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“Somos víctimas de tráfico humano”

Centenares de migrantes cubanos acampan en el centro de Quito hasta que les garanticen poder llegar a territorio estadounidense

Ciudadanos cubanos que esperan en Quito un visado para viajar a Estados Unidos hacen cola para recibir comida y bebida.
Ciudadanos cubanos que esperan en Quito un visado para viajar a Estados Unidos hacen cola para recibir comida y bebida. EFE

Los migrantes cubanos en Ecuador viven un nuevo drama. Medio millar acampa desde hace un mes en la capital del país, Quito. Primero fueron unas pocas decenas de personas que se instalaron en los alrededores de la Embajada de México para pedir una visa humanitaria que les permita ir a México y cruzar desde allí a EE UU, donde automáticamente reciben papeles, como la que obtuvieron los cubanos varados en Costa Rica a principios de año. Pero la delegación diplomática mexicana rechazó la petición y el 26 de junio fueron desalojados por la policía. “Fue terrible, nos golpearon, hubo amenazas psicológicas y crearon pánico”, dice Efraín Sánchez, un joven que hace el papel de líder del grupo.

Los congregados se refugiaron en el parque La Carolina (centro de Quito), hasta donde fueron llegando más cubanos que quieren salir de Ecuador vía México. “Sin esa visa nos matan, nos estafan y nos hacen desaparecer; somos víctimas de tráfico humano”, explica Sánchez. La situación de vulnerabilidad del grupo fue tal que el alcalde de la capital ecuatoriana, Mauricio Rodas, tuvo que intervenir para reubicar a los migrantes en otro parque de la ciudad donde podrán permanecer ocho días y donde dispondrán de asistencia sanitaria. Luego se evaluará la necesidad de seguir apoyando a las personas “por razones humanitarias”, afirma el secretario municipal de Seguridad, Juan Zapata.

La posición del grupo es mantenerse hasta conseguir que les garanticen la llegada a su destino. De momento más de 500 personas repartidas en 136 tiendas de campaña. Desde esta semana, además, batallan contra la diplomacia de su propio país, Cuba, que señaló en un comunicado que no son migrantes políticos porque salieron de forma legal de Cuba y nadie los persigue. El grupo preparó una carta de respuesta, que entregaron el pasado lunes por una rendija de la puerta de su propio consulado cubano en Quito. “Para los cubanos solo hay una forma de emigrar: lanzarse al mar en busca de su libertad o valerse de la salida legal hacia terceros países desde los cuales puedan continuar su camino a EE UU. Hecho que no desvirtúa su naturaleza de migrantes políticos”, rezaba la misiva.

Respecto a los otros dos países implicados en el proceso, si México se cierra en banda, Ecuador ha hecho lo mismo. Ante la crisis humanitaria que se produjo el año pasado en Centroamérica, por el excesivo flujo de cubanos que buscaban llegar a EE UU, el Gobierno ecuatoriano impuso un visado de turismo inalcanzable para el ciudadano medio de la isla. La medida solo ha conseguido desviar el flujo de cubanos, que ahora llegan vía aérea a Surinam o Guyana y desde allí inician una travesía hacia Brasil, Perú, Colombia y Ecuador. Por unos 4.000 dólares por persona, los migrantes se aventuran en la selva amazónica y son víctimas de estafas. “En Brasil te dan asilo, pero el objetivo es EE UU; por eso todo mundo sigue caminando”, dice Liliet Sampel, de 25 años, que hizo ruta durante meses y ahora está acampado. “Los policías son corruptos en todos lados: te quitan todo y si no tienes dinero te dicen que les pagues con algo. A mí me dijeron: tu cuerpo o dinero. Y yo pensé que mientras tuviera algo de valor, nadie me iba a violar”.

El Comité de Derechos Humanos de la provincia amazónica de Orellana (CDHO) ha alertado de esta nueva ruta migratoria. El 80% de las 130 personas que la han utilizado este año son cubanos. En junio fueron liberados 31 tras ocho días de encierro en un centro de detención provisional y fueron trasladados a Quito, pero en el centro de acogida de extranjeros no había espacio para ellos y los tuvieron que devolver a la Amazonía, donde les dieron 72 horas para abandonar “voluntariamente” el país. El abogado Xavier Solis, del CDHO, dice que el problema es que si los detienen nuevamente, les pueden acusar de desacato.

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