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Al Jazeera en el punto de mira

Una carta abierta de la cadena rebate las acusaciones de extremismo de los países que piden su cierre

El plató principal de Al Jazeera en Doha (Qatar). Foto: AP (Osama Faisal). Vídeo: ATLAS

Una de las exigencias clave de Arabia Saudí y sus aliados a Qatar es el cierre de Al Jazeera. Acusan a la famosa cadena de televisión, fundada en 1996 por el entonces emir y padre el actual, el jeque Hamad Bin Khalifa al Thani, de ser una plataforma para los extremistas y un medio de interferencia en sus asuntos. En una carta abierta, la cadena ha negado esas alegaciones y defendido su independencia editorial.

“Nos han acusado de sesgo, de catalizar la primavera árabe, de tener una agenda y de favorecer a un grupo sobre otro. Rechazamos estas acusaciones y nuestras pantallas son un testimonio de nuestra integridad”, asegura el texto difundido la semana pasada por Al Jazeera, que remite a su web donde pueden consultarse los programas. “Defendemos la libertad de expresión y creemos en el derecho de los pueblos al conocimiento. No tomamos partido, no somos mensajeros ni portavoces y nunca lo hemos sido”, insiste.

La cadena recuerda que Al Jazeera en árabe se ha mantenido como “el canal de noticias más visto en el mundo árabe a lo largo de su historia”. Todavía hoy tiene más espectadores que el conjunto total de sus principales competidores. “Si no tuviéramos integridad, si no fuéramos fiables, nuestra audiencia no nos vería porque es lo suficientemente inteligente como para juzgar”, señala la carta abierta que atribuye su éxito a la profesionalidad y diversidad de sus tres mil empleados.

“En Al Jazeera creemos en nuestra misión: la gente tiene derecho a ser informada y a obtener noticias que no estén controladas por el relato de las autoridades”, defiende el texto.

Su señal por satélite y el acceso vía Internet a todos los canales de la cadena, incluidos los deportivos han sido bloqueados por los gobiernos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto. Esos países, “pueden silenciar a sus propios medios de comunicación y la libertad de sus propios pueblos para hablar”, recuerda la carta.

“El intento de silenciar Al Jazeera es un intento de silenciar el periodismo independiente en la región y de desafiar la libertad de cada uno de ser escuchado e informado. No debe permitirse que esto suceda”, insta el texto que concluye reiterando el compromiso de sus profesionales a seguir trabajando con integridad y siendo valientes en la búsqueda de la verdad.

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