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Simone Veil entra en el Panteón, el templo republicano de Francia

Será la quinta mujer enterrada donde reposan las grandes personalidades de la historia francesa

El presidente Macron rinde homenaje ante el féretro de Simone Veil durante su funeral Michel Euler AP. EPV

Simone Veil será enterrada en el Panteón de París, donde reposan algunas de las máximas personalidades francesas, porque la exministra, superviviente del Holocausto y la primera mujer que presidió el Parlamento Europeo es, por méritos propios, una de las grandes figuras de Francia. Pero con este último logro, la que fuera uno de los grandes referentes del feminismo en Francia y Europa, impulsora de la legalización del aborto a mediados de los años 70, ha conseguido además, tras su muerte, dar un paso más hacia la igualdad entre hombres y mujeres por la que luchó toda su vida. Veil, fallecida la semana pasada, será la quinta mujer enterrada en el Panteón —y solo la cuarta que lo hace por sus propios méritos y no en tanto que esposa—, frente a los más de 70 varones que han recibido este honor en los últimos tres siglos de la historia de Francia.

La decisión la anunció el presidente francés, Emmanuel Macron, durante el funeral que se celebró este miércoles con todos los honores en París, y al que asistieron las grandes figuras de la política francesa contemporánea, entre ellas los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy.

“Cuando una vida se consagra a la justicia, especialmente a la justicia para los más débiles, cuando se construye una vida bajo los auspicios de la República, es Francia la que se hace grande”, afirmó Macron. “Usted, Madame, prodigó a nuestra nación dones que la hicieron mejor. Los franceses han comprendido que su grandeza hizo nuestra grandeza”, agregó el presidente, que anunció su decisión de enterrar a Veil en el Panteón como muestra del “inmenso agradecimiento del pueblo francés a uno de sus hijos más queridos”.

La demanda de que Veil recibiera uno de los mayores honores que Francia puede dar de forma póstuma, entrar en el Panteón, fue creciendo nada más conocerse su muerte, el pasado viernes, a los 89 años. Además de declaraciones de figuras públicas como la del presidente del partido de centro MoDem y fugaz ministro de Justicia de Macron, François Bayrou, hubo fuertes reclamos populares. Dos peticiones en la plataforma change.org lograron, en total, más de 300.000 firmas en pocos días.

“Simone Veil es, sin duda, una de las mujeres que más ha impactado la historia de Francia de manera positiva en el Siglo XX, y sus acciones benefactoras tienen aún hoy en día eco. Es, seguramente, la mujer más digna de figurar en el Panteón”, rezaba una de las peticiones, dirigida a Macron.

Y es que la decisión de entrar en el Panteón está hoy en día en manos del presidente de la república, que debe contar para ello con el visto bueno de los familiares del fallecido, o fallecida. En 2009, el hijo del escritor Albert Camus, Jean, se negó a la panteonización de su padre, propuesta por Sarkozy. Los hijos de Simone Veil, subrayó este miércoles Macron, han aceptado el honor, aunque con la condición de que su marido, Antoine Veil, repose también junto a ella.

De este modo, Simone Veil estará para la posteridad junto a algunas de las grandes figuras de la política, las letras y las ciencias de Francia. El Panteón fue diseñado por el arquitecto Germain Soufflot bajo órdenes del rey Luis XV en 1764. Lo que inicialmente iba a ser una iglesia dedicada a Santa Genoveva, patrona de París, se convirtió, tras el triunfo de la Revolución Francesa, en un templo laico rebautizado como Panteón para honrar la memoria de los nuevos héroes, republicanos, de Francia. Tras un breve lapso como iglesia, el Panteón volvió a tener su función republicana en 1885, con ocasión del funeral de Victor Hugo, cuyos restos reposan desde entonces ahí, al igual que los de Voltaire, Rousseau, Émile Zola, André Malraux o Alexandre Dumas, estos dos últimos a propuesta del presidente Jacques Chirac (1995-2007).

Con Veil, serán cinco las mujeres “panteonizadas”, junto a la dos veces premio Nobel Marie Curie; Sophie Berthelot, como esposa del químico y político Marcellin Berthelot, y dos heroínas de la Resistencia, la etnóloga Germaine Tillion, superviviente del campo de concentración de Ravensbrück que peleó por dar a conocer el Holocausto, y Geneviève de Gaulle-Anthonioz, nieta del general De Gaulle, también superviviente de Ravensbrück y luchadora contra la pobreza. Ambas entraron en 2015 a propuesta de Hollande en un templo en cuyo frontispicio sigue reconociéndose solo “a los grandes hombres” de la patria.

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