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El terremoto ahonda la brecha de la economía ecuatoriana

Las zonas más afectadas son las regiones más turísticas y de mayor actividad de una economía ya de por sí demprimda

Ecuador.  Afectados por el terremoto en Pedernales

El terremoto que el pasado sábado golpeó gran parte de Ecuador tendrá especial impacto en una economía ya de por sí deprimida, que enfrentaba desde 2014, en palabras del presidente del país, Rafael Correa, “una tormenta perfecta” por la caída de los precios del petróleo. El Gobierno, que todavía no ha podido hacer un cálculo preciso del coste de los daños, carece de fondos suficientes para la reconstrucción, más aún cuando las zonas más afectadas por el seísmo son las regiones más turísticas y de mayor actividad económica.

Es imposible precisar la cifra definitiva de muertos, heridos y desaparecidos en el terremoto de magnitud 7,8 que golpeó a Ecuador el sábado. Los 499 fallecidos confirmados ayer van incrementándose poco a poco a medida que los cadáveres son liberados de una prisión de hierros, cemento y polvo. Pero más difícil es calcular cómo impactará el desastre natural en una economía que ya se encontraba en retroceso. Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el país sufrirá en 2016 una contracción del 4,5% del PIB, una predicción que el Banco Central de Ecuador no comparte: la institución habla de un estancamiento del crecimiento, con una subida del 0,3% del PIB.

Correa apuntó ayer que el coste de la reconstrucción llevará meses o años y cientos o miles de millones de dólares. Aunque ya se prevé la llegada de los primeros 160 millones de dólares (141,2 millones de euros) del préstamo de contingencia de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), se teme que el país enfrente un verdadero dilema económico en los próximos meses, cuando tenga que decidir a qué proyectos renuncia para devolver la normalidad a las zonas afectadas.

“Por poner un ejemplo, el Gobierno tendrá que decidir si continúa con otra etapa de Coca Codo Sinclair [uno de los grandes proyectos energéticos que ha requerido una inversión de más de 2.500 millones de dólares] o si concluye las tareas de restablecimiento de todos los puentes y vías destruidos”, explica el exministro de Economía Fausto Ortiz.

Sin fondos

Pasadas las primeras fases de emergencia, en las que las tareas de rescate, la atención a los afectados y el restablecimiento de los servicios básicos se cubren con los fondos de contingencia, como los 43 millones de dólares (37,9 millones de euros) que el Estado adelantará a los municipios y provincias afectadas, tocará reconstruir en los próximos meses los edificios públicos, las viviendas y los negocios. Para eso no hay recursos previstos. Y, tras el seísmo, menos posibilidades de conseguirlos por el impacto del desastre en los sectores productivos de Ecuador. Las zonas más afectadas son las más turísticas, además de ser pilares de la actividad camaronera y bananera, principales productos de exportación del país.

“Un terremoto siempre es un duro golpe para la economía, ya sea en época de bonanza o de crisis, pero obviamente, podríamos afrontar esta situación mucho mejor si Ecuador tuviera reservas de dinero”, añade Ortiz.

El exministro alude así a una de las críticas que los analistas y economistas del país han dirigido contra el Ejecutivo de Rafael Correa desde que comenzó la caída de precios de petróleo en 2014: que el mandatario ha dilapidado en sus nueve años de Gobierno todos los ahorros del país. El presidente siempre se ha defendido argumentando que las inversiones se han realizado con un dinero que estaba inmovilizado.

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