “corredor especial”.

El avance del Ejército turco y de sus aliados del Ejército Libre Sirio (ELS) y facciones islamistas ha sido notable durante la pasada semana, conquistando tres estratégicas localidades de varios miles de habitantes ante la desbandada de las Unidades de Protección Popular (YPG), las milicias kurdas que controlan el cantón de Afrin y a las que Ankara considera “terroristas” por sus lazos con el grupo armado kurdo PKK, que actúa en territorio turco y se encuentra en las listas de organizaciones terroristas de la UE, EE UU y Turquía.

“Las YPG habían creado una zona fortificada en las montañas fronterizas con Turquía, con túneles y territorio minado, por lo que las Fuerzas Armadas Turcas prefirieron avanzar de forma lenta pero segura durante el primer mes de ofensiva, lanzada el 20 de enero. En cuanto se han roto esas líneas, la moral del PKK/YPG ha caído y ha huido hacia Afrin, facilitando el avance turco”, explica a EL PAÍS el exmilitar y analista Abdullah Agar: “Ahora la única posibilidad que tienen de resistir es resguardarse tras escudos humanos y acusar a Turquía de cometer masacres de civiles”.

Aunque las YPG niegan este punto, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) asegura haber recibido “informes” de que las autoridades cantonales kurdas “están impidiendo la salida de civiles”. Imágenes captadas por un dron turco y distribuidas esta semana por la agencia oficial Anadolu muestran a supuestos milicianos tratando de evitar que un convoy de civiles abandonase Afrin.

En el interior de la ciudad la situación es “preocupante” según la OCHA. La captura turca de la principal presa de Afrin ha cortado el suministro de agua potable a la ciudad, que ahora depende de seis pozos cuya agua, además de ser insuficiente para las 350.000 personas que habitan en Afrin, “no está clorada, lo que pone a los civiles en riesgo de contraer enfermedades”. Una fuente de la agencia de la ONU explicó que, debido a los combates, hasta ahora solo han podido enviar un convoy humanitario al interior de Afrin, con ayuda para 50.000 personas.

Turquía se posiciona para lanzar la ofensiva final sobre la ciudad de Afrin

Un civil consultado por este diario explicó que en Afrin “faltan medicinas y especialmente aquellos con enfermedades crónicas están empezando a sufrir mucho”. Asimismo, el presidente de la sección local de la Media Luna Roja Kurda, Nuri Khanbar, aseguró en un vídeo publicado online que el bombardeo turco de las vías de acceso a Afrin ha provocado que no llegue suministro de combustible, imprescindible para el funcionamiento de los hospitales y los hornos de pan, que dependen de los generadores a gasoil al haber sido cortada la electricidad de la ciudad.

Aquellos que se han quedado atrapados en Afrin se aglomeran en sótanos tratando de sobrevivir a los ataques de los cazas y de la artillería turcos, que, según cifras del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos han provocado la muerte de al menos 215 civiles, 32 de ellos niños, en casi dos meses de ofensiva. Los últimos, este miércoles, han sido nueve aldeanos que regresaban a su pueblo desde la ciudad de Afrin.

El Observatorio critica además que los rebeldes sirios que apoyan la ofensiva turca hayan hecho un llamamiento a los árabes suníes expulsados de Raqa y otras localidades actualmente controladas por fuerzas kurdas con apoyo estadounidense en el norte y este de Siria a ocupar los hogares “liberados” por la operación turco-árabe, bautizada por Ankara como Rama de Olivo. Rania, una civil kurda de Afrin que ha tenido que huir varias veces del avance turco, explicó por teléfono a EL PAÍS que su familia también ha recibido noticias de que se están entregando las casas vacías de los desplazados kurdos a árabes desplazados de otras zonas de Siria.

Otro vídeo publicado por rebeldes islamistas que participan en la Operación Rama de Olivo amenaza a los “kurdos infieles” con que o "se arrepienten y buscan a Dios” o verán sus “cabezas cortadas”. Algo que hace temer a los kurdos de Afrin que, si las fuerzas turco-árabes penetran en la ciudad, pueda desencadenarse una masacre. “Hemos visto en los últimos días cómo estos grupos, al entrar en los pueblos, cometen crímenes contra los civiles. Porque han venido a Afrin con la única idea de la venganza y nos consideran infieles y apóstatas”, denunció Khanbar, haciendo un llamamiento de socorro a la comunidad internacional.

De momento, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, ya ha criticado la operación turca, alegando que “las legítimas preocupaciones sobre seguridad fronteriza no justifican en absoluto la profunda incursión turca en Afrin”. Estados Unidos y Rusia también instaron a Turquía a tomar nota del llamamiento al alto el fuego en toda Siria acordado el mes pasado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Ankara ha hecho hasta ahora oídos sordos.

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