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OBITUARIO

Gianroberto Casaleggio, un francotirador de la política italiana

Fue inspirador y cofundador del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo

Gianroberto Casaleggio, durante la campaña de las elecciones europeas de 2014.
Gianroberto Casaleggio, durante la campaña de las elecciones europeas de 2014. REUTERS

Gianroberto Casaleggio (Milán, 1954), el defensor de la transparencia, llevaba muchos secretos en su maleta de visionario. Teórico y sectario, fue cofundador junto al cómico Beppe Grillo del Movimiento 5 Estrellas, el partido-movimiento que nació para luchar contra todos los partidos tradicionales, a los que consideraba “la casta”. Murió víctima el pasado martes de un tumor cerebral en Milán (Italia), su ciudad natal, con 61 años. En su entierro sus seguidores entonaron un coro: “¡Honradez! ¡Honradez!”.

Casaleggio fue el inspirador del Movimiento 5 Estrellas, el hombre de la trastienda del partido cuya cara visible era Beppe Grillo, de quien dijo: “Él no sabe dónde se ha metido, pero yo sí”. Su proyecto político era claro: sortear el marco de la democracia representativa aprovechando los canales telemático y digital. Su sueño era “dar a los italianos la consciencia de ser ciudadanos y decidir en primera persona sobre sus vidas, sin delegar en nadie más”, según confesó en su última entrevista para el diario La Stampa.

Derecha e izquierda eran conceptos anticuados para Casaleggio. Sus mentores habían sido personalidades del Panteón del izquierdismo italiano, desde el poeta Pasolini hasta el comunista Berlinguer. Pero su inspirador político fue Umberto Bossi, líder de otro colectivo también surgido para eliminar “la casta”: la Liga Norte, que ayer luchaba contra “Roma ladrona” y hoy mira a Cataluña como ejemplo a seguir. “¿Sabéis por qué la Liga tiene éxito?”, preguntaba: “Porque está en los bares. Yo lo sé porque en sus primeros momentos, cuando eran cuatro los que escuchaban a Bossi, yo era uno de ellos”.

“Orgulloso de ser populista”

Dijo que estaba “orgulloso de ser populista” y un “loco de la democracia”. Se consideraba idealista y ecologista. Dijeron de él que era el “titiritero del movimiento”, un “hombre despiadado y vengativo con una mente muy fría”. Estas valoraciones las expresó el disidente del Movimiento 5 Estrellas Giovanni Favia, quien tras revelar que “Casaleggio se mofa de todos porque en el movimiento la democracia no existe”, fue expulsado de inmediato.

Casaleggio fue outsider por definición. Empezó a trabajar a finales de los noventa como informático para Olivetti, luego creó su empresa —la consultoría de Internet Webegg— y tras conocer a Beppe Grillo en un espectáculo en el que el cómico destruía ordenadores a martillazos, le persuadió de que el futuro de la democracia pasaba inexorablemente por la Red.

La tecnología era su esperanza de futuro, pero estaba convencido de que la salvación de la Humanidad necesitaba una expiación colectiva: una Tercera Guerra Mundial que anticiparía un nuevo orden mundial fundado en Internet. Quizás en broma, o por locura, hacía coincidir el arranque de la era de la salvación con el centenario de su nacimiento, el 14 de agosto de 2054.

Escribió unos libros, todos visionarios, como el que compartió con Grillo y el premio Nobel italiano, Dario Fo (Il Grillo canta sempre al tramonto. Dialogo sull’Italia e il Movimento 5 stelle, 2013). Famoso por su pelo largo y desordenado, no renunciaba a la corbata y a un estilo excéntrico. Fundó el Movimiento 5 Estrellas el mismo día en que se conmemora a San Francisco, defensor de la pobreza y de la naturaleza.

Antes de morir compró un pequeño bosque, quizás para resaltar su carácter de lobo solitario. Paladín de la transparencia, consiguió mantener prácticamente en secreto su enfermedad hasta la muerte.