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Dos árabes y una francesa lideran la lucha por la dirección de la Unesco

Es la primera vez que hay tantos finalistas procedentes de países árabes, que nunca han tenido alguien al frente de la institución

Sala principal de conferencias de la Unesco en París
Sala principal de conferencias de la Unesco en París EFE

El anuncio de la retirada de Estados Unidos de la Unesco llega en un momento delicado para la organización de la ONU. El organismo con sede en París se encuentra esta semana en plenas reuniones para elegir a su nuevo director —o directora — general, agotados los dos mandatos máximos de su actual jefa, la búlgara Irina Bokova.

En las votaciones celebradas a puerta cerrada por los 58 miembros del Consejo Ejecutivo de la Unesco desde el lunes, de los siete candidatos que mantuvieron hasta el final su candidatura —dos se retiraron antes del comienzo de las votaciones—, quedan en liza cinco. Dos de ellos, la exministra francesa de Cultura Audrey Azoulay, y el diplomático catarí Hamad bin Abdulaziz Al-Kawari, han sido los más votados hasta ahora, pero ninguno ha obtenido el número suficiente de apoyos como para imponerse.

Este jueves, el catarí logró 22 votos y la francesa 18, igual que la hasta ahora tercera en liza,  la diplomática egipcia y defensora de los derechos de mujeres y niños Moushira Khattab, que fue ministra de Familia en el gobierno de Hosny Mubarak. Ya prácticamente sin posibilidades quedan el aspirante chino, Tang Qian, actual subdirector general de Educación de la Unesco, y la diplomática libanesa Vera El Khoury.

El límite fijado para seleccionar a un nominado es este viernes, tras un máximo de cinco rondas de votaciones, la última de las cuales se celebrará mañana mismo. Si ningún candidato logra la mayoría, se realizará un desempate entre los dos finalistas. No es descartable que la final sea entre mujeres, ya que se cree que el catarí habría llegado al límite máximo de apoyos en la ronda de hoy. Una vez elegido un nombre, este será sometido a una votación final, considerada más que nada protocolaria, el 10 de noviembre, durante la Conferencia General de la Unesco con presencia de sus 195 países miembro (EE UU se retirará a partir de diciembre). Solo cinco días más tarde, el nuevo —o nueva— director general asumirá sus funciones.

Es la primera vez que hay una sola candidata procedente de Europa o Norteamérica, las dos regiones de las que proceden siete de las diez personas —una sola mujer, Bokova— que han dirigido hasta ahora la organización fundada en noviembre de 1945 con el objetivo de “contribuir a la conservación de la paz y de la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las naciones”.

Es la primera vez también que hay tantos finalistas procedentes de países árabes. Algo que sin embargo podría ser contraproducente, ya que puede acabar dividiendo los votos de esta región que se ha quejado abiertamente de no haber logrado nunca colocar a uno de los suyos al frente de esta institución. En cualquier caso, el puesto de director general de la Unesco no está sometido al mismo proceso de rotación regional que el de secretario general de la ONU.

El Gobierno francés aprovechó el anuncio de la retirada estadounidense para defender a su candidata Azoulay. “Bajo estas circunstancias, nuestra candidatura para el puesto de director general de la Unesco adquiere un nuevo significado”, dijo el Ministerio de Exteriores en un comunicado. “Más que nunca, la Unesco necesita una iniciativa que resuene en todos los Estados miembro y que restaure la confianza, supere las divisiones políticas y se dedique exclusivamente a las misiones clave de la Unesco. Esa es la iniciativa de Francia con su candidata”, afirmó.

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