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La oposición de Kenia se autoproclama ganadora de las elecciones

La decisión de Raila Odinga de de darse como vencedor llega tras días de tensión y violencia en las calles, que se ha saldado con cinco muertos

Protestas en el barrio chabolista de Kawangware, en Nairobi, por los resultados electorales. En vídeo, las conclusiones de la misión de observadores de la UE.

El anuncio por parte de la oposición durante la tarde del jueves declaraba a Raila Odinga como el vencedor de las elecciones kenianas, una acción que puede tener unas repercusiones imprevisibles en este país de África del Este que vive días de máxima tensión poselectoral en algunas zonas especialmente tras la muerte de cinco personas. Hasta el momento, Uhuru Kenyatta, el presidente actual de Kenia, obtendría un 54% frente a un 44% de Odinga con una diferencia de aproximadamente un millón y medio de votos. Los resultados oficiales están previsto que tengan lugar durante la mañana del viernes, pero el escenario que ha incendiado la coalición opositora NASA avivan el recuerdo de la violencia poselectoral de 2007 y 2008.

“Los resultados publicados por la Comisión Electoral a través de su centro nacional de recuento son un fraude. Hemos recibido información de fuentes confidenciales con los resultados reales”. Estas eran las palabras que Musalia Mudavadi, candidato del Amani National Congress (ANC), uno de los partidos que conforman la coalición opositora NASA liderada por Raila Odinga, pronunciaba sobre las cinco de la tarde.

No hacía falta corroborar la información. Era la llama que necesitaban los miles de fieles a Odinga que durante todo el día habían permanecido a la espera de que su baba, como llaman cariñosamente a su padre y líder ideológico, pusiera en orden los rumores que desde hace un día y medio circulaban por los suburbios de Nairobi. “Estas elecciones las hemos ganado desde antes de comenzar. Ahora tenemos la prueba”, gritaba Innocence desde uno de los balcones repletos de sábanas, en el suburbio de Kibera. No había vuelta atrás. Mudavadi había anunciado que Raila había conseguido 8,4 millones de votos frente a los 7,7 millones del actual presidente del país, Uhuru Kenyatta. Sin embargo, el anuncio oficial que está previsto que tenga lugar durante la jornada del viernes ofrece cifras completamente opuestas: la victoria sería para Kenyatta por un margen de un millón y medio de votos.

Este mensaje era validado apenas una hora antes. La Misión de Observadores Electorales de la Unión Africana (AUROM, por sus siglas en inglés) y la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (ICGLR, por sus siglas en inglés) dijeron que la votación y el escrutinio de votos en las mesas de votación había sido creíble. Durante la conferencia de prensa celebrada en el hotel Crowne Plaza de Nairobi, expresaron que “esperamos que la votación creíble se refleje en los resultados finales”. El equipo del ICGLR, encabezada por el general Hassan Bushra, de Sudán, subrayó su deseo de que se evidenciara la voluntad del pueblo.

Varias fueron las voces que a lo largo del día manifestaron su preocupación por la extensión de los rumores sobre el posible fraude de las elecciones y la victoria de Odinga. Una de ellas fue la del expresidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, quien volvió a puntualizar que las elecciones habían “cumplido las normas establecidas por Kenia y la Unión Africana para celebrar unas elecciones democráticas”. El propio exsecretario de Estado norteamericano John Kerry, quien se encuentra en el país liderando un grupo de observadores electorales del Carter Center, declaraba en una entrevista concedida a la CNN que “el proceso todavía está en marcha, pero creemos que la comisión electoral en Kenia ha montado un proceso que permitirá demostrar la integridad de cada voto”.

Pero el rumor era un grito imposible de acallar. La tarde caía sobre Mathare, uno de los feudos del NASA, y su población salía a la calle para celebrar el anuncio. Las acusaciones de Odinga de intento de hackeo al sistema informático durante las votaciones, y la confirmación de los hechos por parte de la propia Comisión Electoral aunque sin éxito, explicaban el sentir de los seguidores de la coalición NASA. En la próximas horas, la tensión se ha incrementado en el país que vivió momentos similares durante la violencia poselectoral de 2007 y 2008 donde al menos 1.200 personas murieron y 600.000 fueron desplazadas.

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