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EE UU creció un anémico 0,7% en el primer trimestre de la era Trump

El rendimiento de la mayor economía del mundo en el arranque del año está muy lejos de la expansión del 4% que promete el presidente durante su mandato

Estados Unidos
Steve Mnuchin, secretario del Tesoro de EE UU AP

El rendimiento de la economía de Estados Unidos (EE UU) durante el primer trimestre con Donald Trump como presidente fue mediocre. La actividad se expandió entre enero y marzo a un ritmo anualizado del 0,7%, muy pobre y muy lejos del 4% que prometió para 2017 durante la campaña. Es más bien una progresión muy similar al 0,8% que se registró hace un año y se modera de forma notable frente al 2,1% en la recta final del mandato de Barack Obama.

El dato se publica en la víspera de que se cumplan los primeros 100 días de presidencia de Donald Trump. Este indicador suele ser poco fiable, porque se ve muy afectado por factores estacionales, como las fuertes nevadas, que afectan al consumo. El problema de fondo es que esta desaceleración que se repite cada año tras la crisis financiera muestra la dificultad que tiene la mayor potencia del mundo para crecer más de un 2%.

Es el ritmo más lento en tres años. Wall Street esperaba un mal dato, de un crecimiento próximo al 1,2%. Los datos internos que maneja la Reserva Federal eran incluso más pesimistas porque indicaban un estancamiento en el primer trimestre. La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ya dijo en su última intervención pública que había que acostumbrarse a vivir con unas tasas de crecimiento que están por debajo del potencial.

EE UU creció el año pasado un mediocre 1,6%, el más lento desde 2011. Si la historia reciente sirve como referente, el segundo y el tercer trimestre de este año serán robustos. Lo que está por ver es si las iniciativas que promete Trump lograrán romper con esta dinámica una vez se enfrenten a la realidad. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, insiste en que el plan permitirá elevar el crecimiento a un ritmo sostenido del 3%.

El programa económico del republicano pasa por recortar la presión fiscal a los individuos y las empresas, la rebaja de la regulación y el incremento del gasto en infraestructuras. También pretende reforzar la actividad económica con acciones en el ámbito comercial, pero esa es un arma de doble filo. Pero entrado ya el tercer mes de su presidencia, los pasos dados hasta ahora son simbólicos y escasean los detalles.

Indicadores suaves

A la espera de que se concreten, debatan y aprueben las propuestas en materia de política económica, los primeros indicadores publicanos tras el invierno están saliendo por lo general suaves, tanto del lado del consumo como de la confianza, que se modera. También se moderó el ritmo de contratación, hasta los 98.000 nuevos ocupados en marzo, la mitad de lo que se vio en meses anteriores.

Los consumidores se dieron un respiro en el arranque del año. El indicador que muestra la evolución del gasto de los hogares mostró un crecimiento muy pobre de solo tres décimas, frente al 3,5% a final de 2006. Es el menor incremento en el consumo privado desde 2009, que aporta dos tercios al crecimiento. En parte refleja la moderación en la compra de grandes productos como los coches.

Pero hay otros indicadores que, sin embargo, son más robustos. La inversión en el sector inmobiliario subió un 13,7%. Las venta de viviendas creció en marzo a un ritmo anual del 4,5% y está al nivel más alto en una década. El precio medio de venta subió cerca de un 7%. La inversión empresarial, entre tanto, mejoró un 10,4%. En este caso es un repunte respecto a trimestres anteriores.

Estos altibajos en la mayor economía del mundo siguen sucediendo pasados ya ocho años del inicio de la recuperación, tras la mayor crisis desde la Gran Depresión. La debilidad del primer trimestre, y el paso más lento en la adopción de las políticas de Donald Trump, puede dar a la Reserva Federal un respiro en el proceso de normalización de la política monetaria.

El banco central de EE UU subió tres veces los tipos de interés en este ciclo. Los dos últimos incrementos se produjeron en diciembre y marzo. La intención de los miembros es realizar al menos dos subidas más de un cuarto de punto este año, lo que dejaría el precio del dinero próximo al 1,5%. Habría tres subidas también en 2018, pero eso dependerá también de cómo progrese la iniciativa de Trump.

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