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El Papa perdona al sacerdote español encarcelado por filtrar documentos secretos

El cura queda en libertad condicional tras cumplir más de la mitad de la pena, que era de 18 meses

Monseñor Vallejo (D) junto a Francesca Chaouqui en su juicio, en noviembre de 2015. A la izquierda, los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi.

El papa Francisco ha perdonado al sacerdote español Ángel Lucio Vallejo Balda, en prisión desde el pasado mes de julio por filtrar documentación secreta vaticana, informó la oficina de prensa de la Santa Sede en un comunicado. Se trata, añade el mensaje, de un “acto de clemencia” de Bergoglio con el sacerdote. La pena “no queda extinguida”, pero podrá “gozar de libertad condicional”.

“Considerando que el reverendo Vallejo Balda ya ha cumplido más de la mitad de su pena —era de 18 meses—, el Santo Padre Francisco le ha concedido el beneficio de la libertad condicional”, informa el Vaticano. Anuncia que “a partir de esta tarde, el sacerdote deja la cárcel y cesará todos los lazos de dependencia laboral con la Santa Sede”. Dependerá a partir de este momento de “la jurisdicción del obispo de Astorga, su diócesis de pertenencia”.

Vallejo, perteneciente al Opus Dei, fue detenido por la gendarmería del Vaticano a finales de octubre de 2015, cuando era secretario de la Prefectura para los Asuntos Económicos. Era una de las personas en las que el Papa había confiado para supervisar las cuentas del Vaticano y racionalizar el gasto, pero terminó protagonizando junto a la relaciones públicas italiana Francesca Immacolata Chaouqui el nuevo caso Vatileaks, el segundo escándalo de filtraciones de documentos secretos en el Vaticano después de que Paolo Gabrielle, mayordomo de Benedicto XVI, lo traicionara en 2012.

Vallejo fue castigado a 18 meses de prisión por sustraer y filtrar abundante información secreta sobre las finanzas de la Santa Sede en colaboración con Chaouqui. La italiana fue condenada a diez meses de prisión con suspensión de la aplicación de la pena.

Ambos obtuvieron la documentación como miembros de la COSEA, la Comisión que creó Bergoglio para poner orden en las finanzas vaticanas. Sustrajeron documentos e incluso grabaron conversaciones privadas que mantuvieron con el Papa en Santa Marta y que facilitaron a los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, que sacaron todo a la luz en los libros Via Crucis y Avarizia, respectivamente. En ellos denunciaron los desmanes financieros del Vaticano y las grandes resistencias internas a las reformas de Bergoglio. Denunciaban fraudes, escándalos financieros y un uso poco ético del dinero y publicaban una relación de las propiedades inmobiliarias del Vaticano. Los autores de los libros también fueron juzgados por divulgación de documentación reservada, pero no fueron condenados porque el tribunal vaticano consideró que existió “defecto jurisdiccional” y defendió el “derecho divino de libertad de pensamiento y de libertad de prensa”.

El Papa se refirió al caso en público, después del Ángelus celebrado el 8 de noviembre de 2015. Ante los fieles de la Plaza de San Pedro, calificó como “deplorable” el robo de “documentos de la Santa Sede que han sido robados y publicados”.

Anteriormente, en mayo de 2014, Lucio Vallejo ya protagonizó un escándalo al participar en una polémica comida celebrada en la terraza de la prefectura vaticana de Asuntos Económicos junto a otros religiosos, además de empresarios y periodistas, que no gustó a Francisco por su exceso de lujo.