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Ecuador, Bolivia y Venezuela llaman a consultas a sus embajadores en Brasil

El eje bolivariano condena el "golpe de Estado" mientras Argentina "respeta el proceso"

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una foto de archivo.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una foto de archivo. EFE

La crisis política en Brasil amenaza con extenderse a toda la región con una guerra sin cuartel entre el llamado eje bolivariano, o lo que queda de él, y los países más a la derecha o los moderados. En un ambiente de enorme tensión diplomática, Ecuador, Bolivia y Venezuela fueron los primeros países en reaccionar ante lo que consideraron un "golpe de Estado" en Brasil y anunciaron que llaman a consultas sus embajadores. Caracas fue más allá y comfirmó que "congela las relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno surgido de este golpe parlamentario". La decisión venezolana tendrá consecuencias directas en el Mercosur, el bloque regional que comparte con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Venezuela ocupa hoy la presidencia pro tempore de la unión aduanera sin el consenso de los socios y es de esperar que el congelamiento de las relaciones con Brasilia no hagan más que agravar el problema.

La crisis parece de fondo. Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva fueron un puntal de los años dorados de la izquierda latinoamericana y su caída marca el final de esta etapa después de la derrota de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. Los gobiernos que aún quedan en pie de aquella época, en especial Ecuador, Bolivia y Venezuela, declararon una guerra diplomática a Temer que no parece de fácil solución. Aún así, los tres sufren sus propias crisis políticas con sus presidentes en horas bajas, ya que el ecuatoriano Rafael Correa ha anunciado que no se presentará a la reelección, el boliviano Evo Morales acaba de perder el referéndum con el que intentaba poder ser reelegido y Nicolás Maduro enfrenta en Venezuela una crisis política sin precedentes. Los tres dieron muestras de que se toman la destitución de Rousseff como una batalla definitiva por el giro político en la región y están dispuestos a plantar cara.

Venezuela fue el más duro. "Las oligarquías políticas y empresariales, que en alianza con factores imperiales consumaron el Golpe de Estado contra la Presidenta Dilma Rousseff, recurrieron a artimañas antijurídicas bajo el formato de crimen sin responsabilidad para acceder al poder por la única vía que les es posible: el fraude y la inmoralidad", dijo la Cancillería venezolana en un comunicado.

Correa también fue tajante. Dijo en su Twitter que el juicio político fue "una apología al abuso y la traición" y el regreso a "las horas más oscuras de nuestra América". "Políticos adversarios y otras fuerzas de oposición se confabularon contra la democracia para desestabilizar al Gobierno y remover de su cargo de forma ilegítima a la Presidenta Dilma Rousseff”, añadía un comunicado oficial de la Cancillería en Quito. También en Twitter, Morales condenó "el golpe parlamentario contra la democracia brasileña". Venezuela, Ecuador y Bolivia sumaron a Nicaragua a un reclamo que decidieron llevar tambien ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Argentina muestra su "respeto" a Temer

Otros países que mantienen posiciones ideológicamente más cercanas a Michel Temer, como Argentina, abrieron la puerta a su llegada definitiva aunque con cautela. Así, en un comunicado plano, deliberadamente poco efusivo, la Cancillería argentina se limitó a respetar el proceso brasileño y a hacer votos por el fortalecimiento de Mercosur, precisamente en un momento en que entra en una crisis profunda de difícil solución por la ruptura definitiva entre Brasil y Venezuela.

"El Gobierno argentino manifiesta que respeta el proceso institucional verificado en el hermano país y reafirma su voluntad de continuar por el camino de una real y efectiva integración en el marco del absoluto respeto por los derechos humanos, las instituciones democráticas y el derecho internacional", dijo la Cancillería.

Argentina fue el primer país en saludar rápidamente el nombramiento de Temer de manera provisional cuando se inició el proceso del impeachment contra Dilma Rousseff. La canciller, Susana Malcorra, que ha tratado de hacer equilibrios entre otras cosas porque mantiene su candidatura a la secretaría general de la ONU, aunque de momento ha quedado relegada a la quinta posición en las votaciones, ha mantenido una y otra vez que en Brasil se han respetado estrictamente los procesos constitucionales por lo que Argentina apoyará al Gobierno que ha salido del proceso del impeachment, esto es a Temer.

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