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El emir de Dubái escribe un poema instando a Qatar a plegarse a las exigencias de sus vecinos

"Es el momento de unirse, un solo corazón", le pide el jeque Mohamed a Doha en un verso

Rascacielos del distrito financiero de Doha, Qatar.
Rascacielos del distrito financiero de Doha, Qatar. AP

A la vista de que Qatar se mantiene en sus trece y no se pliega a las exigencias de sus vecinos, estos están buscando nuevas formas para presionarle. En una de las más originales, y hasta ahora desconocida como instrumento diplomático, el emir de Dubái, el jeque Mohamed Bin Rashid al Maktum, ha recurrido a la poesía para instar a su homólogo catarí, el jeque Tamim Bin Hamad al Thani, a que acepte los 13 requisitos que le impusieron Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto para levantarle el embargo.

El emir de Dubái Mohamed Bin Rashid al Maktum, en 2015.
El emir de Dubái Mohamed Bin Rashid al Maktum, en 2015.

El jeque Mohamed, que es vicepresidente y primer ministro de EAU (la federación a la que pertenece Dubái), colgó anoche un largo poema en su cuenta de Instagram (@hhshkmohd) cuyas dos partes ya han recibido cerca de 80.000 me gustas. La composición titulada Aldarbu uadijun (Camino claro) exhorta a Qatar a abandonar su política exterior independiente y volver al redil del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), el foro que bajo la dirección de Arabia Saudí agrupa a las monarquías de la península Arábiga.

Estos son algunos de los versos que ha publicado, según una traducción libre:

“De un mismo origen, pueblo, existencia
uña y carne, una misma tierra y una misma fe.
Aun así Qatar se vuelve al vecino extranjero, al débil.
Ahora es el momento de unirse, un solo corazón
para protegernos los unos a los otros más allá del odio”

Mohamed Bin Rashid es un consumado poeta con varios libros publicados. Su especialidad es la poesía nabati, un tipo de lírica tradicional muy popular entre los beduinos, y a la que dedica parte de su tiempo libre. “Todos mis poemas son el resultado de una experiencia, suceso o situación personal. Nunca he escrito ningún verso que no fuera un hecho de mi vida”, ha declarado el propio emir, quien hasta ahora se había mantenido al margen del rifirrafe diplomático con Qatar.

Aunque hay precedentes de poetas entre los dirigentes mundiales, del estadounidense Jimmy Carter hasta el serbobosnio Radovan Karadzic, es la primera vez que se tiene noticia de la utilización de estrofas como instrumento de política exterior. Queda por ver el efecto que vaya a conseguir tan literaria forma de presión.

Los tres vecinos de Qatar más Egipto acusan a Doha de apoyar al terrorismo y de inmiscuirse en sus asuntos internos por dar refugio en su territorio a sus respectivos opositores, en especial a miembros de los Hermanos Musulmanes. Por ello, el pasado día 5 rompieron relaciones diplomáticas y cortaron todas las vías de comunicación terrestres, aéreas y marítimas con el pequeño pero rico Estado productor de gas, en un intento de aislarlo económicamente.

A pesar de esas presiones, las autoridades cataríes, que rechazan las acusaciones, se han negado a claudicar y han calificado las condiciones que les imponen de poco razonables e imposibles de poner en práctica. Entre los requisitos, le han pedido que cierre la cadena de televisión Al Jazeera, rebaje sus relaciones con Irán y les pague una indemnización sin concretar.

“Qatar no puede ‘dejar de financiar a entidades extremistas designadas como grupos terroristas por EE UU’ porque no las financiamos de entrada”, subrayó el ministro catarí, el jeque Mohamed Bin Abdulrahman al Thani, durante una visita a Washington el pasado martes. “Si lo que buscan es que Qatar renuncie a su soberanía, no vamos a hacerlo”, reiteró.

Los agraviados, por su parte, tampoco se muestran dispuestos a ceder. En medio de una batalla mediática sin precedentes, el ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, que también se encontraba en la capital estadounidense, dijo que la lista de condiciones que han presentado a Qatar es innegociable. Por su parte, un responsable de Emiratos, su embajador en Rusia, declaró en una entrevista que estaban pensando otras formas de aumentar la presión como reducir los lazos comerciales con aquellos países que sigan comerciando con Doha.

Mientras, el inusitado rifirrafe entre las ricas petromonarquías amenaza con convertirse en una batalla legal multimillonaria en los tribunales europeos después de que el Comité Nacional de Derechos Humanos de Qatar haya recurrido a un despacho de abogados suizo para pedir compensaciones por el embargo que le han impuesto sus vecinos.

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