Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Más de 9.000 sirios regresan a zona rebelde desde Líbano pese a la guerra

La evacuación forma parte del acuerdo de cese el fuego alcanzado entre Hezbolá y la antigua filial de Al Qaeda

Un convoy de Hezbolá traslada los cuerpos de algunos milicianos muertos en la batalla con Al Nusra en la frontera sirio-libanesa.
Un convoy de Hezbolá traslada los cuerpos de algunos milicianos muertos en la batalla con Al Nusra en la frontera sirio-libanesa. AFP

El mayor retorno de refugiados sirios en Líbano hacia Siria comenzó este miércoles a mediodía. Al menos 9.120 personas entre los que se incluyen unos 250 yihadistas de Al Nusra (antigua filial de Al Qaeda en Siria) y sus familiares se subirán a los 156 autobuses que les conducirán desde la periferia de la localidad libanesa de Arsal (a 15 kilómetros de la frontera noreste con Siria y refugio de 104.000 sirios desde 2011) hacia la provincia siria de Idlib, última bajo control de los insurrectos y convertida en cajón de sastre del heterogéneo bando opositor. La evacuación recuerda a previos trasvases de poblaciones realizados en Alepo y Homs tras las victorias de las tropas regulares sirias.

Esta vez, ha sido la ofensiva lanzada por Hezbolá (milicia-partido libanés que lucha junto a las tropas de Bachar el Asad en Siria) el pasado 21 de julio en el noreste de Líbano la que ha puesto en jaque a los radicales. Acorralados en un perímetro de cinco kilómetros cuadrados fronterizos con Siria, Al Nusra he negociado su rendición. La evacuación completa la tercera fase del acuerdo tras el alto el fuego. El domingo ambos grupos intercambiaron los cadáveres de sus combatientes para canjear esta madrugada tres milicianos de Hezbolá capturados por Al Nusra por otros tres reos de Al Qaeda liberados de las cárceles libanesas. La Media Luna Roja junto al jefe de la Seguridad Nacional del Líbano, el general Abas Ibrahim, fueron los encargados de supervisor el intercambio.

“Otros cinco milicianos de Hezbolá capturados en Siria serán liberados. Uno por cada tanda de autobuses que lleguen a Idlib”, asegura un voluntario de una ONG local desde Arsal que prefiere mantener el anonimato. Los combatientes de Saraya Ahl Al Sham, un grupo insurrecto afiliado al Ejército Libre Sirio, serán por su parte trasladados junto a sus familiares a la ciudad de Ruhiaba, al noreste de la capital siria y en manos del Gobierno de Damasco donde serán amnistiados, informó la cadena de televisión Al Manar cercana a Hezbolá. Según la prensa local, las demandas de Al Nusra fueron el motivo del retraso de la masiva evacuación programada para este lunes. Los yihadistas solicitaron la liberación de 20 presos que cumplían condena en Líbano. Condiciones que Ibrahim rechazó de plano.

Aumentan las tensiones entre refugiados sirios y libaneses tras los combates

N.S-Beirut

El pasado 30 de junio, una redada de las Fuerza Armadas Libanesas a uno de los campos de refugiados que alberga Arsal se saldó con una decena de muertos, entre ellos un niño de seis años, cuando cinco suicidas detonaron sus cinturones explosivos. Cerca de 350 refugiados fueron arrestados y al menos cuatro de ellos perecieron durante su cautiverio a causa de las torturas, según un informe de Human Rights Watch. El incidente desató la ira de los refugiados sirios que ya no se sienten seguros en el país que les acoge aumentando las tensiones sociales entre refugiados y libaneses. Una fisura que se agrava conforme aumenta el reguero de muertos en el país. Al menos un millar de civiles libaneses han perdido la vida en atentados terroristas desde agosto de 2014 cuando ISIS y Al Nusra infiltraron Líbano por su frontera este con Siria. Así como más de 76 soldados han muerto y otros 400 han resultado heridos en los combates para expulsar a los radicales quienes aun mantienen cautivos a nueve uniformados.

Sin embargo, los refugiados en Arsal alegan otros motivos. “Nos dicen que sólo hay plazas para 10.000 personas y somos más de 30.000 los que queremos regresar a nuestro país. O todos o ninguno”, protesta al teléfono Abu Hadi, refugiado sirio en Arsal y padre de 14 hijos. A pesar de no tener familiares en Idlib al ser oriundo de Homs, Abu Hadi y su familia emprenderán el regreso a Siria. Esta supone su quinta huida de zonas de combate en seis años. “En Idlib hay bombardeos, pero preferimos morir con dignidad en nuestra tierra que seguir viviendo como animales en Líbano. Estamos en una prisión a cielo abierto de dos kilómetros cuadrados donde se nos considera terroristas desde a los lactantes a los viejos”, dice indignado.

Los refugiados que habitan Arsal se han visto atrapados entre los combates al situarse en un frente donde convergen uniformados y milicianos libaneses con yihadistas de Al Nusra e ISIS. El pacto pretende expulsar a Al Nusra del país, pero también responde a las presiones recientes impuestas por la política nacional. Desde la formación del nuevo Gobierno libanés, tras cerca de dos años y medio de vacío político, el retorno progresivo de los 1,5 millones de refugiados sirios que acoge el país (lo que cuenta por el 25% de la población total) se ha convertido en una de las prioridades del Ejecutivo libanés junto a la seguridad de sus fronteras y el rearme de su Ejército. El peso económico de los refugiados agrava unas ya deficientes infraestructuras provocando el descontento social.

Una vez completada la evacuación, el Ejército libanés promete afrontar el último foco de un millar de yihadista del ISIS en la zona. “Esperamos liberar la parte de Líbano que ha sido ocupada por los terroristas durante años”, dijo ayer y en ocasión del día de las fuerzas armadas, Michel Aoun, presidente del Líbano.

Más información