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La pesadilla de los pilotos

El sistema ruso de defensa antiaérea que instalará Turquía, más sofisticado que los de fabricación occidental, permite dominar el espacio aéreo

Un sistema de defensa antiaérea S-400 desplegado en el enclave ruso de Kaliningrado.
Un sistema de defensa antiaérea S-400 desplegado en el enclave ruso de Kaliningrado. Getty Images

El sistema de defensa antiaérea S-400 que Turquía obtendrá tras el acuerdo alcanzado con Rusia es “uno de los más sofisticados del mundo”, según Justin Bronk, investigador del Real Instituto Unido de Defensa y Estudios de Seguridad, sito en Londres. “La capacidad de sus radares y sus misiles permite dominar el espacio aéreo. Es la pesadilla de los pilotos”, afirma Bronk.

Concebido en el ocaso de la Unión Soviética, el S-400 comenzó a estar operativo en 2007 y es fabricado por la empresa estatal Almaz-Antey. “El sistema consta de cuatro tipos de misiles, con un alcance máximo que varía entre los 40 y los 400 kilómetros”, explica Guillermo Pulido, analista de defensa y seguridad internacional. “Los sistemas occidentales que compiten con el S-400, los Patriot o los ASTER, tienen un alcance menor (de unos 150 y 100 kilómetros respectivamente) y menos misiles interceptores, además de una electrónica de detección y seguimiento mucho menos desarrollada. Para igualar a un S-400 los sistemas occidentales tendrían que operar en un sistema integrado junto a otras defensas antiaéreas, como los THAAD y los SM-3 Ashore”, apunta Pulido, redactor en la revista Ejércitos. “Turquía tendrá una capacidad de actuación contra amenazas de cazabombarderos, drones o misiles de crucero muy superior a la actual”, sostiene.

Los misiles lanzados por el S-400 pueden alcanzar una velocidad de 17.000 kilómetros por hora, superior a la de cualquier aeronave. Sus radares, con un alcance de 600 kilómetros, permiten obtener una visión detallada del espacio aéreo, y sus misiles tierra-aire tienen la capacidad de forzar zonas de exclusión aérea. El sistema también cuenta con unos radares de combate móviles que permiten guiar los misiles hacia el objetivo con una mayor precisión. “Solo los bombarderos de fabricación estadounidense F-22 y B-2, indetectables por radar, quedan fueran del alcance del S-400”, explica Bronk.

Rusia tiene desplegados sistemas S-400 en más de una decena de sus regiones, además de los que instaló en la anexionada Crimea y en la base de Hmeyim, en Siria, tras el derribo de un caza ruso por parte de Turquía. Moscú comenzó en abril a suministrar estos sistemas defensivos a China, e India también ha acordado la compra de este equipamiento, que comenzará a entregarse el próximo año. Irán, Arabia Saudí, Egipto, Kazajistán, Vietnam o Bielorrusia también han mostrado interés en aumentar su capacidad defensiva con material ruso.

Rusia exporta una cuarta parte del material militar que se vende en el mundo, solo por detrás de Estados Unidos (33%). Los principales compradores de armamento ruso son India, China y Vietnam. Turquía es el sexto mayor importador de armas, siendo Estados Unidos, Italia y España sus principales proveedores.

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