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El vicepresidente Mike Pence se va de un estadio indignado por una protesta racial

Jugadores de los 49's hincaron la rodilla al sonar el himno, una señal de denuncia de la persistente discriminación de los afroamericanos en EE UU

Este domingo sonó el himno y varios jugadores de los San Francisco 49's echaron rodilla al suelo, el gesto que está ganando visibilidad entre los deportistas afroamericanos de fútbol americano para denunciar las injusticias raciales en Estados Unidos. En el palco estaba el vicepresidente Mike Pence, que no lo soportó y abandonó indigando con su esposa el estadio de sus queridos Colts de Indianápolis (Indiana, donde fue gobernador por el Partido Republicano).

Pence, un político de pensamiento ultraconservador, escribió en Twitter después: "Hoy me fui del partido de los Colts porque @POTUS [Trump] y yo no vamos a dignificar ningún evento en el que se falte al respeto a nuestros soldados, a nuestra bandera o a nuestro himno nacional". El presidente Donald Trump lo respaldó de inmediato con otro mensaje en esta red social: "Yo le pedí a Pence que se fuera del estadio si algún jugador se arrodillaba y le faltaba al respeto a nuestro país. Estoy orgulloso de él y de la Segunda Dama Karen [Sue Pence]".

El gesto de arrodillarse en silencio mientras suena el Star-Spangled Banner (La Bandera de las Estrellas), el himno de EE UU, lo activó el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick, exlanzador de los 49's ahora en paro y sin equipo que lo contrate –según sus partidarios como castigo por su activismo, según otras voces por su bajo rendimiento la temporada pasada–. El expresidente Barack Obama, primer mandatario afroamericano de EE UU, reconoció "su derecho constitucional a protestar" y afirmó que el trasunto de la protesta era "algo real, un problema legítimo que merece ser hablado".

Jugadores de los Detroit Lions hincados durante el himno el 24 de septiembre.
Jugadores de los Detroit Lions hincados durante el himno el 24 de septiembre. AP

Por contra, recientemente Trump entró al trapo de esta polémica como suele: sin medida. Mandando a paseo la mesura que se espera de un presidente llamó "hijos de puta" a los jugadores que realizan este tipo de protesta –"Esto no tiene nada que ver con la raza. Esto sólo es cuestión de respeto por nuestro país y nuestra bandera", se explicó– y alentó a boicotear la NFL (la liga de fútbol americano, el deporte rey de EE UU) si no prohibía terminantemente a los jugadores hacer el gesto de hincarse.

En sus mensajes de Twitter el vicepresidente Pence ha argumentado: "Si bien todo el mundo tiene derecho a tener sus propias opiniones, no creo que sea demasiado pedir que los jufadores de la NFL respeten la bandera y nuestro himno nacional". "Yo estoy con el presidente Trump, estoy con nuestros soldados y siempre estaré con nuestra bandera y nuestro himno".