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Trump promete “contrarrestar” cualquier injerencia rusa en las legislativas de noviembre

El presidente admite que Moscú influyó en la campaña presidencial pero no en la votación

Trump, este martes en la Casa Blanca
Trump, este martes en la Casa Blanca EFE

Donald Trump reconoció este martes, como solo ha hecho en contadas ocasiones, la injerencia rusa en la campaña presidencial de 2016 pero aseguró que no afectó a la votación. El presidente estadounidense también minimizó el riesgo de que Moscú trate de influir en las elecciones legislativas del próximo noviembre porque, aseguró, Washington respondería con contundencia.

“No, porque contrarrestamos cualquier cosa que hagan”, dijo Trump, al ser preguntado si estaba preocupado por una nueva intromisión electoral rusa, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca con el primer ministro sueco, Stefan Löfven. “Contrarrestaremos muy fuertemente y tenemos un sistema de contingencia muy fuerte. Hemos trabajado intensamente en las elecciones de 2018 y 2020”, agregó, sin entrar en detalles.

Los jefes de los servicios de inteligencia estadounidenses han desatado las alarmas en las últimas semanas al advertir de que consideran probable que los largos tentáculos de Moscú vuelvan a aflorar en las elecciones legislativas, en que se renuevan decenas de puestos de gobernador estatal, la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Hay una percepción de pasividad de Trump ante ese riesgo alimentada por declaraciones de altos cargos, como la del jefe de la NSA, Mike Rogers, que aseguró no tener autorización para responder a un hipotético ataque informático ruso.

La injerencia rusa supone un profundo golpe al orgullo de la primera potencia mundial. La campaña electoral más importante del mundo se vio influida por un pequeño grupo de estrategas informáticos que trataron de atizar divisiones sociales entre estadounidenses, socavar el proceso democrático y favorecer la victoria de Trump.

Las maniobras electorales rusas son una pesadilla para el mandatario. Todavía se resiste a reconocer con claridad la conclusión de sus agencias de inteligencia de que Moscú orquestó una sofisticada estrategia de robo de información y difusión de propaganda para ayudarle a ganar las elecciones de 2016. En un desaire a sus espías, el republicano ha dicho creer la negación del presidente Vladímir Putin sobre la presunta injerencia rusa y casi nunca critica a Moscú. Y solo en momentos puntuales, ha reconocido la autoría rusa pero siempre minimizando su alcance e insistiendo en que la investigación sobre sus lazos con Moscú es una “caza de brujas”.

“Ciertamente hubo intromisión y probablemente hubo una intromisión de otros países e individuos. Tienes que seguirlo muy de cerca y no quieres que tu sistema de votaciones pueda verse comprometido. No dejaremos que eso ocurra”, afirmó Trump este martes. Pero insistió en la misma idea: “Los rusos no tuvieron impacto alguno en nuestros votos”.

Robert Mueller, el fiscal especial que investiga si el entorno del republicano se coordinó con la trama rusa, imputó en febrero a 13 ciudadanos y tres empresas rusas por interferir en las elecciones de 2016 mediante una elaborada campaña de intoxicación política.

De hecho, pocas horas antes de la rueda de prensa de Trump, el jefe de Inteligencia Nacional, Dan Coats, reveló en el Senado que la Administración tiene previsto anunciar la próxima semana la imposición de sanciones a algunos de esas 13 personas rusas.

En otra comparecencia ante legisladores, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, explicó que las nuevas penalizaciones a Rusia son una consecuencia de una ley que aprobó en agosto el Congreso que castigaba la injerencia electoral. En ese momento, Trump se opuso frontalmente a la ley, que se interpretó como un repudio a su tibieza respecto a la intromisión rusa y su simpatía hacia Putin.

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