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Aumenta la presión republicana para que Trump abandone el acuerdo contra el cambio climático

22 senadores conservadores exigen al presidente que retire a Estados Unidos del pacto que firmaron 195 países en París

Cambio climático
El senador republicano Ted Cruz. Reuters

La presión crece en torno a Donald Trump para que abandone el Acuerdo de París contra el cambio climático. La principal ofensiva la ejercieron 22 senadores del Partido Republicano la semana pasada, cuando exigieron al presidente por carta que rompa con un pacto que consideran que amenaza la economía estadounidense. El senador por Texas y excandidato presidencial, Ted Cruz, insistió este lunes en las deficiencias del acuerdo.

Cruz señaló que la limitación de emisiones de dióxido de carbono que estipula es dañina para la economía e industria. Cruz argumentó que el pacto aumentaría los gastos energéticos por todo el país y podría llevar al desempleo de trabajadores del sector. Todo esto sin conseguir grandes avances para reducir los efectos del calentamiento global, según considera el conservador texano.

Días antes, Cruz y otra veintena de prominentes senadores republicanos —incluido el líder de la mayoría Mitch McConnell— solicitaron por carta a Trump que cumpla con su promesa electoral y rompa con el pacto. Para convencer al presidente, los legisladores expresaron que permanecer en el Acuerdo de París supondría una barrera para las medidas desreguladoras que Trump pretende llevar a cabo durante su presidencia.

Durante los primeros meses en la Casa Blanca, el republicano ha firmado 14 órdenes ejecutivas para anular regulaciones que puedan afectar la productividad económica en favor de la protección medioambiental, muchas de ellas impulsadas por su predecesor, Barack Obama. Para dirigir la agencia medioambiental, Trump nombró a Scott Pruitt, un hombre que ha cuestionado la contribución humana al calentamiento global pese a las repetidas demostraciones de científicos y la infinidad de estudios que confirman ese hecho.

El Acuerdo de París, firmado en 2015 por la Administración de Barack Obama y cerca de 200 países, tiene como objetivo principalla reducción de las emisiones de CO2. Pretende frenar el aumento global de las temperaturas para que no supere los 2 grados por encima de los niveles preindustriales. Para ello estipula —no obliga— que cada país comprometido ponga en marcha medidas y políticas con este objetivo. La queja principal de Cruz recae en ese factor: los grandes competidores de la economía estadounidense, como Rusia o China, no tienen que cumplir su compromiso.

En el sector privado, Trump encuentra oposición ante una posible retirada del Acuerdo. Compañías como Apple o Google, u otras de la industria energética, como Exxon Mobil, BP o Shell se han mostrado en favor de mantenerlo. En el espectro internacional, las potencias europeas instaron al presidente estadounidense a permanecer en el tratado durante las reuniones del G7 de hace dos días. Antes, el Papa Francisco también pidió al republicano que no abandonara la lucha contra el cambio climático.

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