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Los Apalaches, la fuerza del voto minero

Clinton, que no es favorita en las primarias de Virginia Occidental, corteja a los electores blancos

Clinton, la semana pasada en un acto en Virginia Occidental
Clinton, la semana pasada en un acto en Virginia Occidental (REUTERS)

Parece improbable que Hillary Clinton gane este martes las primarias de Virginia Occidental ni venza en ese Estado en las elecciones presidenciales de noviembre. Pero la candidata demócrata ha hecho una intensa campaña en el Estado: es consciente de que es un laboratorio político. La región de la cordillera de los Apalaches en el este de Estados Unidos -que va desde Pensilvania hasta el norte de Misisipí pasando por Virginia Occidental y Kentucky- es un feudo de la clase trabajadora blanca.

Las desigualdades sociales (es el segundo Estado con menos ingresos por hogar) y el declive de la industria del carbón protagonizan las primarias en Virginia Occidental. La tasa de pobreza y desempleo en los Apalaches supera la media nacional. Es un terreno favorable a la retórica proteccionista e insurgente del demócrata Bernie Sanders y el republicano Donald Trump.

El senador socialista es el favorito para ganar las primarias demócratas, beneficiado también por un comentario polémico de Clinton sobre el desmoronamiento minero, pero resulta casi imposible que pueda revertir la ventaja que le saca la ex secretaria de Estado en el número de delegados necesarios para hacerse con la nominación del partido a las elecciones.

Trump, que promete recuperar empleos mineros, ya era el favorito para ganar en Virginia Occidental antes de que sus dos rivales se retiraran la semana pasada. Las primarias republicanas servirán para medir la popularidad del multimillonario neoyorquino. Y serán un anticipo de su pugna en noviembre con Clinton, la probable candidata demócrata, por el voto de la clase trabajadora blanca.

Virginia Occidental ha pasado de ser un feudo demócrata en los años 90 con Bill Clinton de presidente a uno republicano con el demócrata Barack Obama en la Casa Blanca. El año pasado, los republicanos se hicieron por primera vez en 80 años con el control del Congreso del Estado. El sector del carbón lleva más de 60 años en declive, pero los votantes consideran que lo han agravado las políticas de Obama al imponer límites a las emisiones de dióxido de carbono.

La industria minera llegó a emplear a mediados del siglo XX a más de 150.000 personas en Virginia Occidental. Actualmente, son unas 20.000 como consecuencia del impacto tecnológico en la extracción del carbón y la competencia extranjera.

Tasa de pobreza del 17%

La pobreza se ha reducido en los Apalaches en el último medio siglo gracias a los planes de asistencia federales. La tasa de pobreza ha pasado de situarse en el 31% en 1960 al 17% en 2013. Todavía supera la media nacional. Sin embargo, ha aumentado la distancia entre la tasa de mortalidad en los Apalaches y la media nacional como resultado de un auge de los casos de diabetes y adiciones a la heroína, y el éxodo de jóvenes de la región.

Clinton ganó con holgura en 2008 ante Obama en las primarias de Virginia Occidental, pero ahora es víctima de la mayor popularidad de Sanders entre la clase trabajadora blanca y del impacto de un comentario que hizo hace dos meses en Ohio.

Entonces, Clinton dijo que era la única candidata con una estrategia para aumentar las oportunidades económicas en las regiones mineras gracias al uso de energías renovables y se preguntó, aunque se interpretó como una afirmación, si eso supondría dejar sin trabajo a “muchos trabajadores y compañías del carbón”. La semana pasada, en una gira por los Apalaches, la candidata se disculpó por el comentario y trató de cortejar el voto minero.

Seguramente sea demasiado tarde. Clinton no necesita ganar en Virginia Occidental (no lo hizo Obama en 2012) y buena parte de los Apalaches en noviembre para garantizarse una victoria presidencial. Aventaja a Trump en las encuestas y confía en movilizar a su sólida base de votantes de mujeres, negros y latinos. Pero quiere minimizar riesgos: busca atraer a los hombres blancos trabajadores que se han decantado por Sanders en las primarias y que podrían hacerlo por Trump en noviembre.

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