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Bélgica retira el permiso de residencia a un imán egipcio por su radicalización

El titular de Inmigración considera al religioso un peligro para la seguridad nacional

La Gran Mezquita de Bruselas, durante la oración en marzo de 2016.
La Gran Mezquita de Bruselas, durante la oración en marzo de 2016. AFP

Bélgica estrecha la vigilancia sobre el discurso radical en los centros de culto musulmán. El Gobierno ha anunciado este martes la retirada del permiso de residencia al imán de la Gran Mezquita de Bruselas, Abdelhadi Sewif, de nacionalidad egipcia, ante los indicios que apuntan a su ideario extremista. "Hemos tenido señales muy claras de que es un hombre salafista, muy radicalizado, muy conservador y peligroso para nuestra sociedad y nuestra seguridad nacional", ha advertido el titular de Inmigración, Theo Francken, en declaraciones a la radio belga RTL. Su expulsión del país dependerá de si el recurso del religioso contra la decisión prospera o no en los tribunales.

Los recelos de las autoridades sobre los responsables de la mayor mezquita de Bélgica han sido recurrentes. El centro religioso fue cedido a Arabia Saudí durante 99 años como moneda de cambio en un acuerdo energético firmado por Bélgica en la década de los sesenta, y sus responsables se han enfrentado en los últimos años a reiteradas acusaciones de propagar una visión ultraconservadora del islam.

La preocupación sobre la propagación de un mensaje radical entre las paredes de las mezquitas está en el centro del debate en Bélgica. La comisión que analiza los atentados de Bruselas presentará este mes sus recomendaciones sobre cómo combatir la radicalización y está previsto que el Gobierno aumente los controles sobre las mezquitas que operan fuera de su radar y endureciendo los criterios para que puedan ser reconocidas oficialmente. "No podemos decir que el mensaje radical haya desaparecido en Bélgica", indica a EL PAÍS el presidente del Ejecutivo de Musulmanes de Bélgica, Salah Echallaoui. "Existen mezquitas no reconocidas en las cuales no son descartables la pervivencia de ideas conservadoras", alerta. Unas 80 mezquitas tienen reconocimiento oficial en Bélgica, pero se estima que su número real es de al menos 350, una cifra más de cuatro veces superior.

La mayor supervisión sobre las mezquitas incluirá también un aumento de la vigilancia sobre sus cuentas. El responsable de Inmigración belga ha anunciado que intensificarán los controles sobre los flujos financieros que reciben las mezquitas, muchas de ellas financiadas desde el exterior. "Bélgica debe asumir sus responsabilidades en su combate contra el salafismo", ha añadido Theo Francken, una de las voces más duras contra la inmigración del partido nacionalista flamenco N-VA.

Hay precedentes de expulsiones de religiosos en Bélgica por su discurso radical. En 2015, el imán Shayh Alami, de origen marroquí y pasaporte holandés, recibió la orden de abandonar el país en un plazo máximo de 30 días. El clérigo predicaba en la mezquita somalí de Verviers, un municipio situado 120 kilómetros al este de Bruselas donde en enero de ese año se desmanteló una célula que planeaba atentados. Las autoridades probaron que las prédicas de Alami promovían el odio contra Occidente. En el vídeo de uno de sus sermones, sacado a la luz por una televisión belga, Alami aparecía pidiendo a Dios que "cortara la lengua y los pies" del intelectual progresista marroquí Ahmed Assid acusándolo de ateo.

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