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Obama y Peña Nieto reafirman los lazos bilaterales a la sombra de Trump

El presidente mexicano propone un diálogo “franco y abierto” al próximo inquilino en la Casa Blanca y asegura que no se involucrará en el proceso electoral estadounidense

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibió este viernes en la Casa Blanca a su par mexicano, Enrique Peña Nieto, en un encuentro sobre el que planeó la sombra del candidato republicano Donald Trump y sus diatribas contra los inmigrantes y los acuerdos comerciales como el que vinculan a los dos vecinos. Peña Nieto aseguró que no se involucrará en el proceso electoral estadounidense y ofreció un diálogo “franco y abierto” al sucesor o sucesora de Obama. Pero su mera presencia en Washington en pleno proceso electoral enviaba un mensaje algo diferente.

Peña Nieto y Obama durante la reunión en Washington.
Peña Nieto y Obama durante la reunión en Washington. EFE

“El próximo presidente electo encontrará en México y en su gobierno una actitud positiva, propositiva y de buena fe para engrandecer la relación entre ambas naciones”, aseguró Peña Nieto en rueda de prensa con Obama, al término de su reunión en el Despacho Oval. Tras reiterar que su Gobierno “no opinará ni se involucrará” en el proceso electoral estadounidense, aseguró su “mayor respeto” a los dos candidatos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, y les propuso un “diálogo franco y abierto con quien resulte electo sobre la relación” bilateral.

“Para el pueblo y Gobierno de México, la buena relación con EE UU es esencial, desde ahora manifiesto la absoluta voluntad de colaboración con quien en noviembre sea electo como líder de esta nación”, insistió.

El que probablemente será el último encuentro en la Casa Blanca entre los dos mandatarios no fue una cita largamente planeada. Ni estrictamente necesaria. Obama y Peña Nieto acaban, como quien dice, de verse en la Cumbre de los Three Amigos, la cita norteamericana celebrada en Ottawa junto con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, hace menos de un mes. De hecho, la agenda oficial de esta nueva reunión —cambio climático, energía, cooperación regional y asuntos fronterizos— no podía ser más genérica. Pero sí era un encuentro deseado, por las dos partes.

Tener sentado en el Despacho Oval al presidente de México, el país más vilipendiado por el aspirante republicano a sentarse en esa misma oficina en seis meses es un mensaje contundente de un Obama que arde en deseos de implicarse en la carrera electoral para elegir a su sucesor. El presidente demócrata ha prometido hacer todo lo que esté en sus manos para impulsar la candidatura de su exsecretaria de Estado, Hillary Clinton. La que aspira a ser la primera mujer presidente de Estados Unidos será oficialmente nominada como la candidata demócrata en la Convención Nacional Demócrata que comienza el lunes próximo en Filadelfia.

Invitar justo antes de esa cita al presidente del país con el que Trump, como reafirmó en su discurso de aceptación de la nominación el jueves, quiere construir un muro de más de 3.000 kilómetros y del que proceden la mayoría de los inmigrantes contra los que clama el candidato republicano, es una imagen elocuente que apenas necesita explicación.

Aun así, Obama afirmó una y otra vez que México es un “aliado clave” de EE UU y que los lazos que los unen van mucho más allá de unas relaciones comerciales no por ello menos importantes. Algo que consideró necesario resaltar en vista de la “cargada retórica que se escucha estos días”, subrayó en alusión clara al discurso del republicano.

Menos de un día después de que Trump arramblara una vez más contra los tratados de libre comercio que tanto ha buscado negociar el equipo de Obama, comparecer junto al representante de uno de los países con el que EE UU tiene uno de los acuerdos más cuestionados en este ciclo electoral, el Nafta con México y Canadá, era otra imagen que hablaba por sí sola. Pero por si acaso, Obama recordó lo que está en juego cuando se habla a la ligera de un tema que crispa a muchos trabajadores en el país.

“Ahora que tanto se habla de empezar una guerra comercial o aumentar las barreras proteccionistas, es bueno recordar por ejemplo que muchas de las fábricas de automóviles en nuestro país tendrían más dificultades para producir si no pudieran obtener los suministros de las compañías de México”, afirmó. Lo que hay que hacer, subrayó, es “centrarnos en cómo garantizamos que la economía funciona para todos y no solo unos pocos”, subrayó.

Peña Nieto y los “soñadores”

Pese a lo fugaz de su visita, Peña Nieto quiso tener un gesto con la comunidad inmigrante que tan fuertemente está siendo vilipendiada por Donald Trump. Así, tras su cita con Obama, se reunió con un grupo de dreamers o soñadores mexicanos, los jóvenes indocumentados que se han beneficiado del plan de Obama, DACA, que les ha permitido regularizar temporalmente su situación y, así, continuar sus estudios o encontrar un trabajo. Estos jóvenes, cuya causa es altamente popular incluso entre los más reticentes con una reforma migratoria, son un poderoso instrumento de activismo político, muy aprovechado por el campo de la demócrata Clinton.

Trump prometió el jueves que hará todo lo contrario a su rival demócrata en materia migratoria. “Clinton está proponiendo una amnistía masiva, una migración masiva y una falta de respeto por la ley masiva”, proclamó. También ha dicho que acabará con el programa de los dreamers.