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Juncker critica las propuestas de Londres para el Brexit: “Ninguna es satisfactoria”

El presidente de la Comisión cree que Turquía se aleja a pasos agigantados de Europa

Juncker durante una intervención en el Parlamento Eurupeo.

Juncker entra de lleno en el debate sobre el Brexit en plena ronda de negociación entre Reino Unido y la Unión Europea. "He leído con la atención que requiere todos los documentos presentados por el Gobierno de su Majestad, y ninguno de ellos es satisfactorio", ha criticado el presidente de la Comisión Europea en una conferencia ante los embajadores de la UE. Con un centenar de funcionarios británicos trabajando esta semana en la capital belga con sus homólogos comunitarios para tratar de desatascar el diálogo, el recado del jefe del Ejecutivo se une a la escéptica acogida que ya dispensó el negociador europeo este lunes a los papeles elaborados por Reino Unido. "Necesitamos que los documentos británicos sean claros. Cuanto antes acabemos con la ambigüedad, antes estaremos en posición de negociar nuestra futura relación", reclamó Michel Barnier.

En la acera de enfrente, el ministro británico del Brexit, David Davis, aparentemente ajeno a la hostilidad, presume del trabajo duro de su equipo para confeccionar los documentos, fruto de un esfuerzo no de semanas, sino de todo el último año. Con ellos tratan de esclarecer la posición británica en aspectos como la frontera norirlandesa, el papel de los tribunales de justicia tras el Brexit, la protección de datos o la futura relación comercial y económica. La respuesta europea a ese empeño ha sido de una frialdad glacial, especialmente porque muchos de esos escritos abordan más cómo será el vínculo tras el Brexit que los términos de la ruptura, saltándose así la estructura negociadora que ambas partes acordaron en junio.

"Debe quedar muy claro que no empezaremos ninguna negociación sobre las nuevas relaciones económicas y comerciales entre la UE y Reino Unido antes de que se resuelvan todas las cuestiones del divorcio", ha remarcado Juncker. Londres sigue alegando que hay lazos entre las dos derivadas que exigen un tratamiento conjunto. "No ignoro que hay cruces entre ambas dimensiones, pero el Consejo Europeo ha sido muy claro. Arreglar el pasado antes de mirar al futuro", ha zanjado el jefe del Ejecutivo.

El político luxemburgués, que mañana se reunirá en Berlín con la canciller Angela Merkel, ha regresado de sus días de descanso veraniego haciendo gala de su habitual claridad de lenguaje, a la que une un humor afilado. "He pasado mis vacaciones en Tirol, en Austria. Tenía por hábito pasarlas en Tessin, Suiza, pero cuando allí empezaron a votar a la extrema derecha decidí cambiar de país. Me fui a Austria. La diferencia no es espectacular", soltó entre las risas de los asistentes.

Más serio se tornó su semblante cuando habló de Turquía. Juncker dibujó un panorama poco halagüeño para una futura integración del país en la UE. "Turquía se aleja a pasos agigantados de Europa", dijo expeditivo. Y acusó al presidente Recep Tayyip Erdogan de adoptar una postura victimista. "Tengo una buena relación con Erdogan, pero sospecho que quería que pusiéramos fin a las negociaciones para que la responsabilidad fuera solo de la UE y no de Turquía". Aunque las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE no están suspendidas oficialmente, actualmente el diálogo sobre la cuestión permanece en punto muerto. "Toda la responsabilidad está del lado turco", añadió el jefe de la Comisión.

Guiño a Rusia

Juncker tuvo un guiño para Rusia, otro país con el que la UE mantiene relaciones tirantes tras la invasión de Crimea. Pese a las tensiones latentes, dejó abierta la puerta a una relación más cercana en materia de seguridad. "La UE tiene 5,5 millones de kilómetros cuadrados. Rusia, 17,5 millones. No puede haber seguridad europea sin Rusia. Sin renunciar a nuestros valores y principios en asuntos como Crimea tenemos que tener un discurso con Rusia más adaptado a los retos que tenemos ante nosotros".

El presidente pronunciará el próximo 13 de septiembre el discurso sobre el estado de la Unión. Este martes ensayó ante los embajadores algunos de los argumentos por los que cree que merece la pena mantener la unión a Veintisiete a flote pese a las incertidumbres que rodean su futuro. Para Juncker, el carácter menguante del poder europeo obliga a estrechar lazos. "Somos el continente más pequeño. Pensamos que somos la fuerza motriz de la política internacional. No es verdad. Nos hace falta más modestia. Nuestra economía representa en torno al 25% del PIB global, en unos años seremos menos del 20% y nuestra influencia irá bajando. A comienzos del siglo XX éramos el 20% de la población mundial, y a finales de siglo representaremos el 4 o 5%. Ningún Estado miembro sumará más del 1% de la población mundial. ¿Lo saben los europeos? No".

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