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El Ejército israelí destruye un túnel de Hamás en la frontera de Gaza

La operación se produce en medio de las protestas por la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel

Manifestantes palestinos se ocultan de los gases lacrimógenos lanzados por las tropas israelíes durante los enfrentamientos en la frontera con Gaza, este sábado. Reuters-Quality

El Ejército de Israel ha anunciado que ha destruido un túnel excavado bajo la frontera de Gaza, en la segunda operación de este tipo en seis semanas, cerca de Jan Yunis (sureste). En una conferencia de prensa telefónica con corresponsales, un portavoz militar aseguró este domingo que el subterráneo había sido construido por el movimiento islamista Hamás, que gobierna de facto en la Franja de Gaza.

El pasado 28 de octubre un túnel perteneciente a las Brigadas de Al Quds, ala militar de la Yihad islámica, fue dinamitado por las fuerzas israelíes en una acción en la que murieron una decena de milicianos. En esta ocasión no se ha recurrido a una explosión, sino a una operación de comandos, y por el momento se desconoce si hay víctimas mortales. Israel asegura que ha descubierto estos túneles mediante un nuevo sistema tecnológico para detectar su ubicación. El pasadizo demolido en las últimas horas se extiende desde una zona rural de Jan Yunis hasta las inmediaciones del kibutz Nirim, en territorio israelí.

Israel considera que los túneles que penetran en su territorio desde Gaza son objetivos ofensivos que deben ser destruidos para evitar que grupos armados se infiltren con el fin de perpetrar ataques o cometer secuestros. En los últimos meses se ha acelerado la construcción de un muro subterráneo en torno a los 65 kilómetros de frontera con la Franja de Gaza. Este proyecto del Ministerio de Defensa israelí para bloquear ataques por el subsuelo contra poblaciones próximas a la frontera cuenta con un presupuesto de 3.000 millones de shequels (750 millones de euros). Durante la guerra del verano de 2014 (Operación Margen Protector) Israel localizó y destruyó 31 túneles en la frontera con Gaza. Los servicios de inteligencia militar estimaban en agosto pasado que aún quedaban unos 15 pasadizos subterráneos operativos.

La operación se produce en un momento de gran tensión, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera el miércoles a Jerusalén como capital de Israel y ordenara el traslado de su Embajada desde Tel Aviv. Centenares de jóvenes volvieron a chocar este domingo con las fuerzas de seguridad israelíes en varias poblaciones de Cisjordania, como los accesos a la ciudad de Belén o el campo de refugiados de Arrub.

En el centro de Jerusalén, un palestino de 24 años procedente de Cisjordania apuñaló a un vigilante de seguridad, también en la veintena, en la estación central de autobuses, causándole heridas graves en el pecho. El agresor fue reducido y detenido por las fuerzas de seguridad.

Los partidos palestinos han llamado a proseguir las movilizaciones contra la decisión de Trump. Fatah, la formación en el poder en Cisjordania, ha convocado nuevas “jornadas de la ira”. Hamás insiste en llamar a una nueva intifada desde la franja de Gaza, tras la muerte de dos de sus milicianos en la madrugada del sábado. Ese mismo bombardeo israelí causó también 25 heridos, entre ellos un niño de corta edad. El ataque aéreo fue una represalia por el lanzamiento de tres cohetes desde el enclave palestino, uno de los cuales impactó en la ciudad de Sderot, donde causó daños materiales.

Decenas de miles de manifestantes se echaron a la calle en los países islámicos contra el reconocimiento hecho por Trump de Jerusalén como capital israelí. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que no iba a “abandonar Jerusalén a la merced de un Estado terrorista que mata niños”. Sus palabras resonaron en el mundo musulmán mientras se producía una nueva marcha de protesta masiva en Estambul. Las manifestaciones fueron también muy numerosas en Yakarta y en Rabat. El presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi, ha invitado este lunes al presidente palestino, Mahmud Abbas, a acudir a El Cairo para analizar la respuesta del mundo árabe tras la decisión de la Casa Blanca.

Abbas ha anunciado a través de uno de sus portavoces que ha cancelado su reunión con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien tiene previsto viajar a la región este mes, tras la decisión unilateral de la Casa Blanca sobre el estatuto de Jerusalén. También el papa Tawadros II, de la iglesia copta ortodoxa de Egipto, ha anulado también un encuentro con Pence, previsto en El Cairo, alegando que la decisión de Washington sobre Jerusalén "desprecia los sentimientos de millones de árabes". El gran imán de Al Azhar se ha negado, por su parte, a reunirse con el vicepresidente de EE UU.

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