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Macky Sall consolida su mayoría absoluta en Senegal tras unas agitadas elecciones

La oposición, debilitada y dividida, considera que ha habido fraude y amenaza con acudir al Supremo

Una urna en Dakar, el pasado domingo durante las elecciones en Senegal.
Una urna en Dakar, el pasado domingo durante las elecciones en Senegal. AFP

La coalición Benno Bokk Yaakar (BBY) que sustenta desde 2012 al presidente de Senegal, Macky Sall, ha renovado con comodidad su mayoría absoluta en el Parlamento tras las elecciones legislativas celebradas el pasado domingo en este país africano. BBY ha conseguido 125 diputados (49% de los votos) en una Asamblea Nacional integrada por 165 parlamentarios. Enfrente tendrá a una oposición más dividida y debilitada que nunca, con el nonagenario Abdoulaye Wade y el alcalde de Dakar, Khalifa Sall, al frente, que consideran que ha habido fraude y amenazan con acudir al Tribunal Supremo. Los comicios, considerados válidos por las misiones de observación internacional, han estado sin embargo marcados por un cierto caos organizativo.

Las previsiones acertaron. Por ahora no existe ninguna fuerza política capaz de hacer frente en Senegal a la coalición de partidos de centroizquierda que en 2012 logró hacerse con el poder e integrada, principalmente, por la Alianza por la República del propio Macky Sall, el Partido Socialista de Ousmane Tanor Dieng y la Alianza de Fuerzas de Progreso de Moustapha Niasse. A priori, sólo dos listas podían hacer algo de sombra al poderío de BBY: los liberales encabezados por el presidente Abdoulaye Wade, que se han quedado muy lejos con el 16% de los votos y 19 parlamentarios, y la candidatura del alcalde de Dakar, el socialista Khalifa Sall, encarcelado por malversación de fondos públicos, quien ha obtenido un decepcionante 11,7% que sólo le permite contar con siete diputados y que ha sido batido en su propio feudo.

Quizás la gran novedad de estas elecciones sea la modesta irrupción en el juego parlamentario, por primera vez en la historia de Senegal, de un partido con cierto aire islamista, el Parti de l’Unité et du Rassemblement (PUR) del profesor El Hadj Issa Sall, que ha obtenido tres diputados. La mayor parte de sus seguidores son fieles seguidores del guía religioso Serigne Moustapha Sy, hijo de Cheikh Ahmed Tidjane Sy, el fallecido líder de la poderosa hermandad tidiane en Senegal. Su discurso, sin embargo, está alejado de postulados radicales y persigue más bien una regeneración de la vida política senegalesa a partir del Islam.

Los comicios han estado marcados por numerosas irregularidades. El Gobierno no repartió a tiempo todos los nuevos carnés biométricos y tuvo que adoptar de urgencia la medida de permitir el voto con otra documentación. Algunos colegios abrieron con retraso e incluso se produjo el saqueo de más de un centenar de centros de votación en Touba, lo que obligó a prolongar las votaciones hasta medianoche. Según Bamba Fall, portavoz de la coalición Manko Taxawu Senegaal de Khalifa Sall, “han sido las elecciones más calamitosas, costosas y fraudulentas que ha vivido el país desde 1960”. Sin embargo, la presidenta de la misión de observación internacional Catherine Samba-Panza, aseguraba que “pese a todos los errores, los electores acudieron en calma y con mucha paciencia a votar”. La participación estuvo en torno al 54 por ciento.

Con esta mayoría, el presidente Macky Sall se garantiza un año y medio más de estabilidad política hasta las elecciones presidenciales que deben celebrarse a comienzos de 2019. Será entonces cuando tendrá que medir sus fuerzas ante rivales como Khalifa Sall, aún en la cárcel acusado de malversación de 2,7 millones de euros de fondos públicos, o quizás Karim Wade, hijo de Abdoulaye Wade y en la actualidad residente en Qatar tras haber estado también en prisión por corrupción.

De momento su proyecto político y económico, que ha conseguido logros como estabilizar el conflicto de la Casamance, mantener tasas de crecimiento superiores al 5%, atraer inversión extranjera, impulsar las energías renovables, implantar la Sanidad gratuita para menores de 5 años y fomentar la buena gobernanza, cuenta con enormes apoyos. En el debe, Sall tendrá que embridar problemas endémicos como el reparto de la riqueza, la lucha contra el paro y la mendicidad infantil, la eterna crisis de la Educación y conseguir diversificar la economía si quiere seguir gobernando Senegal hasta 2024.