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Cameron publica su declaración fiscal para disipar la tormenta

Presionado por las revelaciones sobre su patrimonio, el primer ministro anuncia que creará una unidad contra el fraude fiscal

Manifestantes exigen el sábado la dimisión de Cameron.
Manifestantes exigen el sábado la dimisión de Cameron. Getty

En una decisión sin precedentes, David Cameron ha publicado en la madrugada de este domingo sus últimas seis declaraciones fiscales. El primer ministro británico trata así de retomar la iniciativa después de una semana en la que se ha visto acorralado por las dudas acerca de sus finanzas personales, suscitadas a raíz de las revelaciones de los papeles de Panamá, y por su mala gestión de la crisis desatada por dichas revelaciones.

Cameron cumple así su compromiso de ser “completamente abierto y transparente” con sus asuntos financieros. El primer ministro prometió por primera vez publicar su declaración fiscal en 2012, pero finalmente lo ha hecho después de la tormenta política desatada tras conocerse que su padre, Ian Cameron, dirigió un fondo de inversión offshore en el que el propio líder conservador tuvo intereses.

El primer ministro ha anunciado también la inminente puesta en marcha un nuevo grupo de trabajo para investigar acusaciones de evasión de impuestos y lavado de dinero. La unidad estará dirigida conjuntamente desde Hacienda y la agencia nacional contra el crimen, y reportará al ministro de Finanzas, George Osbrne, y a la ministra del Interior, Theresa May.

Según la documentación fiscal presentada, Cameron pagó casi 76.000 libras (94.000 euros) de impuestos sobre una renta de 200.000 libras (248.000 euros) en el ejercicio 2014-2015. Pero el gesto de transparencia puede acarrear más problemas a Cameron. La prensa del domingo destaca que la familia pudo realizar una serie de elaborados pasos para minimizar la cantidad de impuesto de sucesiones devengada tras la muerte del padre del primer ministro.

Tras la muerte del padre en 2010, según los documentos aportados, Cameron recibió 300.000 libras (372.000 euros) de herencia. Pero en el año siguiente recibió dos pagos de su madre, de 100.000 libras (124.000 euros) cada uno, permitiendo un considerable ahorro en impuesto de sucesiones. Downing Street ha explicado que dichos pagos se realizaron para equilibrar el patrimonio entre el primer ministro y su hermano mayor, que había recibió unos años antes la casa familiar.

Las declaraciones fiscales del primer ministro abarcan sus finanzas durante los últimos seis años. Y revelan que, además de su salario público, Cameron y su esposa ingresaron 430.800 libras (534.000 euros) en ese periodo del alquiler de sus domicilio, que abandonaron para trasladarse al 10 de Downing Street.

El primer ministro británico admitió el sábado fallos en la forma en que ha abordado sus asuntos financieros a raíz de las revelaciones de los papeles de Panamá, a través de los cuales se ha conocido que tuvo acciones en un fondo de inversión en un paraíso fiscal creado por su padre.

Su gestión de las informaciones acerca de sus finanzas familiares ha colocado al primer ministro británico en una de las crisis mas graves de su carrera. La oposición le ha acusado de traicionar la confianza del público en una semana en que, solo después de su negativa a comentar “asuntos privados”, seguida de cuatro declaraciones oficiales incompletas, terminó por reconocer que se había beneficiado del fondo dirigido por su padre. “Esta no ha sido una gran semana”, reconoció Cameron el sábado, en un encuentro con activistas conservadores. “Sé que hay lecciones que aprender y las aprenderé. No culpéis al 10 de Downing Street o a asesores sin nombre, culpadme a mí”.

El mismo sábado, miles de manifestantes se reunieron en Londres, en el exterior de Downing Street, pidiendo la dimisión de Cameron. Los manifestantes se dirigieron después a Covent Garden, donde el primer ministro explicaba en un congreso de su partido que estaba “muy enfadado” por lo que la gente estaba diciendo de su padre.

Corbyn propone que todos los diputados publiquen sus cuentas

En una entrevista en la BBC el domingo por la mañana, Jeremy Corbyn se ha mostrado a favor de que se obligue a todos los diputados a publicar sus declaraciones fiscales. Y la obligación, ha propuesto el líder laborista, debería extenderse a los periodistas políticos. Ello permitiría a los votantes conocer "qué influencias" existen en la vida pública. El líder de la oposición ha dicho que él presentará su propia declaración “muy pronto” y ha asegurado que esta “no deparará sorpresas” .

El portavoz de Economía en la oposición, John McDonnell, no ha tardado en respaldar la propuesta de Corbyn. Incluso un miembro del Gobierno, la ministra de Energía y Cambio Climático, Amber Rudd, ha asegurado que lo consideraba una propuesta digna de estudio.

La torpe gestión de la crisis ha producido una caída en la popularidad del primer ministro, que se sitúa a los niveles más bajos desde 2013. Tan solo el 34% de los británicos sostiene que lo está haciendo “bien” como primer ministro, frente al 58% que considera que lo está haciendo “mal”, según un sondeo publicado el viernes. Dicha encuesta coloca al líder de la oposición, Jeremy Corbyn, por delante del primer ministro en popularidad.

El primer ministro reconoció que él y su mujer poseyeron entre 1997 y 2010 un total de 5.000 títulos del fondo Blairmore, domiciliado en Bahamas y dirigido por el padre de Cameron. Obtuvieron un beneficio de 19.000 libras (23.500 libras) por la venta, declararon los dividendos anuales obtenidos por la inversión y tributaron por ello. Los expertos coinciden en que su actividad fue legal, aunque muchos cuestionan la moralidad. Pero, sobre todo, se critica su gestión de la información: Cameron tardó cinco días en responder con claridad a las acusaciones.

Todo ello ha alejado a David Cameron de su prioridad política, la campaña por que Reino Unido permanezca en la Unión Europea, a poco más de dos meses del referéndum que se celbrará el 23 de junio. Algunos de los asesores del primer ministro temen que el daño a su credibilidad pueda perjudicar a la campaña por seguir en la UE.

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